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23 de Marzo de 2020 - Nota vista 2066 veces

Janet Segovia, una artista concordiense que brilla en el Café Tortoni

Janet Segovia es una artista concordiense que desde hace algún tiempo brilla en el Café Tortoni en Buenos Aires como una de sus principales bailarinas de Tango. EL HERALDO la pudo entrevistar vía redes sociales, para que cuente su excelente presente y cómo se fue abriendo camino desde sus comienzos, hasta este momento, sus sueños, sus anhelos y el día a día en capital federal

Contame tus comienzos y como te relacionaste con el Tango

A mis 8 años de edad descubrí el Tango, a través de una pantalla por el Canal Magazine donde veía sin falta a Mora Godoy y Junior Sevilla, quienes en esa transmisión enseñaban a bailar el Tango. Así comencé a dibujar mis primeros pasos de Tango. Desde ese momento, el Tango fue el centro de mi vida, pasó a ser mi eje, mi motivo.

Más tarde, en el colegio secundario al que asistía (E. S. y S. N°1 Cesáreo Bernaldo de Quirós) que era de orientación artística, abrieron un taller extracurricular de Tango, a cargo del Prof. Carlos Sanabria, al que por supuesto me inscribí. Comencé a aprender el paso básico, ochos, una vez a la semana, y a fin de año realizamos una presentación en el Teatro Auditorium. Para algunos no habrá sido trascendente ese día, pero para mí, fue la primera vez que tuve la posibilidad de subirme a un escenario, y sentí que ese era mi lugar, que pertenecía a ese mundo.

Al finalizar el Taller sentí la necesidad de seguir aprendiendo, así que buscando encontré un taller de Tango en Cultura a cargo de Stella Francou, y me di cuenta que todo esfuerzo no era suficiente, así que comencé a juntar dinero, y viajaba cada tanto a Buenos Aires para poder perfeccionarme.

Más tarde en Concordia estuve en el grupo coreográfico Tangópolis a cargo de Alejandro Crivelli y Fabiola Engel, con quienes amplié mis conocimientos de Tango escenario, hasta que me instalé definitivamente en Buenos Aires.

Háblame de tu carrera, si lo planificaste o fueron surgiendo posibilidades

Cuando fui consciente que lo mío era la danza, todas mis acciones se encaminaron hacia ello. Mi conducta y personalidad cambió, busqué aprender, busqué saber más, capacitarme, moldearme. Entendí que debía instruirme en otras disciplinas, que complementaran mi danza. Así que comencé a tomar clases de Danza Clásica con el Profesor Martín Quintana en la estación. A decir verdad, yo no podía creer como semejante maestro estaba 3 veces por semana dando clases gratis, a través de cultura, y la gente no lo aprovechaba, pero bueno. A pesar de la distancia, ya que vivía en ese entonces cerca de San Carlos, y de no contar a veces con todos los medios, iba hasta allá porque sentía que estaba invirtiendo mi tiempo en mi carrera. Que todo ese esfuerzo iba a valer la pena, y era cuestión de tiempo ver los resultados.

Pasé un par de veces también por las clases de Marta Cot quien daba contemporáneo, técnicas como Contact, etc., en ese mismo lugar.

Me instruía además en danza Jazz en el Instituto de danzas de Ayelén Fernandez, con quien aprendí un montón de cuestiones referentes a la danza y en donde participé en la primer muestra del Instituto.

Pero sabía que debía hacer un esfuerzo aún más grande para llegar alto en lo que había elegido, así que un día dejé a mi familia, amigos, mi hogar, y me vine a Buenos Aires, sólo con mis vestidos y zapatos de baile, a probar suerte, como la mayoría que se va a una tierra desconocida. Con una mano atrás y otra adelante, como se dice habitualmente. Pero con las manos y el corazón lleno de ilusiones y esperanzas, sabía que mi lugar estaba acá en Buenos Aires, sentía que si quería seguir avanzando debía estar donde atiende Dios.

¿Quienes fueron tus maestros en el comienzo?

Como te había comentado anteriormente mi primer maestro fue el Profesor Carlos Sanabria, quien me enseñó los primeros pasos, siempre me alentó a seguir y confiar en mis capacidades, luego Alejandro Crivelli junto a Fabiola Engel me instruyeron en lo que es Tango escenario, con quienes estuve 2 años consecutivos.

Después bailar se aprende bailando, ensayo más ensayo, por lo que decidí que debía instalarme definitivamente en Buenos Aires.

¿Qué bailarina de Tango admiras y por qué? ¿Y a quién tenés como referente?

