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Colaboración de “Encuentro cinematográfico” por Dr. Jorge Norberto Mario - 16 de Mayo de 2020 - Nota vista 1051 veces

Rafael Parodi y su cine de 1922 a 1926

Rafael Parodi, fue una mítica figura del cine argentino, incursionó notablemente como director de cinco películas mudas interpretaadas por estrellas del momento, en el primer lustro de los años 1920, entre ellas: Elsa O’Connor, Amelia Mirel, Lidia Liss, Carlos Dux, Jorge Lafuente, María Elena Castro y Felipe Farah.

Nacido en Italia llegó a nuestro país e instalado definitivamente en la Argentina desde el año 1912, obtuvo la ciudadanía argentina y fue el primer director innovador en el sentido de utilizar la luz artificial para realizar su filme “Midinettes porteñas” de 1922.

El 1ro. de junio de 1923, el dibujante Quirino Cristiani, autor del primer filme animado delmundo acusó a Rafael Parodi y al arquitecto y escenógrafo Andrés Ducaud por falsificación de patente de invención y solicitó se les condene al máximo de la pena establecida en el artículo 53 de la ley número 111.

Parodi fue propietario, entre 1921 y 1926, de la productora Tylca Film (Talleres y Laboratorios Cinematográficos Argentinos), recurrida por algunos filmes de José Agustín Ferreyra, entre ellos “La Muchacha del Arrabal” en la que colaboró con el Negro Ferreyra, quien fuera con su cine el dueño absoluto de esta déca da de los años 20 Allí Parodi elaboró sus películas, y dejó su marca en retratos humanos; coordinando también un noticiario de actualidades llamado “Actualidades Tylca”. Su esposa fue la primera actriz de cine y teatro Silvia Parodi, una leyenda de la cinematografía argentina. Con el advenimiento del cine sonoro Rafael Parodi abandonó su carrera en 1926 luego de realizar “El Remanso” de la que no se registra ningún tipo de referencias o conceptos, ni ficha técnica de dicha película. Veamos sus trabajos:

“EL VIAJE DE MARCELO”

Es una película de animación y una sátira sin sonido filmada en blanco y negro, que se estrenó en el mes de septiembre de 1922, producida y dirigida por Rafael Parodi a través de su productora Tylca. La crónica sobre la película publicada sin firma en la revista Caras y Caretas del 28 de octubre de 1922 dice que este filme: “es una humorada en seis actos que constituyó un éxito por el feliz sabor cómico en que abundan las escenas perfiladas con el lápiz grueso de la caricatura bufona, pero con una sana intención directa y jocunda, que predispone a la carcajada. Dentro de su género resulta un plausible ensayo cinematográfico, así por el lado revisteril y astrakanado como por la experta picardía de los dibujantes Pelele y Columba, cuyas víctimas desde el actual Presidente de la República hasta Alfonxo XII aparecen en la pantalla semejantes a peleles dislocados que zanquean y gesticulan a gusto del maese Pedro exhibidor”.

El dibujante y cineasta Quirino Cristiani le inició a Rafael Parodi y a su escenógrafo Andrés Ducaud el juicio caratulado “Cristiani, Quirino c/Parodi, Rafael y otro” invocando que habían utilizado sin derecho su invento amparado por la patente n° 15.498 consistente en “el empleo de unos dibujos ribeteados fijos o movibles destinados a la filmación de películas cinematográficas que dan impresión, una vez filmados, de que fueran muchos los dibujos y se hubieran ejecutado aisladamente”. Ese invento lo había usado en sus películas “Sin Dejar Rastros”, “El Apóstol” y “Los Envenenadores del Pueblo”. Los demandados dijeron que no era un invento original de Cristiani pues ya se habían utilizado antes en filmes franceses, alemanes y estadounidenses. El juez federal de la causa rechazó la demanda considerando que “la explotación pública de un invento con anterioridad al otorgamiento de la patente aunque sea hecha por el propio inventor, produce la nulidad de dicho invento” y la Cámara Federal de la Capital confirmó el 14-09-1923 esa sentencia. Andrés Ducaud era un técnico y artesano francés que había trabajado para Federico Valle y realizado, entre otras obras, la maqueta de siete metros de largo que reproduce la vista desde el aire de la ciudad de Buenos Aires que se utilizó en la filmación de “El Apóstol” y también la que reproducía el Teatro Colón, utilizada en la película “Una Noche de Gala en el Colón”, ambos filmes de animación.

“MIDINETTES PORTEÑAS”

Es una película argentina muda en blanco y negro de 1925, dirigida y producida por Rafael Parodi sobre guion propio y protagonizada por Amelia Mirel, Felipe Farah, María Delelis, María Spinelli, Aquiles Marchesi, Carlos Dux y Ángel Boyano. La dirección técnica de esta película estuvo a cargo de Andrés Ducaud. Fue la primera película en la que Parodi innovó utilizando la luz artificial; y se estrenó en los teatros porteños con una publicidad que versaba: ”Un jirón de la vida voluptuosa del eterno femenino”. Se trata de un filme más en el que el director deja su marca en retratos humanos de prosapia naturalista. La película estuvo inspirada en el tango homónimo del año 1922 compuesto por Carlos Camba y popularizada por Carlos Gardel.

“CRIOLLO VIEJO”

Es otra película sin sonido filmada en blanco y negro, que se estrenó en 1924, dirigida por Rafael Parodi y fotografiada por Emilio Peruzzi; siendo sus protagonistas Amelia Mirel, Felipe Farah, Álvaro Escobar y Julio Donadille. La película fue rodada en las sierras de la provincia de Córdoba. Don Armando de la Peña, es el dueño de una estancia ubicada en una planicie de las sierras administrada por el leal y honesto Pedro Oria, un modelo de viejo criollo que vive con su mujer y sus hijos Juan, Carlos y Mercedes. El primero es perezoso, jugador y de mal carácter, en tanto que Carlos heredó las virtudes del padre. Don Armando no está satisfecho con sus hijos, y a Mercedes, su hija favorita, le gusta la vida de la gran ciudad, es coqueta y superficial, incluso cuando está en la estancia, tiene una actitud de menosprecio hacia Carlos -un joven llamado igual que su hermano- aún después de que salva su vida, pero esa actitud esconde un sentimiento naciente de amor. Con estos personajes se van desarrollando diversos episodios dramáticos.

“MUÑECOS DE CERA”

Es una película muda argentina en blanco y negro estrenada en 1925, producida y dirigida por el italiano Rafael Parodi sobre su propio guion y protagonizada por  Amelia Mirel, Elsa O’Connor, Felipe Farah, Julio Donadille y Carlos Dux. La dirección artística estuvo a cargo Daniel Ducaud. Esta película marcó el debut cinematográfico de Elsa O’Connor.

Fue la última película de la trilogía filmada a través de su productora Tylca Film que funcionó desde 1923 hasta 1926. Parodi, para aumentar su atractivo, distribuyó afiches en los que aparecía una mujer desnuda que apenas se hicieron públicos la Municipalidad no tardó en prohibirlos y retirarlos de las carteleras.

Se trata de una comedia sentimental en las que director Rafael Parodi deja impresa su ya conocida característica de retratos humanos de ascendencia o linajes de las personas especialmente si es ilustra o aristocrática, lo que se le llama prosapia naturalista.

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