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Por Cristian Germán Rueda - 15 de Septiembre de 2020 - Nota vista 554 veces

100 años de la radio: Cuál es? y yo

27 de agosto: Día de la radio en Argentina. Personalmente tengo muchas conexiones emocionales con este medio: desde pequeño en casa se escuchaba, sí, pero más de grande con mi primer trabajo descubrí un mundo maravilloso de gente que no paraba de decir y decir cosas.

La radio fue para muchas generaciones, la única forma de conexión con el mundo, mientras que para la mía fue la forma que más elegíamos para conectarnos con el mundo entero y entre nosotros.

En nuestro país una referencia ineludible es la FM Rock & Pop, iniciadora de una tradición radial muy argentina, que influiría a futuro en la forma de hacer radio. Programas como Radio Bangkok, Guardias a mí, Heavy Rock & Pop, Malas compañías, Cuál es?, Day Tripper o Animal de radio, sentaron un precedente que toda persona que quiso hacer radio de allí en más tomó como referencia.

Yo escuché muy pocos de esos programas. Una razón era la distancia: estamos hablando de programas de FM capitalinos, y yo vivo en una ciudad del interior del país. El otro motivo es la edad, pues en los 90 apenas era un niño. No alcancé a vivirlo, pero sí fui subsidiario de aquella influencia que ejerció esa radio a nivel cultural. Los 90 fueron una década en que tuvo lugar una confluencia de un buen número de expresiones paraculturales, que se iniciaron en los 80 y que tuvieron eco sobre todo en el rock. Rock & Pop fue parte de todo eso, una parte fundamental.

Entonces, mi relación con la radio y más precisamente con Cuál es? fue algo tardía. Agarré el último coletazo. Ya bien entrados los 2000, era un pibe que amaba el rock, había encontrado allí un refugio donde resonaba mi pensamiento y que a la vez me lo iba moldeando con mano artesanal. Cuando tuve mi primer trabajo, descubrí el mundo de la radio online: todo el contenido de Rock & Pop ahora estaba a mi disposición gracias a internet. Allí, en ese trabajo que detestaba, porque seguramente también detestaba mi vida en general, mi satisfacción era escuchar esa gente que me hablaba. Yo era un pibe sin rumbo, además estudiaba “algo” por imposición (propia), y allí tampoco disfrutaba. Necesitaba una identidad, y el rock, los libros y la radio, ahora, me lo estaban dando.

Recuerdo entonces llegar al laburo y poner triple doble ve punto efe eme rock and pop punto com en la compu y que todos la escucharan. Mis compañeros no soportaban mucho la irreverencia, ya bastante dosificada en esa época, de Mario, Eduardo y Marcelo. Venían de otro palo. Pero a mí no me importaba. Entraba al laburo a las 8, pero esa primera hora no existía para mí: yo vivía a partir de las 9 cuando escuchaba eso de “Otra vez en el aire, otra vez en esta ciudad...”

Mis mañanas pasaban por escuchar las Moguiaventuras, los radioteatros, el Depo Ortivo, las columnas de los distintos temas, etc. Sí, me encantaba todo eso pero todo el mundo sabe cuál fue la verdadera innovación de Pergolini, De la Puente y Gantman. Hablo de esa primera media hora en la que ni siquiera saludaban a la audiencia y hablaban de todo, o de nada. O de todo y de nada a la vez. El tema era lo que se les ocurría en el momento y no dudaban en dejar silencios. Y uno, sentado frente a una triste computadora, quizás sin tanta gente con la que conectarse de ese modo, se sentía parte de toda esa charla. Después Mario cortaba la charla con su clásico “Muy buenos días a todos” y ponía tres canciones que se conectaban entre sí y que él mismo elegía cada día antes de arrancar el programa. Yo, un pibe que no sabía nada y estaba perdido en el mundo, aprendía de ellos. Podría decir que hasta tuve calle gracias a Cuál es? La vida se me abría a partir de sus voces, mi mundo pequeño se convirtió en un universo amplio formado por la infinidad de palabras que salían de sus bocas.

No sólo eso: conocí bandas gracias a Cuál es? Ya no sé cuáles exactamente pero sé que en mi formación musical el programa fue determinante. También en otros ámbitos como el cine, la literatura o la televisión. Pero sobre todo en el rock. The Clash, Zeppelin, Divididos, Stones, Los Piojos, Soda, Spinetta, AC/DC... son de mis artistas favoritos y casualmente (o no) eran los que más sonaban en Cuál es? A algunos, como a la Aplanadora los amaba desde siempre, pero a otros los empecé a amar gracias a Mario.

Cuál es? fue el programa de radio que se necesitaba en ese momento histórico que fue desde los 90 hasta casi finales de los 2000: un período donde la juventud no tenía referentes más que en los discursos de los márgenes. Los referentes políticos o mediáticos necesitaban ser pateados en el culo y eso se hacía desde el rock. Entre tanto mensaje frívolo y acartonado, Cuál es? era el oasis. No importaba si Mario, Edu y Marcelo eran sinceros o no, lo importante era que les creíamos esa autenticidad.

