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Ser + Humanos - 16 de Mayo de 2020 - Nota vista 374 veces

Cuarentena: momento de transformación….

Un día de primavera, un viajante descansaba tranquilamente al borde del camino bajo un árbol. Mirando la naturaleza que lo rodeaba, observó cómo una oruga (dentro de una crisálida) intentaba abrirse paso a través de una pequeña abertura, convirtiéndose en mariposa.

Estuvo largo rato contemplando cómo la mariposa ponía todo su empeño en salir del capullo, de esa pequeña grieta, laboraba y laboraba para abrirse camino… hasta que, de repente, pareció detenerse; el caminante pensó que tal vez había llegado al límite de sus fuerzas y no conseguiría ir más lejos.

Así que, decidido a ayudar a la mariposa, tomó unas tijeras de su mochila y delicadamente, ensanchó el orificio del capullo. La mariposa, de esta forma, salió fácilmente y cayó al suelo. Su cuerpo estaba blanquecino, era pequeño y todavía tenía las alas húmedas y aplastadas. El hombre, preocupado, continuó observándola, esperando que, en cualquier momento, la mariposa abriera sus alas, las estirara y echara a volar. Pero pasó el tiempo y nada de eso ocurrió.

Cuenta la leyenda que esa mariposa nunca pudo volar.

Lo que no sabía aquel caminante, cargado de buenas intenciones, con voluntad de ayudar y evitar el sufrimiento a la mariposa, es que ese esfuerzo que hace la mariposa para salir del capullo, de la crisálida, es absolutamente vital y necesario para su existencia y evolución; porque, al transitar ese dolor, con ese movimiento… activa la circulación de su cuerpo, y así seca y fortalece sus alas, para que estén listas para volar… una vez que salga al exterior.

NUESTRA CASA: UNA CRISÁLIDA

Hoy estamos transitando esta cuarentena, o ya cincuentena, con algunas flexibilizaciones, pero con mucho cuidado personal. Es un momento crucial en nuestras vidas; en lo personal, creo, que en la historia de la humanidad no hemos vivido una situación similar; donde, por un lado, nos conecta con la incertidumbre de lo que pasará, y por otro, nos abre una plataforma de infinitas posibilidades y oportunidades para ser mejores y más efectivos.

Muchos hablan de querer “volver a la normalidad”… Y te pregunto, ¿Qué es la normalidad?... la vida que llevabas antes de la cuarentena. En esa vida “normal” … ¿eras feliz en todos las áreas de tu vida; te sentías pleno/a… tanto en el ámbito familiar, social (amigos), laboral, salud, tiempo libre, económica, espiritual…? ¿Estaba todo tan perfecto en tu vida que ya no necesitas tiempo ni espacio para mejorar?

Hoy, en nuestra casa, con el aislamiento social en marcha, con la agenda “en pausa” … confluye el instante perfecto para replantearnos “nuestra normalidad”, para mirarnos hacia adentro, y reflexionar donde estamos parados, cómo estábamos tomando decisiones y que rumbo queremos darle a nuestras vidas de aquí en más, como queremos volver al mundo después de la cuarentena, ¿…hay algún área de nuestras vidas que necesita atención, tiempo para profundizar, modificar, expandir?

Este “quiebre” en nuestras vidas, impuesto por la cuarentena, nos invita a pensar en lo que realmente importa: nuestras prioridades, nuestras metas, nuestra vida. Tomemos a nuestra casa como esa crisálida, ese capullo donde, en su interior, se produce la gran transformación de la mariposa.

¿QUÉ PODEMOS HACER?

Establecer una nueva rutina, para organizarnos, con un horario para levantarnos y acostarnos, para almorzar, cenar, hacer ejercicios, estudiar o trabajar, compartir en familia o con amigos (virtualmente). La organización externa está directamente relacionada con nuestra organización interna y con nuestro bienestar psicológico. ¡No lo descuidemos!

Cultivar la creatividad, para aplicarla a aquellas áreas de nuestra vida donde necesitemos más atención o enfoque, alguna renovación o reinvención; tomarnos espacios de silencio, de calma o en la naturaleza para conectarnos con la intuición, para crear algo nuevo que estemos necesitando, alguna idea, solución o abrir posibilidades diferentes o caminos de acción alternativos. Recuerda que la creatividad es la base del progreso.

Practicar una comunicación asertiva con las personas de tu entorno, dado que es una hermosa oportunidad para hablar claro, preciso, siempre con respeto, amor y comprensión, sobre lo que sentimos, pensamos o estamos necesitando; basta de reprimir o guardarse emociones y basta de explotar sin filtro; ambos extremos (el silencio y la agresividad) llevan al desequilibrio interno y a dañar los vínculos. Las comunicaciones asertivas hacen relaciones saludables.

Cuidar la salud emocional y física, porque todo lo que pensamos y sentimos se traduce en una química particular en nuestro cuerpo, y tiene un impacto directo en nuestra energía; por tanto, si sentimos paz, tranquilidad, armonía eso será sinónimo de salud; si, por el contrario, sentimos ansiedad, estrés, angustia, miedo, tristeza, enojo… esta química impactará en tensiones y estrés para nuestro cuerpo, bajando nuestro sistema inmune y pudiendo caer en enfermedades.

EL DESAFÍO

Tomemos a nuestra casa como una “crisálida” donde se produce la transformación de la oruga en mariposa; para luego, salir al mundo, más fuertes, más sabios y decididos a volar bien alto.

Entonces, evitemos la queja, la culpa a la pandemia y la resistencia ante una realidad que no podemos cambiar. Dejemos de luchar por querer que todo fuera diferente y amiguémonos con la vida. Es así. Aceptemos la situación tal cual es, seamos flexibles ante los cambios, y ocupemos este tiempo para crear la vida que anhelamos. Hagamos de nuestra casa la mejor crisálida el mundo, ese lugar cálido y confortable donde se produce la magia de la transformación personal.


COACH MARIA INES FRANCISCONI

LIDERAZGO Y VIDA CONSCIENTE

Facebook / Instagram: Ine Francisconi

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