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10 de Octubre de 2020 - Nota vista 639 veces

La nueva faceta de Messi en la Selección de la Argentina

El análisis de Ariel Senosiain y Gustavo Lombardi sobre el desempeño de la Pulga en el triunfo frente a Ecuador.

Después de 325 días, Lionel Messi volvió a vestir la camiseta de la Selección Argentina y, cuándo no, de su zurda nació la primera y única alegría de la victoria frente a Ecuador. Un remate fuerte y esquinado desde los doce pasos, de las pocas situaciones que tuvo el N° 10 en la ofensiva albiceleste.

Sin exhibir su mejor versión, fue el jugador más influyente en un equipo que careció de lucidez. Más pasador que desequilibrante, se recostó por la banda derecha para buscar asociación y rotar posicionalmente con Lucas Ocampos. Si bien poco lograron complementarse, hubo un encuentro que valió un gol: la Pulga cedió para el jugador de Sevilla, que se escabulló en el área y sufrió una barrida desde atrás. Penal y 1-0.

También, en reiteradas oportunidades cuando la pelota no le llegaba, se transformó en un tercer volante, a la altura del tándem Paredes-De Paul, para conectarse con sus compañeros y cambiarle el ritmo al partido. De a ratos, el rosarino fue ráfagas de claridad para un once apagado que no pesó en ataque y que le costó más de la cuenta hilvanar juego ante las férreas líneas ecuatorianas.

La idea que pregona Lionel Scaloni pasa por no depender única y exclusivamente de las intervenciones de Messi, pero sin él la Selección abunda en el toqueteo intrascendente e inofensivo. Hace tiempo que dejó de ser solo la llave del gol nacional. También es la idea; la que le faltó al eje central para generar oportunidades y encontrar espacios entre un ejército de rivales.

En el campo de juego de La Bombonera, Messi no tuvo su mejor partido, pero ese rendimiento discreto le bastó para conquistar las redes y regalarle tres puntos a todo un país. TyC Sport.

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