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En California - 7 de Noviembre de 2019 - Nota vista 961 veces

Fuga de película: dos sospechosos de asesinato escapan de la cárcel por un agujero de 56 cm.

Los hechos se produjeron en la prisión de la ciudad de Salinas, en San Francisco.

Escaparse de una prisión por el baño no solo ocurre en México y con criminales célebres como Joaquín ‘Chapo’ Guzmán, el que fuera líder del cartel de Sinaloa. La policía de California trata de dar con el paradero de dos miembros de bandas criminales acusados de asesinato que se fugaron el fin de semana de un centro de detención.

Se trata de Santos Fonseca, de 21 años, y Jonathan Salazar, de 20 años, que se escaparon el domingo de una cárcel de Salinas, unos 180 kilómetros al Sur de San Francisco, tras abrir un agujero en el techo del baño. Consiguieron el boquete sin llamar la atención de la seguridad, en un ángulo muerto de las cámaras de vigilancia, justo al lado de unos lavabos, en una esquina de la sala. Se colaron en los muros del centro de detención por los conductos de mantenimiento y salieron a la libertad a través de una trampilla que daba a una zona en construcción que no estaba vallada.

La policía emitió una orden de búsqueda y captura en todo el estado, ha pedido colaboración ciudadana para dar con ellos y considera a Fonseca y Salazar muy peligrosos y armados. El último fue detenido en octubre de 2017 por el asesinato de un joven de 20 años, Jaime Martínez, que iba en coche en Salinas junto a su novia, que resultó herida, y su hijo de 18 meses, que salió ileso. Fonseca ha sido acusado de otros dos asesinatos, ambos en junio de 2018, ordenados por el líder de su pandilla criminal para demostrar su lealtad. Ambos esperaban en detención a la celebración de su juicio.

Uno de ellos, Salazar, podría haber estado a punto de caer en manos de la policía el martes. Al parecer, fue detectado en un motel de carretera en Marina, muy cerca de la cárcel de la que huyeron. La policía desalojo y sitió el establecimiento y la habitación donde se suponía se alojaba el fugado. Después de varias horas rodeando la habitación 235 en la que se creía a Salazar, los equipos especializados de intervención entraron en el cuarto, pero no encontraron a nadie.

«Teníamos mucha confianza en que estuviera aquí, por la información de la persona que hizo el aviso y los interrogatorios que realizamos», dijo John Thornburg, capitán del Shérif del condado de Monterey, a la cadena KPIX-TV. «Estamos convencidos de que nadie salió del motel después de que llegáramos, así que en algún momento entre la llamada y nuestra presencia él debió salir».

Salazar consiguió escabullirse por segunda vez y no hay de momento ninguna otra pista sobre su paradero ni sobre la del otro fugado.


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