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3 de Junio de 2020 - Nota vista 801 veces

Rusia comienza el ensayo clínico de una vacuna en militares voluntarios

Se trata de un fármaco desarrollado por el Instituto Central de Investigaciones Científicas número 48 del Ministerio de Defensa, en donde tendrán lugar las pruebas.

El Ministerio de Defensa ruso acaba de anunciar que comienzan ya los primeros ensayos clínicos de una vacuna para prevenir los contagios por covid-19 utilizando soldados voluntarios como cobayos humanas. Se trata de un fármaco desarrollado por el Instituto Central de Investigaciones Científicas número 48 del Ministerio de Defensa, en donde tendrán lugar las pruebas. Se planea completar los ensayos clínicos de la vacuna antes de que finalice julio.

Según informan los medios de comunicación rusos, se han seleccionado 50 militares, entre los que figuran cinco mujeres. Este medio centenar de candidatos, señalan las agencias, se sometió a un examen médico preliminar y no se diagnosticó ninguna enfermedad. La preparación de la prueba comenzará hoy miércoles y está previsto iniciar la vacunación masiva de la población hacia el otoño.

Ya se había informado con anterioridad de que el Ministerio de Defensa ruso trabajaba en la elaboración de una vacuna de forma conjunta con el Centro de Investigación Nacional de Epidemiología y Microbiología Gamaléi (NITsEM en sus siglas en ruso). Y, el mes pasado, se supo que científicos del centro NITsEM Gamaléi probaron en sí mismos la vacuna y, al parecer, no se detectó ningún fenómenos negativo ni efectos secundarios. El Ministerio de Defensa sostiene en su comunicado que este centro de investigación ya probó otras vacunas contra el Ébola, contra el síndrome respiratorio de Oriente Medio, el MERS, y contra la gripe común.

La comunidad científica y las autoridades rusas han venido declarando su intención de que Rusia sea el primer país o unos de los primeros en desarrollar una vacuna contra el covid-19. El presidente Vladímir Putin fue informado por videoconferencia hace poco más de una semana que este mismo verano podría ya haber una vacuna.

El país se aproxima ya a los 424.000 contagios, supera los 5.000 muertos por la pandemia y hay consenso entre las autoridades en cuanto a la idea de que sólo la aparición de una vacuna puede garantizar la vuelta a la normalidad sin peligro de repuntes de la enfermedad.

El centro Gamaléi no es el único que puja en Rusia por conseguir el deseado medicamento. Existen otros muchos laboratorios públicos y privados también en liza, entre ellos el Centro Científico Estatal de Novosibirsk Véktor. La semana pasada, el director del instituto Véktor, Rinat Maksiútov, aseguró que ellos tienen también a punto una vacuna que se suministrará, no por vía subcutánea o intramuscular, sino a través de la mucosa de la nariz.

Pero en Rusia hay también detractores de la fabricación «precipitada» de vacunas. Vitali Zvérev, especialista del Instituto de Investigaciones Científicas de Vacunas y Sueros Méchnikov de Moscú, cree que tantas prisas no son buenas, ya que la elaboración de este tipo de fármacos requiere tiempo. «De lo contrario, existe el riesgo de que cause efectos secundarios muy negativos a medio y largo plazo», subraya Zvérev.

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