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Colaboración de “Encuentro Cinematográfico” Por Dr. Jorge Norberto Mario - 8 de Agosto de 2020 - Nota vista 1303 veces

EL CINE MUDO ARGENTINO DEL AÑO 1926: “PERDÓN VIEJITA”

“Perdón Viejita” es una película muda en blanco y negro, de 33 minutos de duración; de carácter melodramático poético y tanguero producida por José Agustín Ferreyra, a travez de Unión Cinematográfica Argentina y dirigida por él mismo sobre su propio guión quien a su vez se encargó de la dirección artística. Contó con la fotografía de Carlos Torres Ríos y la música en vivo la preparó Eduardo Pereyra; ya que por estos años, el filme se presentaba acompañado con música de tango. Muchas de esas partituras se perdieron.

Fueron sus protagonistas María Turgenova como Nora; Stella Maris como Elena; Ermete Meliante como Carlos; Alvaro Escobar como Preludio el trovador; Floricel Vidal como Doña Camila; Mario Zappa como un Don Juan y Luis Moresco como Gavilán. El nombre de la película deriva de un tango que cantaba Carlos Gardel, perteneciente a Osvaldo Fresedo y José Antonio Saldías del año 1925. ​Fue la última película totalmente muda de José Agustin Ferreyra y el director salió con ella en gira por el interior de Argentina y María Turgenova -esposa del director- cantaba el tango homónimo en vivo durante las exhibiciones de la película. “Perdón Viejita” cuenta una historia de sufrimiento; y gira en torno a una familia de clase baja; donde Doña Camila, es una anciana madre que sostiene a su familia como puede, siendo sus hijos Carlos y Elena.  Carlos es un delincuente pero ella no lo sabe; conoce a Nora en una plaza y reconocen que los dos son residuos sociales: él tiene el cariño de su madre y hermana, pero se arrepiente de ser ladrón; ella pervive sin amor por su vida liberal de arrabal y cafetines. Deciden vivir juntos y la lleva a la casa de su madre. Una vez allí consiguen trabajo y se establecen, pero sucederán situaciones imprevistas.

Elena trabaja en una oficina por la noche y es cortejada por su donjuanesco y acosador jefe, que le regala un anillo robado. Nora que conoce al individuo discute con Elena y le saca el anillo, diciéndole que ese tipo es un embaucador; y escucha cantar a Preludio el trovador amigo de la familia que está enamorado de Elena, y lo envía a ver al Don Juan; al que encuentra en el cafetin y le dice que vaya a buscar su anillo; pero el “Don Juan” con total desfachatez se hace el iluso; pero, no encuentra mejor idea que llamar desde allí por teléfono a la policía y denunciar un anillo robado que estaría en la casa de Doña Camila. Llega la policía y Doña Camila sorprendida les pregunta “que buscan en su casa” y cuando dicen que hay un anillo robado y revisarán la casa; Nora para que ello no ocurra entrega el anillo y dice que ella lo robó. Doña Camila muy sentida le dice que le dio un hogar y nunca pensó que era una ladrona, y se la llevan. Cuando llega Carlos reconoce a su madre que fue un ladrón pero no robó ese anillo y menos Nora. Elena está con el cínico don Juan cuando llega Preludio y le dice que vaya a su casa que arrestaron a Nora, y le dice al Don Juan que se hace el iluso como siempre “con Ud. tengo que hablar, acompáñeme a la policía” y al parecer se van a las manos, terminando en la policía, donde Preludio acusa al don Juan por lo que liberan a Nora y lo arrestan por ladrón y falsa denuncia; siendo llevado a una celda, donde se instala con total parsimonia como si nada hubiese pasado. Nora sale en libertad, pero muy abatida no regresa a casa y decide volver a su vida de cafetín. De ello se entera Carlos por Preludio y sale inmediatamente a búscarla; llegando justamente cuando Nora es amonestada, golpeada y lesionada por parte de Gavilán el dueño; y Carlos interviene enfrentándolo en una pelea a puñetazos; y rescata a Nora; llevándola a la casa de su amigo Preludio, donde está curándola, cuando llegan Dona Camila y Elena; quien le pide perdón a Nora por lo que ha sucedido; y ella a su vez pide perdón a Doña Camila por no decirle oportunamente la verdad acerca de su vida ligera, y Doña Camila se disculpa por haberle mal considerado. Todos, incluido Preludio, se van a vivir al campo como una verdadera y ejemplar familia. El final de la película los muestra a todos reunidos en una mesa dispuesto a disfrutar lo que cocinó Preludio, cuando se ve que repiquetean las campanas de la iglesia del pueblo; y Doña Camila dice “En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén”

“Perdón Viejita” cuenta con muchas escenas filmadas en exteriores, retratando una Buenos Aires de otra época con sus calles, edificos y el puerto; y se estrenó el 28 de Enero de 1927 en el Cine Hindú Palace, ubicado en la calle Lavalle 842 de la ciudad de Buenos Aires, con una capacidad para 1200 espectadores; y ya se han cumplido 93 años desde la fecha de su estreno. Esta es una de las pocas películas argentinas del período mudo que se conserva completa; siendo un verdadero documento; y uno de los varios filmes con títulos referidos a temas tangueros, además de la temática porteña, distintiva y propia del cine de José Agustín Ferreyra. En una de sus escenas la protagonista María Turgenova camina por la Vuelta de Rocha siendo un boceto viviente de Quinquela Martín, en el que se puede apreciar el paisaje de “La Boca”; con su imagen barrial de otrora y mucho antes de que la contaminación le llegue al Riachuelo. Fragmentos de este filme fueron incluidos en la película “Aller Simple: Tres Historias del Río de la Plata” que se estrenó el 2 de Julio del año 1998; un documental ficción coproducido entre Argentina y Francia filmado en colores y dirigido por Noël Burch, Nadine Fischer y Nelson Scartaccini sobre guion propio. 

En el mes de Febrero de 2017, noventa años después de su estreno, se encontró una copia de 19 minutos de este clásico de Jose Agustin Ferreyra; que se conservaba, en los archivos de la Fundación Cinemateca Argentina y se comenzó la restauración en Septiembre de dicho año, con el apoyo de Gotika, una empresa dedicada a la recuperación de material fílmico. Se mejoró la resolución, estabilizando las vibraciones de la imagen y se eliminaron las rayas y parpadeos que atravesaban la película. Se realizaron investigaciones para identificar los tangos que tuvieron que ver con el argumento de la misma, aparte del que lleva el nombre del filme de Fresedo y Sadías. La versión restaurada fue estrenada en la sala Leopoldo Lugones del Teatro Gral. San Martin, reducto de los cinéfilos inaugurada en 1967 y que ya cumplió 50 años.

Pueden verla por internet en una versión de 34 minutos con claros subtítulos.

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