Los músicos iban a hablar con Mario como si fuera un amigo y ésa era una de las razones de la confianza que poníamos en su veracidad. Ponías Rock & Pop y escuchabas al Indio (que no daba notas a la prensa), Spinetta, Cerati, Ciro, Mollo, los Attaque, los Catupecu, o cualquier músico decir cosas que jamás se atreverían decir en otros medios. Nos sentíamos cerca de ellos y confirmábamos que eran como nosotros. Y si estos tipos confiaban en Mario, Edu y Gantman, nosotros no teníamos por qué desconfiar.

Mario es un genio de la radio, eso es innegable. Los primeros columnistas especializados los tuvo él, el primer concierto vía internet lo hizo él con Soda en el 96 (creo) en Promúsica, innovó en la radio online y “visual” en nuestro país, y en otras cosas que siempre mencionaba, porque además es un gran ególatra. Era una figura que admiraba por su provocación y por su ataque a quienes yo sentía que tenía que atacar. Él con su micrófono decía las cosas que los pibes no podían. Bardeaba a Tinelli y todos queríamos hacerlo, porque era lo contrario, era la estupidización, la música boba, la cultura chatarra, la hipocresía, alguien que se mostraba como no era realmente.

Poco a poco mi relación con Cuál es?, se fue intensificando y cuando dejé ese laburo y viví momentos que no fueron gratos, me refugié ahí para no sentirme tan solo. Decidí darle al mundo más de Cuál es?, así que inicié un blog en el que subía las grabaciones del programa. Me costaba muchísimo hacerlo con una conexión horrible, editaba los audios con el Audacity, los subía luego a Rapidshare o Mediafire. Tardaba mucho tiempo en cargarse todo. A veces tenía que hacer cosas fuera de casa y dejaba grabando... y si se cortaba internet, ¡qué bronca! Pero lo hacía con gusto y terapéuticamente. Siempre reivindico esa etapa de internet en la que la colaboración en la construcción del patrimonio de la información era agradecida por la comunidad, que era algo acotada.

Pero hubo un día en que terminó Cuál es? Ya no más Mario, Edu, Gantman, Panza, Gallo, Vanina, Héctor, Nacho, Paola, Archie, Fabricio, Rosso, Olmedo, Guille... Ese día murió la Rock & Pop. Recuerdo ese último minuto de aire: Mario llorando como un nene fue lo último que se escuchó al cerrar el micrófono.

A partir de allí comenzó el nuevo emprendimiento de Mario: la multiplataforma Vorterix, que en un principio replicó aquella marca de la Rock & Pop con novedades artísticas (Ácido, Doble o nada, Delicias de un charlatán) y tecnológicas, pero poco a poco fue mutando en otra cosa.

La radio en general fue entregándose a una lucha en que lo artístico y la diversidad de discursos fueron vencidos por la inmediatez de resultados y la necesidad de facturación. Hoy el negocio es sólo uno. Los discursos diversos, el rock y la marginalidad ya no son negocio. Porque seamos justos, Rock & Pop era contracultural pero funcionaba económicamente, si no hubiera muerto al año.

Y Mario cambió. Mario es hoy un empresario y un dirigente de un club de fútbol. Su posición en algunas cuestiones no la comparto, pero no puedo odiarlo por declaraciones que atentan contra mi posición ideológica y contra mis convicciones, que vengo alimentando día a día desde niño. A ese hombre yo le debo el haberme hablado a mí (y a más de una generación) cuando otras personas no lo hacían; le debo un diálogo en que sólo yo lo escuchaba a él, pero sentía que él me escuchaba; le debo el haberme hecho amar a muchas bandas; le debo risas; le debo que me haya despertado, siempre a las 9, de esa siesta que había sido mi vida.

Cuál es? funcionó en ese momento único para mí y para la sociedad argentina. ¿Quién se bancaría hoy chistes sobre un pibe discapacitado, por ejemplo? Pero Cuál es? con ésa y miles de provocaciones más fue el programa más escuchado por 13 años consecutivos, y acaparó como el 70% u 80% de la audiencia. Fue la época en que la hipocresía reinaba en la tele y en la sociedad, y estos tres tipos pateaban el tablero con sarcasmo e ironía, escandalizando a los pacatos. Eso se necesitaba en aquel entonces: un sacudón, mostrar y decir aquello que nadie se animaba. Alguien que le dijera a los imbéciles que eran imbéciles y explicarles por qué.

Sacheri en «Me van a tener que disculpar» dice que la culpa de todo es del tiempo, el tiempo que se empecina en acumular presentes imperfectos en pasados que fueron perfectos. Porque si el tiempo no se empecinara en transcurrir, hoy Mario seguiría tirando esa magia por la radio y nosotrxs desde el otro lado le estaríamos contestando a ese aparato desde donde su voz salía, seguros de que el mensaje llegaría, retumbaría en esos estudios, y que volvería a nosotros en algún otro momento.


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