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4 de Julio de 2020 - Nota vista 866 veces

ENTREVISTA A LA ARQ. MARÍA DEL CARMEN BONICALZI

Breve biografía: María del Carmen Bonicalzi es Arquitecta, graduada en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo, de la Universidad Nacional del Litoral en el año 1987, luego realizó una especialización en GESTIÓN URBANA Y REGIONAL, en la misma facultad, en el año 2003. 

Pero, la mejor forma de presentar a María del Carmen, es decir que es una apasionada del Patrimonio Local. Fue miembro del grupo de ciudadanos que en el año 1996 dio origen a las Ordenanzas de Protección Patrimonial de la ciudad, donde se conformaba el Consejo Asesor de Protección del Patrimonio (CAPP), luego en dos gestiones diferentes, 2018 y 2019, fue coordinadora del CAPP.

Coordinó la Región NE (Dpto. Federal, Federación, Feliciano, San Salvador y Concordia) en el proyecto “PATRIMONIO ARQUITECTÓNICO DE ENTRE RÍOS” en el marco convenio CFI-CAPER realizado en 2001. Escribió notas, comentarios y participó de entrevistas sobre el Patrimonio Cultural Construido. También, ha dado charlas, disertaciones y conferencias acerca del Patrimonio Urbano y su importancia para la ciudad.

Al día de hoy, sigue participando del CAPP e investigando sobre nuestra historia y la arquitectura que nos rodea. Pero lo que debemos destacar, es su compromiso con la difusión de todo su conocimiento sobre el patrimonio de la ciudad, el cual comparte y transmite a cualquier persona que quiera aprender.

¿Cómo definirías al Consejo Asesor de Protección del Patrimonio de Concordia?

Voy a darte una definición como me solicitaste, a riesgo de no abarcar todo lo que es y representa. Es un órgano consultivo conformado por un grupo de ciudadanos interesados en la protección patrimonial. Tiene como función principal ASESORAR.

¿A quién? Al ejecutivo, a organismos en general, y a cualquier ciudadano que lo requiera. Fue creado previendo que los organismos presentes en la ciudad, o las fuerzas vivas, mandasen sus representantes y así abarcar la mayor cantidad de opiniones. La realidad es que al ser Ad Honorem, es difícil conseguir representantes de diferentes fuerzas vivas. Así que hoy se conforma con los representantes de algunos Colegios y universidades pero los integrantes, en su gran mayoría, son ciudadanos interesados en la preservación de los elementos valiosos que tiene la ciudad de Concordia.

¿Cómo se gestó el CAPP?

Por el año 1997 aproximadamente, un grupo de ciudadanos, dentro de los que me contaba, fuimos al municipio a protestar por la gran cantidad de demoliciones de edificios valiosos que se estaba dando en la ciudad. Y nos encontramos que la gente del municipio tenía la misma preocupación. Una de las cosas que nos respondieron es que no tenían armas legales para defender las propiedades que se estaban demoliendo. Es así que nos encargan que hagamos un listado de edificios y elementos valiosos a proteger.

Fuimos más allá y conseguimos hacer una ordenanza donde fueron incluidos todos aquellos de los cuales teníamos certeza eran un bien patrimonial. El tema era que existía la posibilidad de dejar fuera algún elemento valioso que podríamos desconocer.

Y así se incluyó un párrafo donde se declara protegidas a todas las obras anteriores a 1940. También dejamos abierto el listado de bienes patrimoniales para que fueran posteriormente incluidos aquellos que así lo acreditasen.

De esta forma se incluyó en la ordenanza la obligación de pasar por un CONSEJO la aprobación de cualquier modificación y/ o demolición, para que este estudiara cada caso y Aconsejara qué hacer con dicho bien. Así nace. Junto con la ordenanza Nº 27.813. Solo que recién en el año 2000 se hace una ordenanza respecto de su creación.

¿Cómo fue ese primer año del CAPP? ¿Cuáles fueron los principales desafíos?

Fue uno de los mejores años. Se creó un ámbito de maravilloso donde confluían conocimientos y visiones de diferente disciplinas. Por primera vez vi el valor de elementos arqueológicos, culturales y naturales. Desde mi disciplina tenía una visión parcial y en ese ámbito pude entender que esos elementos de la ciudad no eran hechos aislados o que pudieran estudiarse parcialmente como me enseñó el pensamiento compartimentado. Debía entender el todo para analizar el hecho aislado. Debía entender la naturaleza para entender al pueblo que se asentó en ella, debía entender al pueblo para apreciar su arquitectura y sus expresiones culturales. Y ahí vi a la ciudad en su justa dimensión, un organismo vivo. Aprendí muchísimo. Fue un ámbito de conocimientos y discusión de ideas muy fructíferas. De lo general a lo particular. Y de lo particular a lo general.

