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6 de Enero de 2021 - Nota vista 436 veces

El gobierno nacional y la paradoja de embestir contra la producción rural

La Comisión de Radicales por la Producción y el Trabajo, en un comunicado de prensa manifestaron: La Argentina es uno de los pocos países del Mundo, en donde increíblemente lo peor de la historia se repite.

Cuando desde los sectores de la producción y las economías regionales, se esperaba que, por las experiencias nefastas del pasado, este Gobierno Nacional hubiera aprendido la lección, todo indica lo contrario a la luz de las medidas tomadas en los últimos días.

Se vuelve, una vez más, a viejas prácticas, que ya demostraron su fracaso: menos producción, reducción de ingreso de divisas, disminución en la inversión, malestar en los que trabajan y aportan a la actividad económica más dinámica del país.

El productor, tan pronto las condiciones y perspectivas económicas, y de rentabilidad lo permiten, moderniza sus equipos de trabajo y aumenta su producción. No es especulador. Trabaja y arriesga permanentemente.

Una vez más, un Gobierno Peronista, en cualquiera de sus variantes, CONTINÚA ARREMETIENDO CONTRA LA PRODUCCIÓN Y EL TRABAJO, al disponer la prohibición de la exportación de maíz, aun cuando la pretenda hacer aparecer como una medida acotada en el tiempo (hasta el 1º de marzo de 2021).

No hay razones para creerle, porque no hay ningún riesgo de faltante de maíz. Hay maíz suficiente para atender adecuadamente la demanda interna, pagando el precio que la producción tiene en su mercado natural, que es el internacional, máxime que está muy próxima a iniciarse una nueva cosecha, donde se avizora, pese a la sequía que afectó a muchas regiones del país, que habrá una cosecha superior a la esperada.

No hay duda de que esta prohibición, no solo se mantendrá, sino que a ello se le sumará el 3% más a las retenciones sobre este producto, y ello es así, porque existe una normativa específica que faculta para hacerlo.

Además, muchos productos agroindustriales y regionales sufren un aumento en las retenciones del 3% al 4,5% como lo es en la industria láctea, molinera, vitivinícola, jugos, semillas forrajeras y otras.

En algunos casos, de forma tramposa, se eliminan derechos de exportación, como ocurre con el Arándano en nuestra provincia, pero hasta el mes de agosto que es cuando comienza su cosecha.

Esta Comisión lo anticipó cuando planteó sus reservas al proyecto de un modelo exportador agroalimentario. Aquí está el resultado: el propio Gobierno Nacional lo reconoce solapadamente; con una medida que en el corto plazo favorece a algunos actores de la cadena productiva, pero impacta, lamentablemente, en desmedro del productor primario, quien vuelve a ser la variable de ajuste, y en el largo plazo, perjudicará a toda la cadena, porque ese productor no solo hace y produce maíz, sino también carne, trigo, soja, y otros cereales.

El Gobierno Nacional debe entender que, solo produciendo más, con una industria eficiente, competitiva, con una presión tributaria razonable, y con una fuerte mirada al contexto internacional, este País podrá proyectarse, superando la pobreza en la que está inmerso desde hace muchos años.

La mayor producción de commodities no solo deberá abastecer el mercado interno, sino también permitir la generación de divisas genuinas a través de la exportación.

Un país, como la Argentina, con una economía débil, no está en situación de imponer condiciones en el mercado internacional. Pero en la medida que salga de esa debilidad, las perspectivas de comercialización serán distintas, y ello tendrá un efecto multiplicador en la generación de puestos de trabajo reales y genuinos, y el fortalecimiento del desarrollo pleno de las cadenas agroalimentarias y el agregado de valor nacional es esencial para ello.

No se puede dejar de señalar el impacto negativo que tienen estas medidas inconsultas, arbitrarias, y extemporáneas. Es un verdadero ataque al sector productivo. Se tomó esta decisión prácticamente el último día del año 2020, pensando que no se advertiría su magnitud, pero se equivocaron, porque el productor no descansa y ya reaccionó.

Promete resistencia y protestas, que son legítimas. Pero también, en una actitud casi perversa y calculada, se esperó que prácticamente concluyera toda la siembra de maíz.

Se sembró con una expectativa. Se arriesgó muchísimo, porque cada hectárea sembrada con este cereal implica enterrar unos U$S 500, con la esperanza que se tendrán las lluvias suficientes, que se podrá hacer el control sanitario y, pensando que los precios internacionales serían favorables.

Basta de tomar decisiones en una burbuja descontextualizada, sin contemplar la realidad del sector productivo.

 De esta manera será imposible que este País salga adelante, y los sueños de muchos -de una Argentina con progreso, empleo, trabajo, y con bienestar para todos-, continuarán desvaneciéndose, para equipararnos cada vez más a los países más pobres de este Mundo.

COMO PRODUCTORES Y PROFESIONALES RADICALES, ESTAMOS EN PIE Y DENUNCIAMOS ESTA MANIOBRA ARTERA.


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