APPS de El Heraldo

Servicios

Actualidad

Secciones

Salud

La indefensión aprendida - 20 de Junio de 2020 - Nota vista 515 veces

“Dejemos de idealizar, aquellas relaciones o situaciones que nos lastiman”

La indefensión aprendida es una sensación subjetiva, que experimenta la persona cuando se encuentra en una situación problemática en la que se siente incapaz de actuar para modificar el resultado de la misma. Este estado se mantiene, aun teniendo oportunidades reales de cambiar la situación adversa, evitando las circunstancias desagradables o mediante la obtención de recompensas positivas. La persona no realiza ninguna conducta para buscar evitar el estímulo aversivo u obtener el refuerzo.

La indefensión aprendida fue descubierta por Martin Seligman y sus colaboradores. Significa que, cuando una persona o animal se enfrenta a una situación negativa de la cual no puede escapar, “aprende” a mantenerse indefensa, incluso cuando las condiciones cambian y ya se puede ejecutar una respuesta de huida.

Uno de los experimentos de Seligman y sus colaboradores, fue con perros, que sin profundizar en la ética del experimento, el mismo arrojo datos asombrosos: “se exponía a perros encerrados en jaulas a unas descargas impredecibles de las que no podían escapar”.

Las descargas eran impredecibles en tiempo, los cuales eran aleatorias, con el fin de que no pudieran generar un patrón de respuesta, puesto que no había un patrón en las descargas. Los perros, después de varios intentos de escape, aprendieron que no había forma de predecir ni de huir de las descargas, con lo que optaron por “indefensión”: parecían no hacer nada frente al estímulo adverso. Incluso cuando los investigadores cambiaron los parámetros y los perros podían escapar de las jaulas, estos se negaban a salir de ellas o a realizar movimientos para evitar las temidas descargas.

Ahora bien, ¿porque y cómo surge este estado de indefensión aprendida en las personas? Muchas veces, nos enfrentamos a situaciones desagradables de forma reiterada (malos tratos en la pareja, discusiones con nuestro jefe, desórdenes alimenticios, consumo de alcohol o droga), en las cuales nuestros actos (conductas/actitudes) no generan el efecto deseado, y nos sentimos incapaces de hacer algo para solucionarlo. Percibimos la situación como incontrolable, independiente de nuestros actos, y muchas veces, hasta llegamos a idealizarla. Optamos por tener una actitud pasiva ante la situación adversa y elegimos tolerarla, aun teniendo recursos para afrontarla. De esta manera nuestra autoestima se va debilitando, la motivación para el cambio disminuye, quedando la voluntad subordinada a cualquier aspecto no generado por la misma. El estado de malestar emocional se eleva hasta el punto de sentir altos niveles de ansiedad, angustia, miedo, desesperanza, culpa, enojo, desesperación, etc.

Al reformular esta teoría (la denominó Teoría Atribucional), Seligman explica que la indefensión es una consecuencia de la manera en que argumentamos la situación adversa, utilizando un estilo explicativo negativo (ejemplo: una persona con sobrepeso diría, sería ideal inicial un plan alimenticio saludable, pero yo no soy capaz de llevarlo a cabo).

De esta interpretación surgirá la intensidad emocional de la experiencia y el grado de responsabilidad ante la misma. La persona con sobrepeso, piensa que frente a la obesidad no podrá luchar por carecer de fuerza y decisión, se desmotiva y se niega a realizar un tratamiento. Una persona víctima de violencia de género, idealiza a la pareja, y minimiza el impacto de los malos tratos, creyendo que solo debe aprender a tolerarlos, porque cree merecerlos.

Como toda conducta, se puede trabajar para desaprender la actitud pasiva de la indefensión aprendida. Lo primero que hay que fortalecer es la “Autoestima” e incorporar estrategias asertivas que nos permitan sentirnos capaces de controlar las situaciones. Debemos evaluar de manera objetiva nuestra manera de interpretar los acontecimientos de la vida y nuestras capacidades. La forma en que pensamos condiciona la manera en que actuamos. Es decir, si me siento capaz de comenzar el tratamiento para controlar mi desorden alimenticio, tendré la motivación suficiente para sobrellevar el tratamiento; si estoy convencido que la adicción a las drogas me priva de la auténtica felicidad y creo que soy fuerte para luchar en contra del consumo, podre activamente, incorporar hábitos saludables y sobrellevar el tratamiento.

Hay que reaprender a percibir las situaciones de una manera más realista, considerando que siempre habrá algo que no nos guste, o nos resulte difícil, pero también habrá un lado optimista, que nos impulse a responsabilizarnos por el cambio. La persona debe valorar sus habilidades y capacidades, y para lograrlo necesitará generar expectativas positivas sobre los resultados de sus comportamientos, responsabilizarse por sus conductas y generar un sistema de esfuerzo y recompensa, logrando obtener el control de todas las situaciones, incluidas las adversas.

Otras recursos con lo que puede contar la persona para abandonar la actitud de la indefensión aprendida será, solicitar un apoyo profesional (un terapeuta, un médico, un nutricionista, etc.) que guie sus esfuerzos por un camino corto y eficaz, la lectura bibliográfica (científica) que le explique cómo funciona su desorden y su actitud pasiva ante la misma y contar con la contención afectiva de un ser querido, que acompañe y estimule el cambio.

Lic. Silvana Etchepare

M. P.: 1707

Tel:154968476 

Contenido Relacionado