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22 de Mayo de 2020 - Nota vista 580 veces

Cuatro de cada diez personas podrían tener inmunidad previa frente al virus

Un estudio señala que la protección generada contra otros patógenos podría explicar por qué hay tantos asintomáticos.

La inmunidad es uno de los grandes objetivos en la lucha contra la actual pandemia. Y hay varios caminos para alcanzarla. Uno de ellos es estudiar otros coronavirus, agresivos o menos problemáticos como los catarrales, y ver qué respuestas generaron en el cuerpo para combatirlos anteriormente. Al menos dos líneas de investigación se han centrado en este objetivo. Uno de estos estudios ha sido publicado en la revista «Cell» y otro en el portal «medRxiv» sin revisión de pares. Ambos inciden en las bondades de las células T, que forman parte del sistema inmunitario y se forman a partir de las células madre en la médula ósea.

El primero de ellos, y el más importante, es el que ha realizado el Instituto de Inmunología de La Jolla (San Diego, Estados Unidos) dirigido por Shane Crotty y Alessandro Sette. Sus investigaciones sostienen que algunas personas pueden poseer cierta inmunidad porque ya estuvieron infectadas con otros patógenos y generaron ciertas defensas. Incluso si lo que se padeció fue un simple catarro. Básicamente, las defensas se encienden al reconocer al enemigo, aunque sea un parte pequeñísima de él. Incluso aseveran que entre cuatro y seis personas de cada diez poseen esta protección.

Un dato que explica, al menos en parte, los motivos de por qué tantas personas han padecido la enfermedad sin enterarse o la han sufrido con síntomas muy leves. El equipo dirigido por Sette y Crotty se basó en la respuesta que ofrecen los linfocitos T frente al coronavirus, usando herramientas de bioinformática. Estas células T tienen dos vertientes defensivas contra los agentes malignos. Por una parte, las células T auxiliares se encargan de estimular a las células B y otros actores inmunes para que estén ojo avizor ante el virus. Luego están las células T asesinas que, evidentemente, destruyen las células infectadas.

Los investigadores del centro estadounidense se centraron en dos tipos concretos de linfocitos T, el CD4+ y el CD8+, que fueron generados frente al SARS-CoV de hace 17 años -causante del síndrome respiratorio agudo grave- y otros virus. Partieron de la premisa de qué respuesta se obtendría al analizar el comportamiento en una serie de pacientes con infección leve. Comprobaron que había una respuesta de inmunidad celular, además de los anticuerpos. Una protección generada por haber pasado otros virus y que estaría protegiendo del nuevo ataque. Es la llamada inmunidad cruzada, donde el cuerpo reconoce fragmentos del SARS-CoV-2 «conocidos» y actúa.

Estudio nacional

Además de esta prueba, el equipo de científicos utilizó varias muestras de sangre de donantes recogidas entre 2015 y 2018, lo que garantizaba que nunca estuvieron expuestos al nuevo coronavirus. Introdujeron en pruebas «in vitro» pequeños fragmentos del SARS-CoV-2 y los linfocitos reaccionaron de la misma manera: reconocían al agresor y se defendían. Esta acción explicaría, en parte, que muchos adultos hayan pasado la Covid-19 con una sintomatología tan leve o asintomáticos. Porque sus linfocitos T están ayudando en esa defensa, aunque no evita que puedan infectarse y ser portadores asintomáticos transmitiéndola a terceros. Los responsables del estudio aseveran que han detectado linfocitos T CD4+ «reactivos» al actual coronavirus «entre un 40% y un 60% de personas no expuestas (no han tenido contacto con el virus), lo que sugiere el reconocimiento cruzado de los linfocitos T entre los coronavirus circulares del resfriado común y el SARS-CoV-2». Es decir, al menos cuatro de cada diez personas contarían con inmunidad previa frente al coronavirus sin haberlo pasado. Si se confirmara con más estudios los argumentos desarrollados por el Instituto de Inmunología de La Jolla, en España habría más personas inmunes que las que arrojaron los datos preliminares del estudio de seroprevalencia realizado por el Ministerio de Sanidad. Entonces, el ministro, Salvador Illa, aseguró que solo el 5% de la población estaba inmunizada.

Sin embargo, este dato solo tiene en cuenta a aquellos ciudadanos que tienen una inmunidad específica (seroprevalencia), con lo que si se cuenta a las personas que han podido pasar otros coronavirus y hayan generado cierta inmunidad adquirida con otros coronavirus, se pueden obtener cifras de inmunidad de grupo cercana al 50%.

El segundo estudio que mantiene esta línea es la del Hospital Universitario de Berlín. Los científicos identificaron células T dirigidas a la proteína «espiga» en 15 de los 18 pacientes observados. Luego analizaron la sangre de 68 personas no infectadas y descubrieron que el 34% ya tiene células T que pueden reconocer el SARS-CoV-2. Los investigadores creen que una infección previa con coronavirus más leves puede ser responsable de una respuesta inmune que funciona contra el nuevo virus.

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