APPS de El Heraldo

Servicios

Actualidad

Secciones

Opinión

Por Rubén Dal Molín (*) - 16 de Enero de 2020 - Nota vista 1160 veces

¿Cuándo entramos en default? Los políticos, necesariamente, tenemos que cambiar el comportamiento

No hacer frente a compromisos de deuda contraída por parte del Estado tiene consecuencias e impacta en todo el tejido social. La pregunta es: ¿entramos en default el día del vencimiento o mucho antes?

No estamos en default cuando un gobernante anuncia que no pagará estos compromisos. Los acreedores no necesitan, ni de estos anuncios, ni mucho menos esperar hasta el día de vencimiento para encontrarse que “mágicamente” se realizan las operaciones financieras acreditándose sus dineros. De mucho tiempo antes, solo siguiendo algunas variables de los gobiernos de turno, conocen si el desenvolvimiento de las economías estará en condiciones de hacer frente a los compromisos. Un estado entra en “default” mucho tiempo antes. Se refleja en el desenvolvimiento de las cuentas públicas, y de sus proyecciones, con mucha anticipación, emergen indicadores rojos que señalan su seguro incumplimiento.

Suponemos que cuando un político postula su candidatura, mínimamente, conoce las condiciones: sociales – políticas – económicas que afrontará en su gestión de gobierno. Los análisis, las críticas, las posiciones diferentes son para etapas de campaña. Llegado al gobierno debe afrontar con responsabilidad el contexto.

Los políticos, necesariamente, tenemos que modificar el discurso. Ya en el gobierno debo referir al plan que aplicaré para reformar la realidad. Esto corresponde a los estadistas. Echar culpas está muy lejos de ser la solución.

Es interesante observar la dialéctica del político argentino. Lleva implícita siempre un dejo de omnipotencia. Su sola presencia seguro modificará la situación. Nada más lejos de la realidad. Su falsa supremacía y la falta de una mirada global determinan que adopte medidas puntuales. Estas a la postre solo embarran más el problema.

Necesitamos sincerar el discurso. Necesitamos hacer emerger los verdaderos problemas. Necesitamos entender que muchos (por no decir todos los ciudadanos) perderemos nuestro status quo actual. Basta de comunicados al final de una reunión entre actores sociales donde señalemos que estamos pensando en el desarrollo, que tales obras se incluirán en presupuesto, que la salud mejorará, que este gobierno recuperará el tiempo perdido, sin decir cómo lo haremos.

El tiempo está perdido desde hace mucho. Creo desde el mismo momento en que: la familia ha dejado de ser la célula básica de la sociedad, la educación como camino de movilidad social y el trabajo el único integrador social para alcanzar cualquier desarrollo.

Los políticos debemos modificar nuestro comportamiento.

(*) Senador provincial por el departamento Federación de Juntos por el Cambio.

Contenido Relacionado