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Licenciada Natalia Alejandra Diaz, docente de la Licenciatura en Psicología de UADE - 25 de Junio de 2020 - Nota vista 307 veces

La atención de pacientes en contextos de aislamiento

El Covid19 ha traído innumerables transformaciones en las vidas de las personas y en los diferentes contextos organizacionales y profesionales.

Esta situación ha generado la necesidad de analizar el impacto que los actuales avances tecnológicos y el uso intensivo de tecnologías de la información por el contexto de pandemia, han efectuado en los diferentes ámbitos profesionales.

Actualmente en materia de salud escuchamos cómo los términos telemedicina, telediagnóstico y teleconsulta se han incorporado al lenguaje diario de las personas y ello nos lleva a pensar en las implicancias que este nuevo escenario está generando, no solo en la calidad de la atención, sino en cómo ello está instaurando un cambio en el paradigma de atención y una transformación de los modelos sanitarios vigentes.

 Este nuevo escenario a su vez trae aparejadas nuevas problemáticas e interrogantes a resolver para los profesionales de la salud; no solo por las múltiples variables que deben comenzar a dominar, más allá de su conocimiento especializado en la disciplina para la cual se formaron, sino también por las nuevas competencias que deberán adquirir para poder mantenerse competitivos y vigentes en sus respectivas profesiones.

Ello da cuenta que la tecnología no es un punto más a pasar por alto ya que pone sobre la mesa la imperiosa necesidad de rever la práctica profesional y evidencia la reconfiguración que está gestándose desde los diferentes ámbitos de la salud; donde los dispositivos tecnológicos, las telecomunicaciones y la telemática se han convertido en los actores principales en este nuevo escenario y un factor clave para sostener y garantizar el vínculo paciente-profesional.

Ante esta situación nos preguntamos: ¿qué pasará luego de la pandemia? Ya que muchas prácticas que apenas unos meses atrás eran inusuales como las teleconsultas y los telediagnósticos, hoy se empiezan a convertir en preferencia tanto por los pacientes como por las mismas instituciones a la hora de requerirse la atención profesional.

Es por ello, que comienza a ser prioritario tanto el rediseño de las prácticas como la incorporación de cambios en los dispositivos y espacios de atención; en definitiva, estamos siendo testigos de la transformación total que se está experimentando a nivel mundial en todo el ámbito sanitario y en las múltiples actividades y funciones que de él se desprenden.

Es momento entonces de empezar a identificar y desarrollar cuáles son las nuevas habilidades que además del dominio específico del campo disciplinar serán centrales para los profesionales de la salud. Ya que, en este nuevo contexto mundial liderado por la tecnología, los algoritmos y el lenguaje predictivo se tornará fundamental contar cada vez más con competencias y habilidades que posibiliten la creatividad, la innovación, la capacidad de adaptación, la apertura al cambio y habilidades de comunicación para poder responder con éxito a las necesidades de los pacientes en esta nueva realidad mundial que la pandemia ha impuesto.


Por lo tanto, será fundamental empezar a entrenarnos en dichas competencias y para ello consideramos fundamental empezar a trabajar en la incorporación de ciertos facilitadores y pequeñas acciones que favorezcan la atención y gestión profesional a través del uso de tecnología pero que posibiliten a su vez su integración en la práctica diaria:

Cuidar y asegurar la calidad de la comunicación tanto auditiva como visual con el paciente: el qué, cómo y cuándo comunicamos se torna fundamental en la atención con dispositivos tecnológicos. Será fundamental chequear previo a cada encuentro el correcto funcionamiento del audio y cámara de nuestros dispositivos.

Disponer de un dispositivo alternativo de tecnología por posibles fallas.

Asegurarse de contar con un espacio adecuado y tranquilo también es fundamental para lograr el correcto desarrollo del encuentro.

Evitar encuentros con una duración prolongada; para lograr mantener un adecuado nivel de atención y concentración.

Prever pausas de descanso entre una atención y otra.

Disponer en forma preliminar de una estructura y planificación del encuentro, ello permitirá organizar y ordenar nuestras intervenciones con el paciente.

Establecer y acordar un encuadre con el paciente en el que se prevean posibles contingencias por fallas de conectividad. Respetar y sostener el mismo durante todo el periodo que dure la atención será clave para garantizar el éxito del tratamiento.

Sin dudas la tarea que enfrentamos no es fácil, pero empezar a dar los primeros pasos es fundamental para poder insertarnos con éxito en este nuevo escenario global y reinventar nuestra práctica y actuación profesional velando siempre por sostener la calidad de la atención, el cuidado de nuestros pacientes y nuestra ética profesional.


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