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21 de Noviembre de 2020 - Nota vista 294 veces

Cuándo hay que empezar con las cremas antiedad

Los expertos en dermatología sugieren que la primera hidratante llegue entre los 20-25 años, mientras que una crema antiedad no debería demorarse mucho más.

¡Cómo se nota cuando un rostro tiene luz! Esa sensación de tener una cara cuidada y humedecida solo lo consigue una crema hidratante, por eso aquellas personas que usan a diario este tipo de productos, junto con contornos de ojos, antiojeras y demás cosmética que ayuda a mantener bien la piel, saben diferenciar cuándo se tiene un cutis unificado o, por el contrario, por él pasa directamente el maquillaje y nada más.

Y la pregunta que, al parecer, más se les hace a los dermatólogos o expertos en cuidados de belleza es la siguiente: «¿A qué edad debemos usar nuestra primera hidratante?».

Lo cierto es que, según la Dra. Andrea Combalia, médico y dermatóloga, no hay edad para ello: « Hidratar la piel, tanto de la cara como del cuerpo, es algo que debemos hacer desde la infancia». Eso sí, tal como cuenta, debemos ir adaptando las características y las propiedades de los hidratantes a las diversas etapas de la vida, porque «no es lo mismo hidratar la piel de un bebé, de un niño, de un adolescente que una piel madura».

Los expertos de Eucerin, marca para el cuidado de la piel con una base científica real, comentan que la edad para empezar a usar cremas hidratantes depende mucho del tipo de piel que tengamos, pero «se mojan» y aconsejan que la primera hidratante debería llegar a partir de los 20-25 años, teniendo en cuenta factores externos como el estilo de vida o el lugar donde vivimos, ya que la pérdida de colágeno y elastina comienzan a ser mayores con el paso de los años: «A partir de esta edad deberíamos incluir cremas hidratantes con ingredientes humectantes que aporten y retengan la humedad necesaria».

Por qué usarlas

Para que una piel se vea sana y suave hay que ser constantes en la aplicación de cremas y limpieza del rostro; de nada sirve usarlas si no vamos a hacer un buen uso de ellas ni vamos a lavar correctamente antes y después nuestro cutis.

¿Cuál es el uso correcto de estos productos? Se encargan de mantener el nivel de hidratación cutánea y evitar la pérdida de agua. «Esto es esencial para mantener la piel sana. Proteger la barrera cutánea y evitar la deshidratación de la piel es básico para prevenir el envejecimiento prematuro de la dermis», cuentan los expertos de Eucerin, que aseguran que está comprobado que si cuidas el cutis desde los 20 ó 30 años, este se mantendrá en mejores condiciones cuando se llegue a ser alguien maduro pasados los 40.

La piel de la cara está expuesta constantemente a agresiones externas, y a diferencia de la piel del resto de nuestro cuerpo, es una zona de nuestra piel que no solemos cubrir con ropa, por lo que recibe directamente los efectos del sol, el viento, el frío, la contaminación, etc. Asimismo, la dermatóloga Andrea Combalia ( @pielsanaincorporesano) comenta que en la piel de la cara se refleja nuestro estado interno: aparecen imperfecciones, lesiones de acné, se irrita cuando estamos estresados, nos alimentamos mal o se desequilibran nuestras hormonas, y por este motivo «hidratar adecuadamente la piel de la cara y aplicar productos con activos específicos sobre nuestro rostro nos ayudará a recuperar su equilibrio».

¿Tengo una piel madura?

Al igual que ocurre con la edad a la que debemos comenzar una rutina «beauty» diaria para cuidar nuestra piel, no existe un momento exacto para aplicar la primera crema en cuya etiqueta rece «antiedad». Más bien se trata de un rango en el que debemos cambiar nuestros hábitos y cosmética de confianza para empezar con una nueva que se adapte mejor a los tiempos que vive nuestra piel y, dado que no todas las pieles maduran igual, los expertos en dermatología no pueden dar un momento exacto.

«La edad no es el único factor decisivo en el estado de la piel madura porque los factores ambientales se sitúan claramente en el primer plano del envejecimiento cutáneo. Es por eso que la perdida de firmeza, elasticidad y de la capacidad de regeneración epidérmica de las zonas de piel que no están expuestas a la luz solar aparecen por primera vez a una edad avanzada, mientras que en las zonas muy expuestas a la luz solar lo hacen pronto», comentan desde Eucerin.

