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9 de Enero de 2020 - Nota vista 627 veces

Motivaciones deportivas

Por Lic. Mario Sarli - Psicólogo - psicosarli@gmail.com

Sabido es que los niños en su incansable tarea por descubrir el mundo propio y el que los rodea a través del juego, investigan. Así es como arriban a “universos recreativos” en los que se detienen y repiten la grata tarea de retornar a ellos. Son verdaderamente insistentes y además, infatigables. 

No necesitan juegos estructurados o previamente organizados, ellos son creadores y construyen su modo de jugar. Más tarde, con el crecimiento, comienzan a ingresar a los que los adultos les proponen. Así ocurre con los jardines de infantes y más tarde la escuela primaria. Sus actividades recreativas se nutren de normas y reglas a las que atenerse y progresivamente, se incorporan al modo colectivo de jugar.

Sin dudas, la pelota de futbol tiene adeptos al por mayor. Como juego generalizado y extendido en nuestra cultura, adquiere importancia ya que se suma a todo lo que el futbol “riega” sobre esta sociedad. La “industria” del fútbol se encarga durante las 24 hs del día de mostrar jugadas de partidos de distintos lugares del mundo, calificando las mejores y peores jugadas, enalteciendo a jóvenes futbolistas que se convierten en exitosos y modelos a imitar, con lo que se diseña un motivador camino para alcanzar fama y dinero. Todo lo que gira alrededor de una pelota se asocia a diversión y alegría, hasta que esta categoría de “industria del fútbol” clava sus aguijones, y surge algo diferente, muy asociado a intereses y manipulaciones. Solo se salvan los 90 minutos de juego donde 22 personas no se olvidan de sus comienzos (al menos mientras juegan).

Se dice que en Etiopía y Kenia, los niños y niñas, tienen otros modelos para imitar. Fue en 1960 cuando en la Maratón Olímpica de Roma, un atleta desconocido sorprendió al mundo porque corrió la prueba descalzo y ganó en un tiempo record de 2h15m16s. El personaje en cuestión fue el mítico etíope Abebe Bikila, que con su triunfo inició el dominio de africanos en las carreras de fondo. 

Quien tomó la posta fue su compatriota Haile Gebrselassie, probablemente el corredor de fondo más grande de la historia. Durante los 90 y principios de este siglo, se apoderó de todos los récords y extendió el poderío de los corredores africanos. Actualmente, este dominio continúa.

 ¿Por qué estos atletas tienen un dominio tan avasallador? Son varias las hipótesis o razones, pero no existen respuestas contundentes. Podemos mencionar:

Su geografía: situados en una llanura que se eleva 2000 metros sobre el mar. Esto ayuda a generar una mayor presencia de eritocitos en sangre como mecanismo de defensa del organismo para trasportar más oxígeno, dada la menor presión que hay en la altura.

Alimentación: Los habitantes de estos países basan su alimentación en granos, ricos en carbohidratos y bajos en grasa.

Transporte: En muchos países de África el medio de transporte más extendido es el propio cuerpo. Desde chicos van de un lugar a otro corriendo, por lo que llegan a la adolescencia con una gran acumulación de kilómetros, con lo que construyen una “base atlética natural”.

Efecto contagio: En estos países, los ídolos deportivos y los personajes a emular son, en su mayoría, corredores. El estadio más grande de Etiopía, por ejemplo, lleva el nombre de Abebe Bikila. De la misma forma que en Argentina los chicos copian a Messi, Ginóbili o Del Potro, en esos países, quieren ser como los grandes corredores que nacieron allí.

 Finalmente, hay que considerar la necesidad. El éxito deportivo representa una oportunidad para personas que viven en la extrema pobreza y muchos entienden que la determinación y carácter de estos atletas encuentra una gran motivación en la posibilidad de triunfar económica y socialmente.

Fuera del fútbol profesional y el destacado atletismo africano, debemos decir con orgullo, que en nuestra provincia, en la ciudad de Concordia, existe un gran evento deportivo, motivador y convocante. Se trata del Maratón de Reyes, en su Edición 41ª para el 2020, transita la cuarta década de una prueba atlética que se supera cada año.

Además de haber contado con atletas que le dieron jerarquía al atletismo, como Toribio Gutierrez, Hugo Camargo, Edison Costa, Alcides y Luciano Almirón, en la actualidad, se destaca Federico Bruno que brilla en el cielo internacional, así como Martin Mendez y Juani Segovia quien en las pistas de entrenamiento mira a su entrenador cada vez más cerca.

Pero además, el Maratón de Reyes posee una gran convocatoria a muchas personas que jamás subirán al podio. Son aquellos algo mas crecidos, que dejaron sus ganas de correr en algún lugar de los deseos postergados y cuando se acerca una nueva edición, íntimamente saborean la ilusión de calzarse las zapatillas, una calza y salir a rodar. ¡Y lo hacen! A pesar de los primeros dolores y molestias, descubren luego que la mejoría se extiende a un adecuado peso corporal, que con chequeos y orientación médica, confirma su buena condición para llegar a transitar la primera carrera de 10 kilómetros.

La enorme emoción que provoca llegar a la meta junto al borbollón de corredores es indescriptible. Para muchos y muchas, cada Maratón de Reyes se convierte en el comienzo de una nueva y saludable vida, que ya no abandonarán.

La íntima y feliz vivencia de superar sus marcas, alimentarse adecuadamente y sentir el bienestar físico y psicológico en forma constante, provoca en estos atletas anónimos y alejados de los podios, una de las felicidades más profundas que muy difícilmente encuentre con qué compararse.

A solas con sus almas, con ojos nublados y pulsaciones exageradas cuando arriban a las metas de cada nueva carrera, o luego de un intenso entrenamiento, agradecen al Maratón de Reyes por haberlos llamado a vivir esta nueva vida.

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