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Magdalena Reta de Urquiza - Concejal Bloque Juntos por el Cambio - 15 de Mayo de 2020 - Nota vista 919 veces

El gobierno de los decretos

¿Quién no sabe cuidarse? ¿Puede el estado cuidar a quien no quiere hacerlo? Hemos llegado a la situación de querer controlar cosas incontrolables, en el afán de regularlo todo y con la excusa perfecta, “la pandemia”, perdemos día a día libertades, y me pregunto ¿será fácil recuperarlas?

El ‘vamos por todo’ implica que el estado se apropie de todo, que decida por nosotros, hasta llegar a extremos impensables como suplirnos en todo lo que esté al alcance de sus manos. Desde lo más simple como la apertura de los comercios, especificando y limitando el ingreso de los grupos de riesgo, como los diabéticos o los inmuno deprimidos. ¿Cómo puede un comercio saber si una persona es diabética o inmuno deprimida?, o más aún ¿cómo puede el estado controlar que esto se cumpla?, acaso ¿el comerciante local tiene facultades y obligaciones de actuar como poder de policía? Es la ridiculez llevada al extremo de suponer que el estado debe decidirlo todo, bajo el supuesto de que las personas somos incapaces, y por ello deben “cuidarnos”.

 Es hora de que hablemos y le digamos al estado que los ciudadanos sabemos cómo cuidarnos y, si no lo sabemos cómo al parecer lo supone o da por hecho el poder de turno, debe ser porque la información brindada que termina siendo deficiente y confusa.

Pero también aparecen otros rasgos autoritarios más complejos, como el anular las funciones del congreso nacional por decreto. Este el caso del decreto de necesidad y urgencia (DNU) Nº457 que fue publicado en el Boletín Oficial esta semana. En el mismo se modifica el artículo 37° de la Ley de Administración Financiera (Ley 24.156) que establece “que solo el Congreso puede hacer modificaciones de partidas del presupuesto nacional y solo el Jefe de Gabinete puede hacerlo hasta un 5% del presupuesto”. A partir de este decreto el Sr. Santiago Cafiero puede disponer libremente del 100% de un presupuesto inexistente, es decir no hay presupuesto nacional a cinco meses de gobierno, pero pueden disponer de las partidas a su antojo. Los “superpoderes” así otorgados van en detrimento de las facultades propias del Congreso Nacional otorgadas exclusivamente por la Constitución Argentina de sancionar un presupuesto y modificar sus partidas.

El estado ha corrido su eje y esto es lo que debemos reclamar, que vuelva a las funciones indelegables que tiene como estado de brindar salud, educación, justicia y seguridad. En todos estos temas hay infinidad de cuestiones para reclamar. Cabe aclarar que esto no es reclamar un estado mínimo, sino todo lo contrario, es reclamar un estado que como mínimo cumpla con sus funciones esenciales. Esta “pandemia” ha puesto varias cuestiones sobre el tapete, en la salud hemos descubierto la falta de inversión en terapia intensiva, en respiradores, en personal de salud, etc, etc. De igual forma sabemos los esfuerzos que el sistema educativo realiza para poder llegar a sus alumnos, con la falta de inversión en tecnologías de la comunicación. ¿Qué decir de la justicia? Habría que recordar solo lo que pasó en estos últimos días, el ex gobernador Urribarri fue sobreseído de la causa de las cosechadoras truchas, mientras los tribunales están cerrados hay expedientes que se mueven de forma vertiginosa.


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