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31 de Agosto de 2020 - Nota vista 466 veces

En democracia, el silencio no es salud

Llama poderosamente la atención que el Comité Nacional del radicalismo no se haya manifestado de manera contundente e inmediata a partir de las vergonzosas declaraciones del Dr. Eduardo Duhalde.

El ex Diputado Nacional, Fabián Rogel, expresó su sorpresa y malestar ante la ausencia de manifestaciones del Comité Nacional del radicalismo frente a las declaraciones que recientemente hiciera el Dr. Eduardo Duhalde, respecto que de continuar la situación de tensión social no habría elecciones en el país y que hasta podría haber una interrupción del mandato constitucional del actual presidente. “A los corrimientos ideológicos hacia posiciones ajenas a la historia del radicalismo que se advierte cada día más por parte de varios dirigentes de nuestro partido, sorprende -dijo Rogel- que ya ni siquiera tengamos reacción para defender el sistema democrático que tanto nos costó a los argentinos consolidar. Pareciera ser -dijo el ex convencional- que a algunos, inclusive, no les cayeron mal las declaraciones de Duhalde. Seguramente, porque estarán en la lógica que esto desgasta al gobierno, o algunos tal vez, pensarán que el desgaste de Fernández permitirá que el radicalismo o cambiemos rápidamente vuelva al gobierno en el país”.

Y continuó el ex legislador, “en lo personal, lo de Duhalde no me sorprende para nada. Se atrevió, después de haber perdido las elecciones libres y limpias, a manos de Fernando de la Rúa, no tuvo ningún empacho en promover el debilitamiento de su gobierno y buscar los mecanismos de sustitución constitucional para acceder a la primera magistratura del país, después que el pueblo le había negado su voto.

“Resulta escandaloso que alguien se atreva, habiendo ocupado estos cargos en la política, a producir tamañas declaraciones y después llegar a justificarlo con que el encierro y la pandemia provocan en las personas, pequeños ataque psicóticos”. Al actual presidente lo juzgará el pueblo argentino el año que viene en las elecciones intermedias, y lo juzgará al finalizar su mandato, que es la manera como los argentinos hemos decidido juzgar los gobiernos, a través del voto popular.

El silencio del Comité Nacional deja un espacio enorme para que los trasnochados, que siempre existen, piensen que nuestro silencio pueda sonar a complicidad. Del gobierno de Fernández que se hagan cargo los justicialistas, y que lo valore el pueblo argentino en las urnas cuando corresponda, pero que nosotros no nos manifestemos frente a alguien que ponga en tela de juicio la continuidad democrática, no nos presenta como un partido que está a la altura de las circunstancia, y que a través de Alfonsín, hicimos el gran esfuerzo de consolidar el sistema democrático después de tantas muertes y tantas dictaduras.

La libanización de la política, la anarquía y el desconcierto, no son la forma a la que debe apostar el radicalismo bajo ningún punto de vista, y mucho menos quedar en silencio, como forma de resolver los conflictos sociales y las tensiones sociales que se viven en una sociedad. Debemos tener una actitud activa y señalarle al presidente cuáles son las cuestiones que nosotros creemos que deben revertirse, pero bajo ningún punto de vista callar frente a tamañas declaraciones que avergüenzan, desde mi punto de vista, a la política argentina.

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