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27 de Febrero de 2020 - Nota vista 1592 veces

Marcha a mi Bandera

Jorge Luis Ciucio

Aquí está la bandera idolatrada, 

la enseña que Belgrano nos legó,

cuando triste la Patria esclavizada

con valor sus vínculos rompió.

Aquí está la bandera esplendorosa

que al mundo con sus triunfos admiró,

cuando altiva en la lucha y victoriosa

la cima de los Andes escaló.

Aquí está la bandera que un día

en la batalla tremoló triunfal

y, llena de orgullo y bizarría,

a San Lorenzo se dirigió inmortal.

Aquí está, como el cielo refulgente,

ostentando sublime majestad,

después de haber cruzado el Continente,

exclamando a su paso: ¡Libertad!

¡Libertad! ¡Libertad!

Los primeros días de febrero de 1812 Manuel Belgrano ofició al gobierno:

Las banderas de nuestros enemigos son las que hasta ahora hemos usado; pero ya que V.E. ha determinado la escarapela nacional con que nos distinguiremos de ellos y de todas las naciones, me atrevo a decir a V.E. que también se distinguieran aquellas, y que en estas baterías no se viesen tremolar sino las que V.E. designe. ¡Abajo, Excelentísimo Señor, esas señales exteriores que para nada nos han servido y con las que parece que aún no hemos roto las cadenas de la esclavitud!

Sin esperar respuesta, al día 27 de febrero de 1812— Belgrano inauguró la batería de artillería que llamó Independencia en la isla del Espinillo —hoy perteneciente a Entre Ríos— a orillas del río Paraná, próxima a la Villa del Rosario, la actual ciudad de Rosario. En solemne ceremonia realizada sobre las barrancas que dan al río Paraná, —generalmente se supone que en el sitio en donde se estaba construyendo la batería Libertad— Belgrano dio a conocer por primera vez la bandera de su creación. La tradición local señala que esa primera bandera fue confeccionada por una vecina de Rosario: María Catalina Echevarria de Vidal, hija de inmigrantes vascos y quién tuvo el honor de izar la enseña fue el civil Cosme Maciel, también vecino de Rosario.

Soldados de la Patria! En este punto hemos tenido la gloria de vestir la escarapela nacional que ha designado nuestro Excmo. Gobierno: en aquel, la batería de la Independencia, nuestras armas aumentaran las suyas; juremos vencer a nuestros enemigos interiores y exteriores, y la América del Sur será el templo de la Independencia y de la Libertad. En fe de que así lo juráis, decid conmigo ¡Viva la Patria!

Señor capitán y tropa destinada por la primera vez a la batería Independencia; id, posesionaos de ella, y cumplid el juramento que acabáis de hacer.

Usando los colores blanco y celeste conforme a los de la escarapela ya oficializada, pero se desconoce cuál era la intensidad del color celeste, ya que el izó en las barrancas del Paraná, cerca de Rosario, era un celeste intenso, mas a un azul un poco claro. Esta bandera, el General Belgrano, la llevó al norte cuando fue a Tucumán, Salta y Jujuy, habiendo sido robada por el Ejército Realista y hoy se encuentra en exhibición en una vitrina con unas mancha de sangre, en la ciudad de Sucre, Bolivia.

El  Congreso de Tucumán —como símbolo patrio de las Provincias Unidas del Río de la Plata— mediante la ley del 26 de julio de 1816, la dividió en tres franjas horizontales de igual tamaño, de color celeste la superior e inferior y de color blanco la central, a la que se le agregó el Sol de Mayo, a pesar que el 25 de mayo, amaneció nuboso y llovió, establecido por la ley del 25 de febrero de 1818. Luego el Congreso Nacional establece en agosto de 1985, aparte de sol de Mayo, como sol de Guerra.


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