A partir de los 30 años deberíamos introducir cremas con principios activos antiedad

Por tanto, el rango de edad que abarca una piel madura es amplio, a partir 40-50 y en adelante podríamos hablar de piel madura. «Con la menopausia y el descenso hormonal, nuestra piel sufrirá un descenso de colágeno importante, de forma que los primeros cinco años después de la menopausia se pierde un 30% de colágeno», dicen.

Desde los 25 años comienza a disminuir la producción de colágeno y elastina en nuestro cuerpo y esto se acentúa a partir de los 30-35, apareciendo las primeras arrugas. Tal como dicen los especialistas en cosmética de Eucerin, las cremas recomendadas a partir de 35 años están destinadas a mejorar el metabolismo celular y aumentar los niveles de colágeno, elastina y ácido hialurónico en nuestra piel: «A partir de los 30 años deberíamos introducir cremas con principios activos antiedad para mantener y aumentar los niveles de colágeno, elastina y ácido hialurónico».

Estas pieles también se benefician de los hidroxiácidos para aumentar la renovación celular, eliminar células muertas y mejorar la apariencia de la piel, y otros activos que no pueden faltar son los antioxidantes que evitarán el estrés oxidativo que acelera el envejecimiento. «A todo esto hay que añadir que el fotoprotector solar es la mejor crema antiedad y es importante usarlo todos los días para evitar el fotoenvejecimiento de la piel».

Qué mirar en una crema antiedad

Cada piel es diferente, tiene unas necesidades específicas y los cuidados diarios deben adaptarse a ellas. Pero hay algo común: el deseo de retrasar la aparición de los signos de la edad.

Cuenta Andrea Combalia que los ingredientes activos que recomendamos a nuestros pacientes no dependen de la edad, sino de las necesidades y del estado de su piel: «Las rutinas de la piel deben ser individualizadas, y para ello es esencial valorar a cada paciente en concreto».

Muchos de los productos que usamos a modo de antiagingcomo el retinol y el ácido glicólico también tienen efecto seborregulador, por lo que se podría decir que en muchas ocasiones usamos ingredientes parecidos, pero con distintas concentraciones y en diferentes presentaciones: «El ácido glicólico y el retinol pueden usarse tanto en pieles grasas y jóvenes, como en pieles maduras, pero ahí lo importante es la formulación final del producto y su textura», asegura.

Además, la farmacéutica Rocío Escalante ( @arbosana), titular de Arbosana Farmacia, sugiere otros activos que no deben faltar en una rutina facial si queremos retrasar el envejecimiento cutáneo, como la vitamina C y el ácido hialurónico.

La vitamina C es el antioxidante más conocido y uno de los más potentes. Además de proteger la piel de los radicales libres, estimula la síntesis de colágeno, fundamental para evitar la flacidez, y tiene acción despigmentante, ayudan a reducir y prevenir las manchas. «Proporciona luminosidad y efecto buena cara y se recomienda su uso por la mañana, aunque se puede usar también por la noche», dice la farmacéutica.

Por otro lado, el ácido hialurónico es un activo imprescindible para mantener y reponer la hidratación de la piel, alisar las líneas de expresión y las arrugas, mejorar la elasticidad y estimular la síntesis de colágeno y elastina, para luchar contra la flacidez. «Existen diversos tipos de ácido hialurónico: reticulado, hidrolizado, acetilado etc., y, además, en función de su peso molecular, también encontramos diversos ácidos hialurónicos: de bajo peso molecular o de alto peso molecular», comenta. Todo ello, así como la concentración en la que se usa, determina su mayor o menor eficacia.

«Es un activo muy bien tolerado por todas las pieles y que se puede usar por la mañana o por la noche. El ácido hialurónico forma parte de nuestra piel, pero con la edad, su capacidad de síntesis disminuye, lo que provoca las arrugas y la flacidez, así que es un buen activo para incluir en una rutina antiedad», concluye Rocío Escalante.

En líneas generales, la hidratante nos debería ayudar a reestablecer el equilibrio de la piel, a retener la hidratación, a restaurar la piel seca o a tratar la piel grasa y las lesiones de acné, a evitar la aparición de primeras arrugas, proteger la piel de las agresiones externas y evitar el envejecimiento prematuro de la piel. Todo dependerá de sus ingredientes.

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