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(Continuación) - 25 de Marzo de 2020 - Nota vista 1192 veces

Janet Segovia, una artista concordiense que brilla en el Café Tortoni

De todo aprendí, pero lo cierto es que lo aplico a mi manera, ya que no quiero ser una copia de… o tener el estilo de… sino que quiero ser más auténtica, más genuina, ya sé que todo está inventado, pero el alma es única e intransferible.

Estar en el Café Tortoni debe ser algo especial para vos, por el hecho de estar en un lugar emblemático para el género

A decir verdad, me siento afortunada y privilegiada de ser parte del staff de bailarines del show del emblemático Gran Café Tortoni, y ser además Asistente de show. No solo por su fama mundial, sino por la oportunidad que me dieron, en este caso, Flavio Catuara y Gladys Barreiro, bailarines y Directores Artísticos del show, de seguir aprendiendo y creciendo en esta profesión que amo y que es toda mi vida.

Saber que desde ese escenario, soy representante de todos los entrerrianos, y que a través de un espectáculo especial, realizo mi aporte al arte, a la cultura, a la danza misma. Porque las raíces nunca se olvidan. Entrar en ese lugar es mágico, se respira y se siente Tango, arte en su máximo esplendor, lugar que no debes dejar de conocer si andas un día por Buenos Aires.

Además de los shows en dicho lugar, cómo pasa tu vida y si haces otras cosas

Desde muy chica supe que quería ser artista, y la vida del bailarín es corta y muy sacrificada. A los 24 años me recibí como Profesora de Bellas Artes, sabiendo que me ayudaría para seguir preparándome. Así que desde ese entonces comencé a dar clases de Artes Visuales en colegios primarios y secundarios. Todas las mañanas salgo orgullosamente con mi delantal a ejercer la docencia.

Entendí que la vocación docente se tiene o no se tiene. Mis clases de tango también se volvieron una pasión, todo lo que aprendí y aprendo, lo vuelco en mis alumnos, no me guardo nada, y me hace muy felíz ver que mis alumnos crecen en sus hobbies, en su terapia, ya que para muchos es una actividad social en el que pueden desarrollarse no solo a nivel corporal, sino también a nivel socio-emocional.

Así que por las tardes, dicto clases privadas y grupales de Tango. Cuando no, aprovecho a seguir estudiando, por lo que tomo clases de Streching, que es un tipo de estiramiento más profundo con la Profesora Laura Donofrio; luego hago un poco de Gimnasia Artística con la Profesora Rocio Martínez, entrenamiento necesario para el Tango escenario y completo haciendo rutinas propias en mi domicilio con secuencias de ejercicios que fui armando a través del tiempo, todo el tiempo sobrante, ensayo y ensayo.

Pero como ya me vas conociendo, soy bastante inquieta, hago mi propio vestuario de Tango, y para ello me preparo actualmente en Corte y Confección con la Profe Cristina Morabito.

Como el tiempo es oro, realizo pequeños emprendimientos de ventas online, me interiorizo en Marketing ya que las ventas me interesan cada vez más.

Esto me lleva a dormir un total de 4 a 5 horas por día, salvo fines de semana, pero se que ahora tengo el tiempo, las ganas y las posibilidades de hacerlo. No quiero arrepentirme a mis 60 de cosas que no hice. La vida es una y hay trenes que pasan una sola vez en la vida. Es un ahora o nunca.

¿Se cruza por tu cabeza alguna vez volver y aplicar toda la experiencia en Concordia o no están dadas las posibilidades todavía?

Nunca me cierro a ninguna posibilidad, sería un placer para mí poder compartir con mi gente toda la experiencia adquirida, y pienso que en algún momento se dará la posibilidad.

Tengo a toda mi familia en Concordia, siempre estoy en contacto con ellos y con mis amigos, y cada tanto, cuando puedo me hago una escapada por mis pagos.

Lo cierto es que el Tango es de a dos, y el proyecto que tengo con mi compañero de baile, entre otros, es seguir trabajando pensando en este o en el próximo año participar en el Campeonato Mundial de Tango y seguir conquistando escenarios.

Eso no quita que mi corazón esté siempre en Concordia.

Es probable que alguna vez intentes salir al plano internacional o si ya lo hiciste contame esa experiencia

Tengo la suerte hoy de tener un proyecto con mi nuevo compañero de baile donde nuestros pensamientos se unen y sentimos la exigencia de que para poder viajar al exterior, debemos hacerlo con un grado de profesionalismo. Tenemos contactos en el exterior, solo esperamos el momento y las condiciones propicias.

Sería maravilloso para mí conocer el mundo a través de esta danza tan nuestra y tan representativa.

Háblame con quién compartís escenario y cuál es la reacción de la gente

Comparto escenario ya hace tres años con Jorge Luis Miranda. Nos conocimos en una milonga (Maldita Milonga-San Telmo) donde esa noche yo hacía la exhibición. Lo curioso es que esa fue la última vez que hacía un show con mi anterior compañero de baile y a partir de ese entonces, comencé a bailar con Jorge.

A los dos meses de estar ensayando, entramos en el Café Tortoni. Todo fue muy rápido, con muchos ensayos, pero fue una de las mejores cosas que me pasó en la vida.

Jorge también siempre supo lo que quería ser desde chico. Como gran admirador de Jaime Torres, hoy es músico, un excelente Charanguista.

Pero como el Tango no es para cualquiera, y a pesar de que el mundo baila Tango, es fuertemente buscado en Argentina, Buenos Aires.

Cada día comprendo más lo que el público ve y su reacción, tanto Jorge como yo, somos unos apasionados del tango, de su historia, de su poesía, de su música, grandes como Piazzolla, Pichuco (Troilo), D’arienzo, la voz ronca de Goyeneche, la poesía de Homero Manzi y esas pisadas de Juan Carlos Copes y María Nieves. Tener la suerte y el placer de poder transmitir nuestro baile en cada show a personas de todo el mundo, y ser Argentinos, dejando todo el corazón en cada presentación, y teniendo en los genes un pedacito de cada gran artista de la historia del Tango se ve reflejado en los aplausos de público. La mejor recompensa que un artista puede recibir. (JCV)

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