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27 de Octubre de 2021 - Nota vista 399 veces

La ONU advierte de que los recortes de emisiones previstos están muy lejos de evitar el desastre climático

Se cierra la ventana de oportunidad para evitar los peores impactos del cambio climático. «El mundo tiene que despertar ante el peligro inminente al que nos enfrentamos como especie», dice Inger Andersen, directora ejecutiva del Programa de las Naciones Unidas para el Medioambiente (PNUMA). Su agencia ha presentado este martes el informe anual que compara los recortes de emisiones de efecto invernadero prometidos por los países y los que serían necesarios para limitar el calentamiento global a lo aprobado en el Acuerdo de París. Los resultados muestran que los compromisos están muy lejos de la meta.

 Los últimos planes presentados solo añaden un 7,5% de reducción para 2030 de los gases de efecto invernadero, una cifra que dista del 55% necesario para no sobrepasar los 1,5 grados de calentamiento global a final de siglo y del 30% que se requiere para no sobrepasar el objetivo menos ambicioso de 2 grados.
Pocos días antes de que comience la Cumbre del Clima de Glasgow (COP26), la ONU lanza su informe sobre la brecha de emisiones con unos resultados nada alentadores. Los países debían remitir sus nuevos planes antes del evento, pero a 30 de septiembre de 2021, solo 120 países (que en conjunto representan el 51% de las emisiones globales) habían comunicado sus planes actualizados a la ONU. Con este escenario, el planeta se encamina a los 2,7 grados a final de siglo, apenas tres décimas menos que el informe del año pasado, y todavía muy lejos de lo necesario para evitar consecuencias climáticas catastróficas en forma de sequías, lluvias torrenciales o los impactos del aumento del nivel del mar.
«Este informe es otra llamada de atención atronadora. ¿Cuántas necesitamos? La brecha de emisiones es el resultado de una brecha de liderazgo», dijo el secretario general de la ONU, Antonio Guterres.
Hoy los planes más ambiciosos para recortar emisiones en 2030 provienen de los Estados Unidos, la Unión Europea, Reino Unido, Argentina y Canadá. También, dice el informe, de China y Japón, aunque por ahora solo han hecho anuncios y no han remitido los planes oficialmente. En cambio, las proyecciones de Australia e Indonesia no aportan mayores reducciones. Y, en el momento en el que se elaboró el informe, India, Arabia Saudí y Turquía aún no habían presentado nuevos planes.
«El cambio climático ya no es un problema futuro. Es un problema de ahora», dijo Andersen en un comunicado. El tiempo, además, se agota. Los cálculos de los mayores expertos en cambio climático apuntan a que apenas quedan ocho años para que el objetivo de 1,5 grados deje de estar al alcance. Si no se rebajan a la mitad las emisiones para 2030, la acumulación de gases de efecto invernadero en la atmósfera, perdurables durante décadas e incluso siglos, hará imposible limitar el calentamiento global en este umbral. «El reloj hace tictac ruidosamente», apunta Andersen.
Neutralidad climática, la esperanza
Sin embargo, el informe también ha querido dejar alguna puerta abierta a la esperanza: las promesas de neutralidad climática, que en países como España se han fijado para 2050 y que conllevan limitar al mínimo las emisiones y el resto 'capturarlas' (ya sea con nuevas tecnologías, ya sea con reforestación), podrían significar el impulso necesario en la COP26 para mantener el segundo objetivo del Acuerdo de París vivo. Si se ejecutan estas promesas, la temperatura global se podría limitar a 2,2 grados para final de siglo. Y la ONU confía en el efecto acelerador para toda la economía que supondría implementar estos compromisos.
Pero existe el riesgo de que, al ser promesas a largo plazo, sean solo una forma de ganar tiempo antes de empezar a actuar. El informe, por ejemplo, lamenta que las promesas para alcanzar la neutralidad climática aún son vagas, incompletas en muchos casos e inconsistentes con la mayoría de los planes presentados para 2030. Muchos, por ejemplo, retrasan la toma de medidas hasta después de 2030, lo que genera dudas sobre si se pueden cumplir los compromisos netos cero, dice el PNUMA. «Doce miembros del G20 se han comprometido a un objetivo neto cero, pero siguen siendo muy ambiguos. La acción también debe anticiparse para que esté en consonancia con los objetivos de 2030», apunta.
También existe una segunda opción para atajar el problema: el metano. La ONU está fijando la vista en este gas como una solución a corto plazo, ya que aunque es menos perdurable en la atmósfera que el dióxido de carbono (unos 12 años frente a siglos), en un plazo de 20 años tiene un potencial de calentamiento global 80 veces mayor que el del dióxido de carbono. Pero para eso es necesario atacar no solo al uso de los combustibles fósiles, sino también a la agricultura, la ganadería o los vertederos.

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