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21 de Febrero de 2020 - Nota vista 1947 veces

Dos alumnos crearon plástico biodegradable a partir de cáscaras de huevos

El proyecto con el cuál se crearán macetas, platos, vasos y cubiertos biodegradables a bajo costo, busca reducir la inmensa producción de plástico anual que contamina ríos, mares y océanos.

Dos jóvenes estudiante de la Universidad de los Altos, ciudad de México, crearon plástico ecológico a base de cáscaras de huevos que se puede degradar, con el propósito de reducir una de las principales problemáticas ambientales de la actualidad.

La investigación que realizaron Luis Orozco Angulo y Katia García Íñiguez, ambos estudiantes del décimo semestre de Medicina Veterinaria y Zootecnia, permitió crear una materia prima que permitirá fabricar maceteros biodegradables; además de vasos, platos y cubiertos desechables.

El bioplástico elaborado con cereales que protege a los alimentos

Este biopolímero está elaborado con almidón de avena y compuestos antimicrobianos que cumplen funciones como barrera protectora contra la humedad, evita pérdida de compuestos volátiles y retrasa la oxidación enzimática.

Según informó el centro universitario, los maceteros se podrán utilizar en invernaderos o viveros y, en caso de venderlos con una planta, el comprador podrá trasplantarla directamente con el macetero ya que el bioplástico actuará también como fertilizante orgánico y se comenzará a biodegradar en el momento que se entierren las raíces.

Asimismo, afirman que la fabricación del bioplástico es económica, ya que “una porción viable para fabricar un plato desechable tiene un costo cercano a los 70 centavos, cuando la manufactura es casera”. Igualmente los estudiantes que realizan este proyecto quieren industrializarlo y hacer más eficiente el proceso para bajar aún más los costos de producción.

Bioplástico: para su creación, los estudiantes combinaron cinco ingredientes, entre los que se encuentra la cáscara de huevo, la cual proporciona firmeza y mayor biodegradabilidad. Igualmente, dependiendo de las mezclas se puede lograr un material más moldeable como el papel fomi, o más firme.

“El bioplástico se puede degradar en menos de dos semanas, y cuando la consistencia es más firme, empieza a hacerlo después de tres meses”, detalló Luis Angulo Orozco.

También, dentro del informe señalan que el producto puede ser comparable en resistencia y fuerza con el Poliestireno expandido, aunque es sensible al calor, características que será corregida con protectores ecológicos para retardar el proceso de degradación ante cambios de temperatura.

A modo de reflexión, Angulo manifestó que la fabricación de este material biodegradable es importante en un contexto donde “se producen alrededor de 300 millones de toneladas de plástico en el planeta, de las cuales ocho millones terminan contaminando mares y océanos. De continuar con las tendencias actuales, para el año 2050 existirán 30 toneladas de plástico por persona en el mundo, siendo alarmante, y complementó que del plástico que se utiliza no se recicla ni cerca del 30%.”

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