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Ser + Humanos - 14 de Marzo de 2020 - Nota vista 3003 veces

La ley de causa - efecto

Se dice que nadie escapa de la Ley de Causa-Efecto, que, así como la Ley de Gravedad y demás leyes que gobiernan el funcionamiento del Universo, actúan indefectiblemente, son inquebrantables. El hecho de ignorar dichas leyes no nos libra de estar bajo sus efectos. Por tanto, es muy beneficioso conocerlas y estar conscientes de ellas.

La ley de causa y efecto siempre ha sido comprendida y aplicada por grandes maestros y pensadores, como Newton, quien fundamentó dentro de las leyes de la física clásica, la ley de acción-reacción: “Toda acción, recibe una reacción opuesta y de igual magnitud”.

Por otro lado, también algunas corrientes religiosas-espirituales hablan de esta ley; como el budismo, al cual llaman “el karma”, sosteniendo que toda acción que realizamos, repercute, tarde o temprano, en la propia vida. Si las acciones son positivas, así serán las consecuencias, y, por el contrario, si causan daño, recibiremos lo mismo.

TODO ACTO GENERA CONSECUENCIAS

Compartimos la siguiente historia que nos ilustra el tema.

Ese año las lluvias habían sido particularmente intensas en toda la región. Una gran corriente del río se llevó la choza de un campesino que habitaba en la rivera; pero cuando el agua bajó, dejó una valiosa joya entre la tierra mojada. El buen hombre, lleno de amor y gratitud, vendió la alhaja y con la suma que le entregaron construyó nuevamente su choza y el resto se lo regaló a un niño huérfano y desvalido del pueblo.

En otra aldea vecina del mismo reino, la inundación también había arrasado la choza de otro hombre de campo; quien, para salvar la vida, se subió a un tronco de árbol que flotaba sobre la correntada. Aguas abajo, en una orilla cercana, otro hombre, desesperado, le pidió ayuda… pero este campesino se la negó, lleno de miedo pensó: “Si se sube a mi tronco, a lo mejor se vuelca y me ahogo”.

Los años pasaron y estalló la guerra en ese reino. Ambos campesinos fueron alistados en el ejército. El campesino bondadoso fue herido de gravedad y conducido al hospital. El médico que lo atendió con gran cariño y eficacia era aquel muchachito huérfano al que él había ayudado; lo reconoció y puso toda su ciencia y amor al servicio de ese hombre malherido; y así logró salvarlo, naciendo una bella amistad.

El campesino egoísta tuvo por capitán de la tropa al hombre aquel a quien había negado el auxilio. Éste lo envió a primera línea de combate y días después encontró la muerte en las trincheras.

Las consecuencias siguen a los actos. La generosidad engendra generosidad y el egoísmo, más egoísmo. Cada uno elige.

EL IMPACTO EN LAS RELACIONES

La ley de causa-efecto es una ley universal y, como tal, es omnipresente; es decir, está presente en todas partes al mismo tiempo y nos afecta a todos por igual, manifestándose en diferentes planos: en el cuerpo físico, en lo mental, emocional y espiritual.

Por ejemplo: al tomar mucho alcohol, seguramente el hígado se verá perjudicado; la timidez, traerá soledad y una vida social limitada; la amabilidad nos brindará personas dispuestas a ayudarnos cuando lo necesitemos. Y así, el enojo, el odio, el resentimiento, la tristeza, como la alegría, la amabilidad, la paz, el amor… también se ven afectados por ella. Seguramente hemos escuchado frases como: “Si deseas amor, dalo primero”; o “La violencia genera más violencia”.

Al relacionarnos con los demás, es necesario tener presente que cada acción que decidamos realizar tendrá un impacto en el otro, un efecto… despertando: 1) sufrimiento o malestar; 2) alegría o bienestar; 3) o tener una consecuencia neutra. Por lo tanto, es muy importante estar conscientes y reflexionar antes de actuar, eligiendo aquellas acciones que tengan un impacto neutro o positivo en los demás; porque aquello que provoquemos… seguramente vuelve por otra vía a nuestras vidas.

MEJORAR LA PROPIA VIDA

Conocer esta ley de causa-efecto y aplicarla inteligentemente, en forma consciente, nos permite aumentar el bienestar de nuestra vida; sabiendo que las cosas no suceden por azar ni mejoran por si solas y que los cambios no se producen por la suerte; sino que todo depende de uno mismo, de lo que generamos con nuestros pensamientos, emociones, palabras y acciones.

Recordemos:

1. No podemos liberarnos de esta ley. Todo lo que hacemos o hemos hecho en el pasado, repercutirá en nuestra vida, en forma positiva o negativa según sean o hayan sido nuestras acciones.

2. Es necesario conocerla y actuar de acuerdo a lo que anhelamos generar; por eso, podemos preguntarnos: “¿Qué es lo que realmente quiero en mi vida?”, y comenzar a planificar y accionar en forma coherente y en pos de estos sueños.

3. Así, viviremos un paso por delante y alineados a nuestros propios objetivos, siendo protagonistas, creadores responsables de nuestra vida, y no observadores pasivos, víctimas quejosos que piensan que las “cosas les suceden…”

Aprovechala: La ley de causa y efecto es una bendición que te permite hacer cada día algo excepcional; es una oportunidad para revertir situaciones, para empezar de cero, para hacer, a través de tus actos, que tu vida mejore; trae la posibilidad de sembrar hoy, aquello que anhelas cosechar mañana: Porque no es azar, no es suerte, todo es causa-efecto.


COACH MARIA INES FRANCISCONI

LIDERAZGO Y VIDA CONSCIENTE

Facebook / Instagram: Ine Francisconi

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