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20 de Febrero de 2021 - Nota vista 1176 veces

Nuestras viejas fotografías

Con la llegada del daguerrotipo a la Argentina hacia 1843, la fotografía no ha dejado de expandirse. Al punto que en la actualidad se registran millones de imágenes con cámaras digitales, celulares e incluso algunos entusiastas continúan fotografiando con procesos llamados alternativos; que no son más que aquellos primeros métodos que se utilizaron a medida que estos iban perfeccionándose o derivándose a nuevos métodos de fijar una imagen.

Hoy en día pareciera que la cantidad cedió ante la calidad. Inundamos las redes sociales con “selfies”, las comidas que estamos a punto de degustar, registramos nuestras visitas al lago, la costanera, reuniones de amigos, etc., tal es así que parecería que ya no queda nada nuevo por fotografiar. Sin embargo, no debemos perder el entusiasmo por hacer fotografías, que no perdió su cualidad de capturar un instante del tiempo.

Pero si aún no encontramos inspiración en el presente para explorarlo, aún nos queda el pasado.

Esos momentos plasmados en viejos papeles fotográficos son un universo apenas incursionado por algunos fotógrafos, historiadores, investigadores y curadores de museos. Que ponen de manifiesto la gran discordancia: es más probable que sobrevivan más tiempo esas fotografías de nuestros abuelos, que aquellas que llenan las tarjetas de memorias y discos rígidos. Porque ese dedo que “obtura” es a la vez el mismo que puede eliminar para siempre una imagen enviándola a la papelera de nuestros dispositivos. Además, no debemos olvidar que los celulares se pierden, las tarjetas dejan de funcionar, los discos rígidos fallan; privándonos muchas veces para siempre de nuestros recuerdos.

¿Pero qué encontraremos en ese mundo? Pues, la respuesta es nuestra historia, nuestra identidad. Que es a la vez la historia y la identidad de todos, porque por más desconocidos que hayan sido nuestros ascendientes debemos reconocer que ellos también “hicieron” nuestra ciudad. Y como elementos del patrimonio de Concordia son registros que nos hablan de las costumbres, la moda, el devenir cotidiano de esos tiempos y muchos otros elementos que enriquecen nuestro conocimiento de nuestro pasado como sociedad.

Estos elementos son acervos muy importantes no solo para tu historia familiar sino para la comunidad toda también.

Por eso sería recomendable que tengas en cuenta estas sugerencias:

· Cuando vayas a contemplar o mostrar tus tesoros a otras personas acostúmbrate e instruye a los demás a tomarlas por los bordes para evitar dejar huellas sobre las fotos. Al examinarlas, siempre será recomendable estar en un lugar limpio, no fumar ni comer o tomar mate (¡los accidentes ocurren!). Si está dentro de tus posibilidades, hazte con un álbum que estén hechos de materiales adecuados. Para el caso de fotopostales existen fundas de plástico de material apropiado para ellas. Evita por ejemplo que se dañen “las puntas” y también, que nuestros dedos impregnen sobre las imágenes. ¿No te puedes permitir ese gasto? No importa, puedes suplantarlo haciendo tus propios sobres de papel.

· Si la fotografía está montada sobre un cartón de la misma época. No lo recortes, este puede contener información valiosa como el fotógrafo o estudio fotográfico.

· Separar los negativos de las fotografías, usar sobres es una buena opción. Los negativos están hechos de componentes químicos que pueden ser perjudiciales para la superficie de nuestras fotos. ¡Ojo! Cada tira de negativos deben estar separados unos de otros. Si los colocas todos juntos se pueden adherir y generar daños. Las fundas en las que los laboratorios nos devolvían nuestros negativos de 35 mm serían excelentes.

· ¡Por favor no utilices clips de metal ni banditas elásticas! Con el tiempo el metal se oxida y el daño se traslada a la fotografía o fotopostal. Y ni se te ocurra “abrochar” tus fotografías.

