APPS de El Heraldo

Servicios

Actualidad

Secciones

Política

20 de Septiembre de 2021 - Nota vista 428 veces

La reorganización en crisis política es una maniobra de alto riesgo

El presidente Alberto Fernández anunció el viernes un nuevo gabinete en un intento por sofocar una crisis política que lo enfrentó amargamente a su vicepresidente, luego de una derrota electoral en las primarias legislativas.

La reorganización se produjo un día después de que la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner escribiera una carta abierta a Fernández exigiéndole, lo que agravó aún más la crisis que se apodera de la coalición gobernante tras su pobre desempeño en las primarias del fin de semana anterior.

Juan Manzur, gobernador de la provincia de Tucumán, asumiría (a esta hora del domingo por la noche, esto no es seguro) como jefe de gabinete, reemplazando a Santiago Cafiero, uno de los aliados incondicionales del presidente, como premio consuelo se fue nada más ni nada menos que a Cancillería, señal que con este nuevo inexperto, como el anterior Felipe Sola, a la Argentina le importa un pito el mundo, una muestra más de que Argentina se cubanizó, no están bien las relaciones en el Mercosur, está peleado con Chile, Uruguay, desprecio con un faltazo a la reunión de México donde Argentina debía hacerse cargo de la organización de los países Latinoamericanos y del Caribe. Felipe Solá se encontraba en México para la cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, o CELAC, ahí se enteró que había sido reemplazado, se enojó y se fue a un hotel, por lo tanto Argentina está aislada de América del Sur, del norte, de Europa y por seguridad no tiene relaciones con una buena estrella, ni sueña con luna llena, todo está oscuro e inentendible. 

Fernández no fue a México por miedo a dejar a su “Reina” gobernando unas horas el país, pero tampoco asistirá a la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York la próxima semana.

Los nuevos ministros que se incorporan al Gabinete, que tomarán posesión hoy lunes, son el veterano político Aníbal Fernández (Seguridad), Julian Domínguez (Ganadería, Agricultura y Pesca), Jaime Perczyk (Educación) y Daniel Filmus (Ciencia y Tecnología). 

Juan Ross también fue nombrado nuevo secretario de Comunicación y Prensa, en sustitución de Juan Pablo Biondi, a quien la vicepresidenta había rechazado abiertamente y acusado de organizar “operaciones off the record”.  El gobierno peronista ha atravesado su crisis más aguda esta semana después de las elecciones primarias legislativas del fin de semana anterior, en las que la coalición gobernante Frente de Todos obtuvo solo el 31 por ciento de los votos a nivel nacional. 

Estos resultados ponen en riesgo la mayoría del oficialismo en el Senado en las elecciones de mitad de período del 14 de noviembre, así como cualquier mayoría en la Cámara de Diputados, con dos años de mandato de Fernández-Fernández de Kirchner por disputar. La crisis estalló a principios de esta semana, después de que el ministro del Interior, Eduardo ‘Wado’ de Pedro, y cuatro ministros del gabinete se ofrecieran a dimitir (de amague) tras una mala actuación del Frente de Todos en las elecciones primarias del fin de semana. Todos los funcionarios estaban cerca de Fernández de Kirchner y la medida fue vista como su intento de presionar a Fernández para que reorganizara su mochila.

“¿Cree seriamente que no es necesario, luego de tal derrota, presentar públicamente las renuncias y que los encargados faciliten al presidente reorganizar su gobierno?” Fernández de Kirchner escribió en una extraordinaria carta abierta, en la que también criticó a los funcionarios que “se aferran a sus sillas”. 

Al final, De Pedro y los demás ministros mantuvieron sus cargos.

La coalición de centroderecha Juntos del ex presidente Mauricio Macri, obtuvo el 40 por ciento de los votos emitidos a nivel nacional. Hizo grandes avances en la provincia de Buenos Aires, el distrito electoral más grande del país y considerado un bastión del partido de Fernández.

El descontento público con su gobierno ha ido creciendo en un país en recesión desde 2018 y una caída del PIB del 9,9 por ciento el año pasado en medio de la pandemia de coronavirus. Argentina tiene una de las tasas de inflación más altas del mundo, con un 29 por ciento de enero a julio de este año, y una tasa de pobreza del 42 por ciento.

El panorama no puede ser peor y Entre Ríos, cruzado con los dos protagonistas de esta lucha impiadosa por dirimir el poder. Gustavo Bordet, un moderado, participó por teléfono de la reunión de gobernadores en La Rioja, donde fue Alberto Fernández a enrostrarle a Cristina que tiene el apoyo de los gobernadores y al tener a ellos, también tendría a los respectivos senadores. Es evidente que la “taba viene de c.lo”, empezó mal cuando Alberto Fernández perdió su elección en Entre Ríos, mientras dos meses antes el peronismo y la gente había apoyado a Bordet con el más alto porcentaje de votos obtenidos por un gobernador, fue la primer paliza que le dieron los entrerrianos “al elegido”. Antes, cuando el peronismo intentaba empezar su recuperación después de la sorpresa Macri, Bordet imprimió una frase que todavía deber retumbar en los oídos de “la mal querida”, cuando dijo “Cristina ya fue”.

En el peronismo “o sos o no sos”, no hay medias tintas y los entrerrianos quedamos bajo recelo de un par de intrépidos en el poder, capaz de sacarle a uno para beneficiar a otro y a Entre Ríos se lo ve flojo de apoyos mesiánicos y bastante debilitado como para ganar confianza y poder levantar una elección de diferencias abismales frente a un candidato con mucha prensa porteña en horarios centrales y mostrando una moderación, sin nombrar ídolos políticos, hablando claro de futuro y sin hablar mal de nadie.

Esta situación no se la imaginó nunca Bordet y mucho menos, alguien como Enrique Cresto, que estaba en un despacho cómodo de Buenos Aires, con un colchón de dinero para hacer obras por el país, pero sobre todo en las ciudades entrerrinas que le sirven para posicionarse sin apuro y ser el candidato del 2023, apareció Frigerio y el concordiense se vistió de fajina y tuvo que salir a la cancha anticipadamente. Nada es definitivo en política partidaria, el incómodo lugar que ocupa Entre Ríos para el bicéfalo gobierno nacional, puede mañana cambiar, porque a pesar de los anuncios, la crisis está a flor de piel en cada perononista y mañana la taba puede darse vuelta, sobre todo si consideramos que mientras estábamos atentos a lo que podía pasar entre Cristina y Alberto, el presidente con el acuerdo de sus ministros firmó un decreto para modificar el presupuesto y disponer una cantidad de millones de pesos con olor a tinta y empujar a billetazos los votos que están faltando.


Contenido Relacionado