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Por Darío H. Garayalde para E Heraldo - 21 de Marzo de 2020 - Nota vista 2264 veces

Aquella epidemia de viruela en Concordia en 1887

Esta pandemia frente a la cual parece haber pocas herramientas (por ahora) salvo la prevención, bueno es recordar que Concordia pasó hace más de 100 años una grave epidemia de viruela sobre la cual hay documentación.
Foto Infobae

-Una honda preocupación y una gran incertidumbre se percibía en Concordia el 10 de enero de 1887, no solo por parte de las autoridades municipales sino también en la población en general, pues la situación ya grave de por sí considerando la presencia de una epidemia de viruela en varias provincias argentinas, se agregaba la llegada al puerto de Concordia del vapor “Bonpland” con dos enfermos de este mal que, a su vez, le habían sido transferidos por el vapor “Silex”, que tenía por destino puertos uruguayos. Ese mismo día, según consta en los archivos municipales, el Departamento Ejecutivo se dirige al Honorable Concejo Deliberante a fin de convocarlo a sesión extraordinaria para tratar tan grave acontecimiento y considerar las medidas a tomar.

Con la participación de los profesionales del Hospital de Caridad, Dres. Felipe Heras y Santiago Coldaroli, como así también el farmacéutico Carlos Alberti, se resuelve la declaración de cuarentena. Cuando parecía que las medidas de prevención habían dado los resultados esperados, pues habían pasado 20 días sin novedades de propagación, se recibe la noticia del fallecimiento de dos ancianos en Colonia Yeruá, presumiblemente de viruela. Esto posteriormente se confirma con su ominoso significado futuro para la población de Concordia.

El día 27 de mayo, ya los casos confirmados de viruela son 41, los cuales se encuentran en tratamiento, 24 con asistencia médica y 17 en sus domicilios. En el curso del mes han fallecido 27 personas. Entre los días 28 de mayo y 3 de junio se agregan 9 casos más 2 fallecimientos. Como los casos nuevos son benignos, salvo por los dos fallecidos, los médicos estiman que la epidemia comienza a ceder y se advierte cierto optimismo en cuanto a la evolución futura. Sin embargo este optimismo desaparecerá rápidamente ya que pocos días después, la epidemia se agudiza nuevamente, alcanzando a casi todos los distritos de la campaña del departamento, sin que, pese a los esfuerzos que se realizaban fuera posible acudir a esos lugares a fin de poder concentrar la atención de los enfermos en los sitios más poblados.

Entre los días 4 y 14 de julio se producen 65 casos nuevos de viruela. O sea en solo 10 días. Las defunciones en ese lapso son de 28 ciudadanos.

En los 6 días siguientes, es decir entre el 14 y 20 de junio, los casos nuevos son 8 y los fallecidos 15.

A la semana siguiente se denuncian 15 nuevos casos y 13 fallecimientos.

En los primeros días de julio, 21 casos nuevos y 18 fallecimientos.

Aquí nuevamente se observa un decrecimiento de la epidemia, ya que ente el 12 al 19 de julio se registran solo 6 casos nuevos pero con 11 fallecimientos. A la semana siguiente hay un solo caso nuevo, pero hay 10 decesos. Sin embargo renace la esperanza para los médicos y los habitantes de nuestra castigada ciudad con estos últimos datos. Y en efecto, es así ya que a partir de agosto hasta el 8 de noviembre, solo se registran 2 nuevos casos y no se producirán nuevos fallecimientos.

Así culminará esta tragedia que se abatió sobre nuestra ciudad hace más de 100 años y enlutó a muchas familias de Concordia. Felizmente la viruela es solo un recuerdo horrible del pasado, gracias a la vacunación obligatoria, escolar y para viajeros

En el Río de la Plata la vacuna existe desde 1799 con vacunas elaboradas localmente por el Dr. Miguel O’ Gorman. Posteriormente arribó de Brasil un barco negrero portugués en el que arribaron dos jóvenes negros a los que habían inoculado vacunas frescas. A partir de ellos, el clérigo- médico Saturnino Segurola se fijó como un objetivo humanitario la vacunación y vencer las resistencias de la gente a dejarse vacunar.

El problema grave era la falta de una política de higiene pública por la carencia de médicos sanitaristas y que las autoridades tomaran como política activa la prevención a través de la vacunación.

La viruela, enfermedad hoy desaparecida, se presentó en forma de epidemia en el territorio nacional desde la llegada de los primeros europeos en el siglo XVI, pero no fue hasta mediados del siglo XIX que se expandió la vacunación, el menos en las principales ciudades argentinas. Así y todo las epidemias se repitieron durante décadas, dejando su saldo de muertos o de convalecientes con graves consecuencias, como la ceguera y las marcas que desfiguraban para siempre la piel del rostro y del cuerpo.

En 1870 se intentó desde una difusión general en las ciudades y pueblos del Litoral, hasta 1910 cuando se cumplió en el resto del país. La obligatoriedad fue establecida en 1886 en la Capital Federal y en 1904 en el resto del país por iniciativa del Dr. Emilio Coni.

En 1892, con la llegada del Dr. Coni a la dirección de la Asistencia Pública, la vacunación asume ese mismo años status nacional. El proyecto higienista sube otro escalón en la República Argentina.

La Dirección del Departamento de Higiene por parte del Dr. José María Ramos Mejía (1891- 1900), el Dr. Carlos Malbrán (1904 – 1910) y el Dr. José Penna (1910- 1916), desplegaron una intensa actividad que cambió la medicina preventiva argentina.

Finalmente la legislación antivariólica de 1904 fue derogada en 1978 por el gobierno militar por la inexistencia de la enfermedad aconsejado por la Organización Panamericana de la Salud y localmente por la Sociedad Argentina de Pediatría.

Ref.

Recopilación Histórica de Concordia – Luis María Medina EDEL 1977

Terapéutica Clínica Deffoux & Caillón – 1875

Medicina de Concordia Nº 22 pág. 10 Asociación Médica de Concordia

Registro Parroquial - Catedral San Antonio

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