Si tuviera que nombrar a una bailarina, entre muchas excelentes bailarinas sería Melina Bruffman (en Tango escenario), en mis comienzos fue una gran referente, al igual que Geraldine Rojas (en Tango Salón). La técnica, la entrega y la forma de interpretar únicas. Recuerdo pasar horas en los cybers viendo vídeos de ellas, pero lo cierto es que de todas se aprende algo, todas te dejan una enseñanza.

Una referente potencial fue Melody Celatti, Campeona Mundial de Tango Escenario 2008 que con su delicadeza, sumado a la gran técnica supo ser una de mis inspiraciones. (Continuará)

De todo aprendí, pero lo cierto es que lo aplico a mi manera, ya que no quiero ser una copia de…o tener el estilo de…sino que quiero ser más auténtica, más genuina, ya sé que todo está inventado, pero el alma es única e intransferible.

Estar en el Café Tortoni debe ser algo especial para vos, por el hecho de estar en un lugar emblemático para el género.

A decir verdad, me siento afortunada y privilegiada de ser parte del staff de bailarines del show del emblemático Gran Café Tortoni, y ser además Asistente de show. No solo por su fama mundial, sino por la oportunidad que me dieron, en este caso, Flavio Catuara y Gladys Barreiro, bailarines y Directores Artísticos del show, de seguir aprendiendo y creciendo en esta profesión que amo y que es toda mi vida.

Saber que desde ese escenario, soy representante de todos los entrerrianos, y que a través de un espectáculo especial, realizo mi aporte al arte, a la cultura, a la danza misma. Porque las raíces nunca se olvidan. Entrar en ese lugar es mágico, se respira y se siente Tango, arte en su máximo esplendor, lugar que no debes dejar de conocer si andas un día por Buenos Aires.

Además de los shows en dicho lugar, como pasa tu vida y si haces otras cosas.

Desde muy chica supe que quería ser artista, y la vida del bailarín es corta y muy sacrificada. A los 24 años me recibí como Profesora de Bellas Artes, sabiendo que me ayudaría para seguir preparándome. Así que desde ese entonces comencé a dar clases de Artes Visuales en colegios primarios y secundarios. Todas las mañanas salgo orgullosamente con mi delantal a ejercer la docencia.

Entendí que la vocación docente se tiene o no se tiene. Mis clases de tango también se volvieron una pasión, todo lo que aprendí y aprendo, lo vuelco en mis alumnos, no me guardo nada, y me hace muy felíz ver que mis alumnos crecen en sus hobbies, en su terapia, ya que para muchos es una actividad social en el que pueden desarrollarse no solo a nivel corporal, sino también a nivel socio-emocional.

Así que por las tardes, dicto clases privadas y grupales de Tango. Cuando no, aprovecho a seguir estudiando, por lo que tomo clases de Streching, que es un tipo de estiramiento más profundo con la Profesora Laura D›onofrio; luego hago un poco de Gimnasia Artística con la Profesora Rocio Martínez, entrenamiento necesario para el Tango escenario y completo haciendo rutinas propias en mi domicilio con secuencias de ejercicios que fui armando a través del tiempo, todo el tiempo sobrante, ensayo y ensayo.

Pero como ya me vas conociendo, soy bastante inquieta, hago mi propio vestuario de Tango, y para ello me preparo actualmente en Corte y Confección con la Profe Cristina Morabito.

Como el tiempo es oro, realizo pequeños emprendimientos de ventas online, me interiorizo en Marketing ya que las ventas me interesan cada vez más.

Esto me lleva a dormir un total de 4 a 5 horas por día, salvo fines de semana, pero se que ahora tengo el tiempo, las ganas y las posibilidades de hacerlo. No quiero arrepentirme a mis 60 de cosas que no hice. La vida es una y hay trenes que pasan una sola vez en la vida. Es un ahora o nunca.

Se cruza por tu cabeza alguna vez volver y aplicar toda la experiencia en Concordia o no están dadas las posibilidades todavía.

Nunca me cierro a ninguna posibilidad, sería un placer para mí poder compartir con mi gente toda la experiencia adquirida, y pienso que en algún momento se dará la posibilidad.

Tengo a toda mi familia en Concordia, siempre estoy en contacto con ellos y con mis amigos, y cada tanto, cuando puedo me hago una escapada por mis pagos.

Lo cierto es que el Tango es de a dos, y el proyecto que tengo con mi compañero de baile, entre otros, es seguir trabajando pensando en este o en el próximo año participar en el Campeonato Mundial de Tango y seguir conquistando escenarios.

Eso no quita que mi corazón esté siempre en Concordia.

Es probable que alguna vez intentes salir al plano internacional o si ya lo hiciste contame esa experiencia.


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