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7 de Julio de 2021 - Nota vista 697 veces

Un estudio sugiere que la fibromialgia tiene un origen autoinmune

Muchos de los síntomas de la fibromialgia son causados por anticuerpos que aumentan la actividad de los nervios sensibles al dolor en todo el cuerpo.

Una nueva investigación del Instituto de Psiquiatría, Psicología y Neurociencia (IoPPN) del King's College London, en colaboración con la Universidad de Liverpool y el Instituto Karolinska, ha demostrado que muchos de los síntomas del síndrome de fibromialgia (FMS) son causados por anticuerpos que aumentan la actividad de los nervios sensibles al dolor en todo el cuerpo.

La fibromialgia es una afección particularmente difícil de diagnosticar y manejar porque sus causas se desconocen. Ahora, los resultados de esta investigación muestran que se trata de una enfermedad del sistema inmunológico, en lugar de la opinión actual de que se origina en el cerebro.

El estudio, publicado en «Journal of Clinical Investigation», demuestra que el aumento de la sensibilidad al dolor, la debilidad muscular, la reducción del movimiento y la reducción del número de pequeñas fibras nerviosas en la piel que son típicas de FMS, son todas consecuencia de los anticuerpos del paciente.

Los investigadores inyectaron a ratones con anticuerpos de personas que viven con FMS y observaron que los ratones desarrollaron rápidamente una mayor sensibilidad a la presión y al frío, además de mostrar un movimiento reducido en la fuerza de agarre. Por el contrario, los ratones a los que se les inyectaron anticuerpos de personas sanas no se vieron afectados, lo que demuestra que los anticuerpos del paciente causan, o al menos son un contribuyente importante a la enfermedad.

Además, los ratones inyectados con anticuerpos de la fibromialgia se recuperaron después de unas pocas semanas, cuando éstos se habían eliminado de su sistema. Este hallazgo sugiere fuertemente que las terapias que reducen los niveles de anticuerpos en los pacientes probablemente sean tratamientos efectivos. Estas terapias ya están disponibles y se utilizan para tratar otros trastornos causados por autoanticuerpos.

«Las implicaciones de este estudio son profundas. Establecer que la fibromialgia es un trastorno autoinmune transformará la forma en que vemos la afección y debería allanar el camino para tratamientos más efectivos para los millones de personas afectadas. Nuestro trabajo ha descubierto un área completamente nueva de opciones terapéuticas y debería brindar una verdadera esperanza a los pacientes con fibromialgia», señala el doctor David Andersson, investigador principal del estudio del Instituto de Psiquiatría, Psicología y Neurociencia (IoPPN) del King's College London.

«La exploración previa de terapias se ha visto obstaculizada por nuestro conocimiento limitado de la enfermedad. Esto debería cambiar ahora.

El tratamiento para FMS se centra en ejercicios aeróbicos suaves, así como terapias farmacológicas y psicológicas diseñadas para controlar el dolor, aunque han demostrado ser ineficaces en la mayoría de los pacientes y han dejado una enorme necesidad clínica insatisfecha», añade el investigador.

Las estimaciones actuales sugieren que al menos 1 de cada 40 personas se ven afectadas por FMS en todo el mundo (80% de las cuales son mujeres). Este trastorno se caracteriza por un dolor generalizado en todo el cuerpo, así como fatiga y angustia emocional. Es más frecuente entre los 25 y 55 años, aunque los niños también pueden desarrollarla.

«Cuando inicié este estudio en el Reino Unido, esperaba que algunos casos de fibromialgia fueran autoinmunes. Pero el equipo de David ha descubierto anticuerpos que causan dolor en cada paciente reclutado.

Los resultados ofrecen una esperanza asombrosa de que los síntomas invisibles y devastadores de la fibromialgia se puedan tratar», afirma el doctor Andreas Goebel, investigador clínico principal del estudio de la Universidad de Liverpool.

Por su parte, la profesora Camilla Svensson, investigadora principal del estudio del Instituto Karolinska, añade: «Los anticuerpos de personas con FMS que viven en dos países diferentes, el Reino Unido y Suecia, dieron resultados similares, lo que agrega una fuerza enorme a nuestros hallazgos.

El siguiente paso será identificar qué factores se unen a los anticuerpos inductores de síntomas, lo que nos ayudará no solo en términos de desarrollar estrategias de tratamiento novedosas para FMS, sino también de análisis de sangre para el diagnóstico, que faltan en la actualidad».

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