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27 de Enero de 2020 - Nota vista 656 veces

Reconocen escasez de trajes protectores y máscaras contra la epidemia de neumonía

Los científicos ya buscan una vacuna contra el coronavirus, que puede ocultar sus síntomas y se contagia desde el primer día de incubación a diferencia del SARS.

La epidemia de neumonía que se está propagando por China es tan grande que incluso este país, que es la «fábrica global», tiene graves carencias para hacerle frente. Y no solo desde el punto de vista médico, como demuestran las caóticas imágenes de hospitales abarrotados con enfermos en los pasillos, sino hasta material.

La propia Comisión Nacional de Salud ha reconocido este domingo la escasez de trajes protectores y mascarillas, ya que la mayoría de las fábricas están cerradas por las vacaciones del Año Nuevo Lunar. En Hubei, la provincia puesta en cuarentena por ser el foco del brote, hacen falta 100.000 trajes al día, lo que significa tres millones al mes. Pero en China solo hay 40 productores en 14 provincias que pueden fabricar 30.000 trajes al día. Aunque las autoridades han conseguido recuperar el 40 por ciento de la producción total, no es suficiente para satisfacer toda la demanda. Con el fin de aumentar los suministros, se recurrirá también a productores que fabrican 50.000 trajes protectores para algunos mercados extranjeros menos desarrollados que China, ya que necesitarán algún tiempo para adaptarse a los estándares nacionales.

Además de destinar 1.000 millones de yuanes (130 millones de euros) a las zonas afectadas, el Gobierno ha enviado 1.300 médicos y prepara otro millar más. En una rueda de prensa a la que los periodistas acudieron con mascarillas quirúrgicas, el ministro de la Comisión Nacional de Salud, Ma Xiaowei, confirmó que «los científicos ya han conseguido aislar al nuevo coronavirus y están trabajando en el desarrollo de una vacuna». Pero esta todavía tardará varios meses o incluso un año y, de momento, lo único que pueden hacer los médicos es darle a los enfermos retrovirales contra el sida, que parecen estar funcionando en algunos casos.

Para colmo de males, el coronavirus, que es distinto al del SARS (síndrome respiratorio agudo y severo) que mató a casi 800 personas entre 2002 y 2003, puede contagiarse entre los seres humanos incluso durante el periodo de incubación en una persona, que oscila entre los tres días y las dos semanas. Como han descubierto los médicos, también puede ocultar sus síntomas, como fiebre, tos y dificultades respiratorias, lo que dificultaría su detección y aceleraría su propagación.

Ma justificó la decisión de imponer la cuarentena a toda la provincia de Hubei, donde viven cerca de 60 millones de personas, porque «era un momento crítico para contener la epidemia» y también por el peligro que suponen las vacaciones del Año Nuevo Lunar, en las que 350 millones de personas viajan por todo el país. Aunque se ha conseguido reducir el número de viajeros durante la operación salida, todavía queda la vuelta y las autoridades preparan más medidas para reducir y vigilar los desplazamientos.

Con la intervención directa del presidente Xi Jinping tomando el mando, China ha declarado la guerra total al coronavirus. A partir de ahora se van a aplicar medidas más drásticas para atajar la enfermedad, como prohibir las aglomeraciones, cerrar los lugares públicos, suspender los autobuses en muchas ciudades y provincias y alargar «sine die» las vacaciones escolares por el Año Nuevo Lunar. Aprovechando que este es el país con mayor control y vigilancia sobre sus ciudadanos, hasta se va a buscar a los habitantes de Hubei que han estado viajando durante las dos últimas semanas para comprobar su salud y, si están infectados, ponerlos en cuarentena. Todo con tal de frenar una epidemia que aterra no solo a China, sino a todo el planeta.


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