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2 de Mayo de 2020 - Nota vista 2188 veces

Energía psíquica

La energía psíquica que todos portamos, ha sido tema central en el origen del Psicoanálisis, lo que permitió avances importantes en la comprensión del aparato psíquico. Con conceptualizaciones rigurosas, Freud la llamó Libido. Otros colegas de su tiempo como Jung, tomaron otros valiosos caminos y conceptualizaciones que dividieron este campo teórico. A todos los que trabajamos en el campo de la psicología, nos sigue alimentando la vocación de investigar, conocer y también divulgar los conocimientos.

Desde la vida cotidiana, y sin estos saberes específicos, las personas avanzamos hacia horizontes de progreso. Horizontes que atraen y se amplían según la intensidad y fluidez dicha energía psíquica. Como profunda condición vital, es generadora constante de pequeñas y grandes decisiones, y solo se hace visible por sus resultados, aunque en ellos intervengan factores ajenos que dan validez y otras veces decepciones.

Esta energía psíquica es llamada de diferentes maneras, pero cuando nos referimos a ella, de inmediato sabemos de qué se trata. Por ejemplo al mencionar el buen o mal ánimo, o al hablar de pujanza, desgano, inquietud, abatimiento, vivacidad, vitalidad, vigor o desaliento, estamos dando cuenta de dicha condición, la cual varía según los acontecimientos personales o externos, al que estamos expuestos.

Dicha energía psíquica, posee en sus aspectos más profundos niveles que tienden a mantenerse constante. Esto se visualiza, por ejemplo, en aquellas personas que por sus características de personalidad, mantienen comportamientos serenos, pausados, reflexivos ante diferentes acontecimientos cotidianos. Presentan una importante dosis de equilibrios conductuales, el cual sabemos se construye con una buena dosis de criterios, pero también de arraigados frenos a los impulsos o reacciones espontáneas, que de presentarse, alterarían la estructuración lograda en dicha personalidad.

Nadie está exento de contradicciones o conflictividad. Los equilibrios psicológicos siempre se presentan como aconteceres temporales, que tarde o temprano tendrán rupturas, provocando ligeros desequilibrios y “descompaginando la vida” (por un rato).

De allí que el tan buscado equilibrio sea un horizonte necesario, pero siempre “con fallas”. La esencia humana impone ésta situación, aunque no siempre se haga visible. Como bien sabemos, en cada uno existen emociones, sentires y pensamientos que no siempre se muestran al mundo externo. Es más, a veces ni uno mismo se entera, hasta que se torna consciente.

Retornando al concepto de energía psíquica, la cual siempre se expresa de manera visible en grandes o pequeñas decisiones, contribuye a que mostremos en las interacciones frecuentes, un perfil de personalidad que otorga identidad.

Condiciones como constancia, empuje y convicción, no forman parte de la lógica. Sino que es patrimonio de esta invisible y potente fuente psíquica, motor de acciones simples o complejas.

Están impregnados de una organización psíquica, que inevitablemente los convoca a desarrollar y alcanzar sus ideas. Nos son mejores ni peores que otros, que por ejemplo, ante los primeros obstáculos que se les presentan, dejan las acciones para después y muy probablemente, luego desistan.

Esta energía psíquica tan peculiar en cada sujeto, es la invisible cualidad que le otorga a cada cual su impronta.

La historia nos muestra que las personalidades célebres que supieron encontrar las oportunidades para que sus condiciones de energía psíquica y creatividad encontraran nuevos rumbos y logros significativos, pero también tuvieron, previamente a los éxitos, experiencias frustrantes.

Se sabe que Walt Disney fue despedido de un periódico por su falta de creatividad, según sus dueños. Tratando de seguir adelante, fundó su primera empresa de animación llamada Laugh-O-Gram Films. Logró recaudar 15 mil dólares, pero eventualmente tuvo que cerrarla. Desesperado y sin dinero, Disney encontró una forma de llegar a Hollywood y enfrentó la crítica y el fracaso hasta que por fin sus películas comenzaron a hacerse populares.

 También se dice que los profesores de Thomas Edison le dijeron que era “demasiado estúpido para aprender nada”.

Después de eso, empezó una época desalentadora durante la cual Edison fue despedido de sus dos primeros empleos por no ser suficientemente productivo. A lo largo de su vida Edison registró más de 1.000 patentes e inventó dispositivos revolucionarios, como el fonógrafo, la lámpara incandescente y la cámara de cine.

J.K. Rowling era una madre soltera que dependía de las ayudas sociales para llegar a fin de mes cuando empezó a escribir el primer libro de Harry Potter. Hoy es conocida a nivel mundial por su saga de siete novelas de Harry Potter y en 2004 se convirtió en la primera escritora multimillonaria. 

Finalizando estas reflexiones, la energía psíquica de cada uno, es una constante fuente de producción personal de acciones diferentes. No siempre estas condiciones conducen de manera recta hacia los logros o fracasos, como ejemplifiqué, renglones arriba. Operan múltiples variables que contribuyen a esos fines. Pero hay subrayar la capacidad de sobrellevar y recuperarse de las adversidades o frustraciones, otra distinguida cualidad del psiquismo, el cual actúa de manera tal, que insiste y procura alcanzar las metas propuestas.

Lic. Mario Sarli

Psicólogo

psicosarli@gmail.com

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