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Ser + Humanos - 25 de Abril de 2020 - Nota vista 1988 veces

EL CORRAL… O EL CIELO…

PARÁBOLA EL ÁGUILA Y LOS POLLOS Érase una vez un hombre, que mientras caminaba por el bosque, encontró un huevo de águila. Se lo llevó a su casa y lo puso en un corral, donde pronto aprendió a comer la misma comida que los pollos y a conducirse como estos.

Un día un naturalista que pasaba por allí le preguntó al propietario porqué razón, un águila, el rey de todas las aves, tenía que permanecer encerrada en el corral con los pollos.

-Como le he dado la misma comida que a los pollos y le he enseñado a ser pollo, nunca ha aprendido a volar- respondió el propietario-. Se conduce como los pollos, y por tanto, ya no es un águila.

-Sin embargo- insistió el naturalista- tiene corazón de águila y, con toda seguridad, se le puede enseñar a volar.

Después de discutir un poco más, los dos hombres convinieron en averiguar si era posible que el águila volara.

El naturalista la tomó en sus brazos suavemente y le dijo: "Tú perteneces al cielo, no a la tierra. Abre las alas y vuela”.

El águila, sin embargo, estaba confusa; no sabía quién era y, al ver a los pollos comiendo, saltó y se reunió con ellos de nuevo.

 Sin desanimarse, al día siguiente, el naturalista llevó al águila al tejado de la casa y le animó diciéndole: "Eres un águila. Abre las alas y vuela”.

Pero el águila tenía miedo de ese mundo desconocido y saltó una vez más en busca de la comida de los pollos.

 El naturalista se levantó temprano al tercer día, sacó al águila del corral y la llevó a una montaña. Una vez allí, la alzó y le animó diciendo: "Eres un águila, el rey de las aves…y perteneces tanto al cielo como a la tierra. Ahora, abre las alas y vuela”.

Vigilante…. El águila miró alrededor, hacia el corral, y arriba, hacia el cielo. Pero siguió sin volar. Entonces, el naturalista la levantó directamente hacia el sol; el águila empezó a temblar y abrir lentamente las alas y finalmente, con un grito de triunfo se lanzó al cielo.

Tal vez nadie sepa, pero el águila nunca volvió a vivir vida de pollo…. Era un águila, conquistó su esencia, pese a que domesticado como un pollo.

EL CORRAL

Es la famosa “zona de confort”, el estado mental de una persona, donde transita su vida diaria siguiendo una rutina, evitando el miedo y la ansiedad que puede generar algo nuevo o incierto. Como se siente segura en esa zona, porque todo está bajo su control, se acostumbra a ese comportamiento y funciona en “piloto automático”. Es una zona que sólo abarca lo conocido, por eso es más cómodo quedarse en ella que animarse a volar, tomar decisiones y realizar algún cambio o desafío. Pero, esa pasividad y rutina, a la larga, provocan apatía y vacío existencial, impidiendo el crecimiento personal, al renunciar a tomar iniciativas y decisiones que expandan los límites de esa zona.

UNA REFLEXIÓN…

Entonces te pregunto… ¿eres águila o pollo de corral?

¡Yo creo que eres águila!... solo que, tal vez has olvidado tu propia identidad… siguiendo mandatos o lineamientos sociales, y te has perdido; y hoy te conformas con lo que tienes, porque crees que eso, es todo lo que puedes alcanzar. Te has acostumbrado a comer la comida de los pollos y a llevar su vida.

Como seres humanos, así como el águila, somos los reyes de la creación; hemos traído talentos, dones, además de una gran capacidad de aprender, transformarnos y reinventarnos, junto a un cerebro maravilloso y un corazón potente que nos ayudan a expandirnos hasta llegar a nuestra plenitud y autorrealización. Tenemos alas para llegar a lo más alto; aunque a veces nos conformamos al quedarnos encerrados en un corral (anclados en hábitos nocivos, relaciones sin amor, trabajos sin motivación, amistades vacías, problemas económicos….)

Es que, es mucho más fácil y placentero ser pollo que águila. El pollo está seguro en su corral, se conforma con eso; no se mueve, no asume riesgos, no toma decisiones; en cambio, el águila se avienta al cielo, a lo desconocido, a lo incierto… tal vez tiene que hacer frente a la soledad, a sus miedos, sus inseguridades, pero dice “sí” a la vida, se anima a volar… a conquistar su libertad, confiando su capacidad y en llegar a nuevos horizontes.

UNAS PREGUNTAS…

En este momento de tu vida... ¿Con quién te identificas más con el águila o con el pollo?

¿En qué áreas de tu vida te sientes atrapado?; o ¿Qué hábitos nocivos…. o conductas dependientes te tienen atrapado?

¿Qué sería “volar” para ti… de qué te gustaría libe-rarte? ¿Cuál sería tu cielo?

¿Qué te impide volar?

¿Cuál es el sueño de tu vida? ¿Qué te impide ir por él?

Descubre tu vocación de libertad y encuentra el sentido a tu vida; naciste para volar.


COACH MARIA INES FRANCISCONI

LIDERAZGO Y VIDA CONSCIENTE

Facebook / Instagram: Ine Francisconi

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