Si deseas anexar información escrita, por favor no escribas sobre las mismas; lo mejor será que agregues un papel con la información (personas, lugar, año, etc.) en un papel y luego guardes en un sobre junto a la foto. Las bandas elásticas además de que se desintegran dejando restos en las superficies, también pueden generar un “encorvamiento, acunamiento o abarquillamiento” del papel fotográfico.

· Por ningún motivo debes pegar cintas adhesivas, ni siquiera en la parte posterior de la foto. El pegamento de la “cinta Scotch” es malísimo para el papel fotográfico y aunque estén pegadas en el reverso, con el tiempo terminan dañando también la imagen.

· En cuanto a la limpieza, ni se te ocurra limpiarlas con cualquier trapo y menos si este está húmedo. Lo ideal sería primero remover el polvo soplando con una pera de goma y terminar con un cepillo de cerdas muy suaves. Como muy última opción puedes limpiarlas con un paño de seda seco, de esos que se usan para limpiar los anteojos son buenos. Pero asegúrate que sean los de seda, los de otros materiales pueden dejar pelusas sobre tus fotos.

· Asegura tus fotografías antiguas en un mueble limpio, seco y donde no tengas cambios bruscos de temperatura y por supuesto mantenlas lejos de ambientes donde las temperaturas sean altas. ¡La humedad es terrible! Propicia la aparición de hongos y de esto sí que saben tanto los fotógrafos de antaño como los actuales que siempre toman medidas para contrarrestarla para preservar sus cámaras y objetivos.

· La exposición constante, directa y muy prolongada a luz del sol o de algunos tipos de luz como los provenientes de fuentes fluorescentes harán que las imágenes se vayan “desvaneciendo”. Por lo general esto tarda muchos años en hacerse visible, pero debemos detener el daño ahora. Así que mejor guárdalas, y si están enmarcadas y colgadas en la pared que estén en una posición donde “no le pegue” la luz en forma directa.

· Digitalízalas, en lo posible, usando un escáner, generalmente las impresoras multifunción traen uno. En caso de que no cuentes con uno, y como último recurso, puedes tomarle una fotografía, al menos con el celular. Asegúrate de que fotografíes toda la imagen incluyendo el “borde blanco” que tienen algunas fotografías y que no salga en la toma la sombra de tu mano sosteniendo el celular. Siempre es bueno tener una copia digital en caso de pérdida del original, así que si puedes también cópialas en un pendrive u otro dispositivo.

La necesidad de guardar viejas fotografías nace de una identificación emocional con esas imágenes del pasado. A veces esto nos impulsa a buscar más fotos para reconstruir nuestra historia personal. Esta misma identificación se da en nuestra comunidad como un todo. Una necesidad de mirar nuestro pasado, entenderlo y seguir adelante.

A gran escala, las fotografías familiares y los archivos fotográficos se “transforman” en patrimonio visual de nuestra ciudad por ser una fuente histórica de gran calidad. Por eso dejamos para lo último esta recomendación. Si tienes fotografías antiguas o tuviste la casualidad de toparte con ellas abandonadas en algún rincón, deberías considerar seriamente donarlas a alguna institución donde puedan recibir los cuidados necesarios y estén disponibles para conocer cómo era la vida antes de nuestra época, entre otros estudios que nos permiten contar con ellas; con el agregado de que estos espacios dan a conocer este tipo de patrimonio.


En nuestra ciudad algunas de esas instituciones son:

· Museo Regional Palacio Arruabarrena” – Entre Ríos y Ramírez

https://www.facebook.com/Museo-Regional-Palacio-Arruabarrena-108172990739656

@MuseoPalacioArruabarrena (Instagram)

· Museo Provincial de la Imagen   Buenos Aires 179

Mail: museodelaimagener@gmail.com

https://www.facebook.com/Museo-de-la-Imagen-317006668391146

· Museo Domingo Isthilard – Luis Vernet y Saavedra

Tel.: 4211096

Mail: museo.d.isthilard@outlook.com

https://www.facebook.com/domingo.isthilard.7

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