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22 de Octubre de 2021 - Nota vista 803 veces

Un caballo de Troya para el cáncer de mama más agresivo

Entre un 65 % y 80 % de los cánceres de mama se curan. Sin embargo, en muchas pacientes el cáncer se extiende a otros órganos, un proceso llamado metástasis, y hace que la curación sea menos habitual.

El cáncer de mama metastásico sigue siendo hoy en día, a pesar de los avances de la investigación y del esfuerzo diario de muchos profesionales, la primera causa de muerte en mujeres entre 35 y 50 años.

Representa entre un 5 y un 6 % de los nuevos diagnósticos y aproximadamente el 30 % de las mujeres diagnosticadas en estadio temprano podrían desarrollar una recurrencia del tumor con metástasis incluso años después de haber finalizado su primer tratamiento. Solo el año pasado fallecieron en nuestro país 6 621.

El tratamiento del cáncer de mama en general, y el metastásico en particular, pasa por individualizar cada vez más la terapia, estudiar muy bien cómo son las características biológicas del tumor para poder aplicar los tratamientos más eficaces y saber si un tumor tiene expresión de receptores hormonales.

Esto, explica Eva Ciruelos, oncóloga en el Hospital 12 de Octubre, «nos permite aplicar tratamientos hormonales que han ido reemplazando, o por lo menos demorando el uso de quimioterapia, con la consiguiente mejora en la calidad de vida del paciente». Y para ello es fundamental la investigación y los ensayos clínicos que son «el método que ofrece el rigor de la investigación médica y que es la única forma por la que un estándar de tratamiento puede cambiar y puede mejorar», indica Ciruelos.

El reto es mejorar la supervivencia. «Que vivan más años y con la mejor calidad de vida», señala Noelia Martínez, oncóloga del Hospital Ramón y Cajal.

«Una mujer puede tener un cáncer de mama metastásico en cualquier momento; no hay ningún perfil específico». Gracias a la investigación y a los ensayos clínicos hay esperanza en el horizonte. Como trastuzumab deruxtecan, un tratamiento que funciona como una especie de caballo de Troya: el anticuerpo se une con las células tumorales y luego introduce en ellas la quimioterapia, «de manera que los tejidos sanos se ven afectados mínimamente», explica Javier Cortés, director del International Breast Cancer Center (IBCC) de Barcelona.

En su opinión, «podríamos estar ante el fármaco más activo en la historia del cáncer de mama». Cree que «podría llegar a curar la enfermedad en algunas pacientes, porque hemos visto que el tumor desaparece en el 16 % de los casos, o a aumentar, al menos, las posibilidades reales de cronificar la enfermedad». Aunque los resultados de este ensayo se circunscriben a pacientes de cáncer de mama HER2 positivo (representa 15 % del total de los casos diagnosticados y es uno de los subtipos más agresivos de esta enfermedad), confía en que también pueda funcionar en HER2 negativo.

Sin embargo, denuncia Pilar Fernández Pascual, presidenta de la Asociación de Cáncer de Mama Metastásico, el problema es que el acceso a estos medicamentos en España está siendo complejo. Por ejemplo, se refiere Pilar a la aprobación en España del anticuerpo monoclonal atezolizumab. «La EMA (Agencia Europea del Medicamento) aprueba una terapia para cáncer triple negativo y en España se regula que solo tengan acceso las mujeres que no hayan sido sometidas a una quimioterapia muy común (antraciclinas). Es decir, el 90% de las mujeres con cáncer de mama metastásico no puede acceder».

Mejorar el acceso

Ahora, añade, con trastuzumab deruxtecan hay otro problema ya que «solo estará indicado en cuarta línea de tratamiento, es decir, cuando hemos fracasado a 3 terapias», mientras que en el resto de Europa está en segunda línea.

«En Europa muchas tendríamos acceso a ello; en España, tienen que fallar tres para llegar a él.

Y muchas no llegan», advierte. Por ello, desde la Asociación solicitan que se ponga en segunda línea, como en Europa: «No pedimos nada excepcional». Porque el cáncer de mama metastásico es «la otra cara del cáncer de mama», dice, «de la que apenas se habla». Y Pilar lo sabe muy bien.

Sufre un cáncer de mama metastásico. Ya ha superado dos carcinomas de mama, uno hace 29 años y otro hace 14: «Pero aquí seguimos; tenemos unas ganas de vivir que ya le gustaría a mucha gente sana». Por eso, insiste, «nuestro mayor enemigo es el tiempo». «No puede ser que estemos esperando tres meses para un tratamiento. Debemos tener acceso a los nuevos fármacos y hay que recortar los requisitos burocráticos para acceder».

El tiempo también corre en contra de otro cáncer de mama, el masculino. Entre un 1% y un 2% de los cánceres de mama se producen en hombres, pero como dice Marius Soler, presidente de la única asociación que hay en España de cáncer de mama masculino (INVI). «hombres y mujeres somos distintos en muchas cuestiones, y el cáncer también».

El principal problema con el cáncer de mama en hombres es su desconocimiento. «La mayoría de estos tumores se diagnostica tarde», dice Soler. ¿La causa? Son múltiples. «No tenemos información sobre el cáncer de mama; las mujeres sí, y están más concienciadas». Pero también falla la atención médica. «Además del retraso porque no se reconocen los síntomas, se agrava porque no sabemos a dónde acudir. Lo lógico es atención primaria, pero no siempre está formada y, muchas veces, no identifican el tumor. Ello hace que muchos cánceres que podrían identificarse en fases iniciales, se hagan en tardías, metastásico, cuando las opciones de tratamiento son muy limitadas». En España se diagnostican entre 500 y 700 casos de cáncer de mama en varones y se calcula que el 60-70% de estos casos se diagnostican en las fases avanzadas y su tasa de mortalidad ronda el 20%. Y, por último, los tratamientos están dirigidos a las mujeres. «Los ensayos clínicos apenas incluyen hombres. Necesitamos tratamientos mucho más personalizados», concluye Soler.

(ABCsalud)

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