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Los datos oficiales confirman que ha aumentado desde agosto del año pasado - 19 de Noviembre de 2019 - Nota vista 451 veces

Brasil registra la peor tasa de deforestación en una década

La Amazonía brasileña ha registrado su peor nivel de deforestación en más de una década. Datos oficiales confirman que la deforestación viene aumentando desde agosto del año pasado, con un incremento mayor desde la llegada al poder del presidente Jair Bolsonaro, el líder ultraderechista que no reconoce el cambio climático y desdeña del calentamiento global.

Según el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe), una entidad vinculada al Gobierno, la deforestación en la Amazonía aumentó un 29,5% entre el 1 de agosto del año pasado y el 31 de julio de este año, en comparación con los 12 meses anteriores, alcanzando los 9.762 km², un área casi equivalente a Lugo. Es la tasa más alta desde el 2008 a la que han contribuido los fuertes incendios que alarmaron al mundo, el pasado agosto.

Los datos fueron difundidos este lunes en la sede del INPE, en São José dos Campos, en el estado de São Paulo, con la presencia de los ministros de Medio Ambiente, Ricardo Salles, y de Ciencia, Tecnología, Innovaciones y Comunicaciones, el astronauta Marcos Pontes.

Las informaciones son parte del análisis preliminar del Proyecto de Monitoreo de Deforestación de Amazon Legal por Satélite (Prodes), del Inpe, que registra la tasa anual oficial de deforestación en la Amazonía brasileña.

Según el diario Estado de São Paulo, los datos también representan el mayor salto de tala ilegal de árboles un año a otro en los últimos 22 años, alcanzando los 7.536 km, entre agosto de 2017 y julio de 2018, una superficie casi equivalente a la de la provincia de Barcelona.

El director interino del Inpe, Darcton Policarpo Damião, y el ministro Salles señalaron que la deforestación viene mostrando una tendencia ascendente desde 2012, a una tasa promedio de aumento del 11.4% por año.

Sin embargo, la observada el año pasado fue de al menos 1,500 km² por encima de esa tendencia. Según los técnicos del Inpe, si la tendencia de la tasa anual se mantuviera, la pérdida de selva habría sido alrededor 8.278 km².

El estado con la tasa de deforestación más alta fue Pará, al norte de Brasil, responsable por el 39,5% de la pérdida observada en toda la Amazonía, seguido por Mato Grosso, con el 17,2%. Los dos estados, junto con Amazonas y Rondonia, representaron el 84% de toda la devastación.

El estado amazónico de Roraima, en la frontera con Venezuela, le llamó la atención a los investigadores, al registrar un aumento de 216,4% de su nivel de deforestación en el mismo período. «Puede significar que se está convirtiendo en una nueva frontera de deforestación y merece atención», dijo Damião, del Inpe, sobre los datos de ese estado.

Las críticas al Gobierno

Salles también descartó que el aumento tenga que ver con la llegada de Bolsonaro al poder, argumentando que los motivos del avance de la deforestación son los mismos conocidos de siempre, las actividades ilegales de minería, tala de árboles y la invasión de tierras indígenas por parte de terratenientes.

Desde que asumió, en enero, Bolsonaro ha criticado las multas ambientales, por considerar que frenan el desarrollo económico en las ciudades de la selva. El presidente también ha desautorizado a los fiscales ambientales, que vienen sufriendo persecuciones, y ha planteado promover la minería en tierras indígenas.

«A partir de 2012, es debido a la presión de las actividades económicas, la mayoría de ellas ilegales, en la selva y es por eso que necesitamos estrategias de alternativa económica para la región. Está demostrado con siete años de aumento de la deforestación que algo estructural debe hacerse», explicó el ministro, que defiende la explotación económica de la selva.

Al contrario de oportunidades anteriores, el ministro Salles, del Medio Ambiente, no rechazó los datos, y señaló que esos números muestran la necesidad de que los gobiernos federales y estatales deben adoptar una «estrategia diferente para frenar la deforestación».

El ministro informó que se reunirá el miércoles en Brasilia con los representantes de los estados amazónicos para definir medidas que promuevan una reducción «sostenible» de la deforestación.

Entre las acciones pensadas por Salles, destacó herramientas tecnológicas para el análisis de imágenes de alta calidad, en conjunto con el Inpe, el Instituto Brasileño del Medio Ambiente (Ibama) y la Policía Federal.

El ministro también se comprometió a actuar en temas como la fiscalización de invasiones de tierras y el cobro de tasas ambientales, proponiendo una «agenda de bioeconomía».

Salles y Bolsonaro han sido cuestionados por ambientalistas, grupos indígenas y organizaciones internacionales por un discurso y acciones que han fortalecido la ilegalidad en la región y aumentado los riesgos contra los defensores de la selva.

Al ser cuestionado sobre los despidos de respetados investigadores del Gobierno durante su gestión, Salles se retiró de la entrevista.

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