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Por BERNARDO I. SALDUNA - 12 de Octubre de 2021 - Nota vista 684 veces

El 12 de octubre - Los “Pueblos originarios”

Cada vez que llega la fecha del 12 de octubre en que se conmemora la llegada a América de la expedición de Cristóbal Colón -más allá del “finde” largo que todos aprovechamos- resulta común organizar “contrafestejos”.

Plagados de ataques verbales a España, tardías condolencias por la suerte de los aborígenes americanos

A quienes se menciona -término un tanto ambiguo- como “pueblos originarios”.

Pueblos “originarios”, en sentido estricto, no existen: siempre los grupos humanos han sido migrantes, los primitivos habitantes de América de Norte, se cree, vinieron de Asia, cruzando el Estrecho de Behring.

Los de América del Sur, como intentó demostrarlo Thor Eyerdal en su legendaria balsa Kon Tiki, parecen provenir de la Polinesia.

En territorio entrerriano las etnias charrúas cruzaron desde la Banda Oriental después que se estableciera la colonización española (los españoles son más “originarios” que los Charrúas).

Los Charrúas desplazaron con violencia a los chaná-timbues y los yaros, hasta que fueron exterminados o sometidos por los españoles.

Algo similar ocurrió en el Sur patagónico: no son originarios los Mapuches, etnia araucana procedente de Chile, que masacraron a los antiguos pobladores, los tehuelches (sí, aquellos inmortalizados por el célebre Patoruzú). Cuando el general Roca, bajo la presidencia de Avellaneda, en 1879 ocupó los territorios patagónicos, lo hizo, en una campaña fulminante, aprovechando que el ejército de Chile estaba ocupado en el norte en una guerra contra Perú y Bolivia.

De no haberlo hecho, el sur de Buenos Aires y las actuales provincias de La Pampa; Neuquén; Chubut; Río Negro; Santa Cruz y Tierra del Fuego, hubiesen caído bajo dominio chileno. O, peor aún, en manos de la Corona Británica que ya tenía su base en las Malvinas, y colonias galesas asentadas en el territorio. O quizá de Francia: el conocido aventurero francés Aurelio Tounens se había proclamado “Rey de la Patagonia” y lo secundaban miles de araucanos.

 AMÉRICA: EL “DESCUBRIMIENTO”

Algunos autores llegan a negar el término “descubrimiento”, porque desde el momento que el Continente Americano ya se encontraba poblado, no había nada que “descubrir”.

Sea como fuere, no es posible negar su importancia al acontecimiento histórico. El mismo es tomado como referencia para señalar el fin de la Edad Media y la entrada del mundo en la modernidad.

El contacto de Europa con América dio un gran impulso al comercio y economía mundial. Fue el punto de partida de lo que hoy llamamos “globalización”. Permitió el conocimiento y contacto de distintas culturas.

Asestó un duro golpe a supersticiones y creencias, como las que negaban la redondez de la tierra. Ayudó a expandir las ciencias, el conocimiento y las artes.

Promovió un inmenso movimiento migratorio desde todos los continentes.

Hace algunos años, un grupo, supuestamente representativo de los “pueblos” del Nuevo Mundo formuló un reclamo a España exigiendo la devolución de los metales preciosos (oro y plata), sustraídos a tierras americanas durante la Colonia. Está bien, pero de igual manera, España podría reclama la devolución de las vacas, los caballos, las ovejas, los chanchos, los perros, los gatos, el trigo, etc, etc. y otros elementos venidos de Europa. No sé si no salimos perdiendo…

SOBRE LA “LEYENDA NEGRA”

Se denomina así aquella corriente que alude al supuesto “genocidio” cometido por España sobre los pueblos conquistados en la América del Sur, Central y el Caribe.

¿Qué hay de cierto?

 A diferencia de los colonos anglosajones y holandeses de América del Norte, que venían con sus familias ya constituidas, los españoles, por lo común, llegaban solos.

Aquí se amancebaban con las mujeres indias.

Llegando, en algunos casos, y aún cuando se casaren con mujeres españolas, a constituir verdaderos harenes.

De esas uniones nacían, en cantidad, mestizos y mulatos que contribuían a acrecentar la oferta de trabajo. Sobre el resultado de estos procesos, veamos la opinión de tres escritores.

Uno español:

 “España en los días de la conquista antillana y de modo general en las islas del Mar Caribe perpetró inicuos desmanes y consumó hechos monstruosos. Pero ni tan inicuos ni tan monstruosos como los que más de cuatro siglos después cometían los holandeses, los belgas, los franceses, los ingleses y los alemanes en Asia, en Africa, en Oceanía.

Por otra parte, la desaparición de los indios en las colonias inglesas en medio del más profundo silencio de los escritores y de la más absoluta indiferencia de parte del rey de Inglaterra, será para él el más temido cargo. Hoy mismo, el tanto por ciento de la sangre india que circula por el cuerpo social yanqui no se eleva al tres por mil, en México está por encima del setenta por ciento ¿dónde fueron destruidos y cazados los indios? ¿en México por los españoles? ¿o en los Estados Unidos por los ingleses?” (Barcia Trelles Augusto San Martín y la Logia Lautaro, B. Aires Ed. Gran Oriente, pag. 252).

 Otro, argentino y marxista:

“Tan equivocada es la idealización que Bartolomé de las Casas hizo de la sociedad indígena con su rudo estilo -proseguida después por Marmontel, el abate Reynal, Montesquieu y otros- como la idealización de la conquista española. Ni leyenda negra, ni leyenda rosa. Los españoles impusieron por la violencia un régimen social superior al existente en América Precolombina. Destruyeron, asesinaron, violaron y robaron en escala pocas veces vista, pero trasmitieron los elementos de un género de sociedad que, si bien no era el más adelantado de Europa y estaba en decadencia, poseía notable superioridad sobre el indígena” (Puigross Rodolfo “De la Colonia a la Revolución”, Ed. Plus Ultra, pag. 33).

El tercero, el autor de una original tesis sobre “genocidio erótico”:

“Oro, mujeres, sudor humano, ha sido el botín de argonautas y conquistadores desde que el hombre salió de sus braseros de la prehistoria y progreso y se organizó. En las innumerables invasiones de un pueblo por otro, las hembras del conquistado siempre, o casi siempre, han servido para saciar los apetitos de los vencedores, e inevitablemente para engendrar en ellos una estirpe mestiza. Mestizos son casi todos los pueblos de Europa y, en mayor o menor grado, todos los del planeta. Lo sorprendente del caso americano son las proporciones de la miscegenación que acabó creando un mundo nuevo, y su contraste con lo ocurrido en la tardía colonización anglosajona de América septentrional. Esta mezcla de razas es la que prefigura el futuro de la Humanidad -si es que la Humanidad tiene futuro- ante el vertiginoso aumento de las comunicaciones entre los pueblos del planeta” (Herren Ricardo “La Conquista Erótica de las Indias”, Ed. Planeta, Buenos Aires 1991, pag. 13/14).



Asociación “Justo J. de Urquiza”

  Concordia (E.R.)

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