¿Cuáles dirías que fueron los principales lineamientos de trabajo del CAPP, durante los períodos que asumiste la coordinación?

Los objetivos que me plantee en los dos periodos fueron crear un espacio agradable para consolidar el grupo y difundir conocimientos. Con respecto al primer punto fue importante tener en cuenta cada opinión y que los miembros del consejo se sientan con total libertad para expresar su pensamiento, crear un ámbito donde discutir ideas sobre temas muchas veces difíciles y donde es fundamental el conocimiento y el sentido común. Con respecto a difundir conocimientos, es una tarea permanente que se encaró con el convencimiento que si conocemos lo que tenemos podremos cuidarlo. Y cuidar es una tarea de todos los ciudadanos.

¿Qué aspectos de coordinar un grupo tan heterogéneo te ha resultado un trabajo arduo? ¿Y cuáles son los que más te generaron satisfacción?

El difundir conocimientos ha sido la tarea más complicada. Hay personas cuyo discurso y lenguaje es muy técnico y no les resulta fácil adaptarlo para que sea comprendido fácilmente por el público en general, otros no tienen la suficiente generosidad como para compartir lo que saben y puede que nos encontremos con un público que directamente no le interesa o cree saber todo lo necesario. En todos los casos existe una tarea previa de “convencimiento” que debe hacerse con el tiempo que requiera el actor. Es necesario que todos sepan cual es nuestro patrimonio cultural. Lamentablemente en las escuelas se enseñan a los educandos casi todas las historias y culturas importantes para la humanidad, y no se enseña la propia historia, la de su grupo social o comunidad, dando un mensaje subliminar de que no tiene importancia su conocimiento. Esto es una falacia porque se está restando identidad al individuo que se educa. Desconocer sus orígenes culturales es como desconocer sus orígenes genéticos. Ojalá pueda revertirse y así podamos desde el conocimiento ciudadano proteger, porque “nadie ama lo que no conoce”.

¿Qué cuestiones, temáticas o tópicos consideras que son un reto actual en cuanto a protección del patrimonio de la ciudad y cuales prevés lo serán en un futuro cercano?

Dentro de la protección del patrimonio me parece fundamental la protección del patrimonio medioambiental. Y aquí me estoy refiriendo a todas las culturas. Proteger el medioambiente nos proporciona un ambiente sano para desarrollarnos. Nos proporciona salud, nos proporciona el espacio adecuado para crecer. Y cuando hablamos de medio ambiente, hablamos también hacer ciudad, y de producir. Donde construir, con que materiales, conservar los espacios verdes para una buena oxigenación, conservar los patios, que se produce, donde van los desechos, que costumbres son amigables y cuáles no, y también como parte de la salud está la IDENTIDAD. El sentido de pertenecía a un lugar, a un espacio, cuidando de aquellos elementos VALIOSOS que ese espacio o ciudad posee.

¿Qué te motiva a seguir trabajando en la protección del patrimonio de Concordia?

Casualmente lo que te manifesté en la pregunta anterior. Estoy completamente convencida que es el camino para legarle a nuestros hijos un lugar sano y con una fuerte identidad. Concordia tiene una historia muy rica, ha sido testigo de hechos históricos a nivel nacional, con una arquitectura muy valiosa por lo que representa. Tal vez no sea monumental, pero es importantísima a nivel nacional y latinoamericana, tiene un medio ambiente extraordinario, en medio de una de las reservas de agua dulce más importante del mundo, con una vegetación privilegiada. Y duele el desconocimiento y la destrucción. Ese es mi motivo, es muy simple. Trato humildemente de cuidar.

Contale a los concordienses porqué debemos ocuparnos del patrimonio de la ciudad y cómo podemos hacerlo.

Creo que te contesté en la pregunta anterior. Solo debería agregar como. El conocimiento es fundamental, de nada sirve que quede en las aulas de las universidades, debe ser compartido y TODOS tenemos que saber del valor de las cosas que nos rodean, como de la amenazas que pueden dañarlas. Puede que así las respetemos, pero el cuidado debe nacer de nosotros. De sus “dueños” y convertirnos en custodios de lo que tan generosamente se nos brinda a diario.

CONSEJO ASESOR DE PROTECCIÓN DEL PATRIMONIO DE CONCORDIA.

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