APPS de El Heraldo

Servicios

Actualidad

Secciones

Política

22 de Junio de 2019 - Nota vista 2634 veces

Urribarri, con malas noticias en su día clave

El exgobernador Sergio Urribarri sigue peleando, con cuchillos entre los dientes, un lugar en la lista de candidatos a diputados del peronismo entrerriano, a lo que, en principio Gustavo Bordet se opondría. Pero todo se define a las 23.59 de este sábado.

La detención de Hugo Mena no le hace bien a sus planteos políticos. Mena responde a Juan Pablo Aguilera, el cuñado millonario de Urribarri. Y si cae Mena, lo más probable es que vuelva a caer Aguilera y su cuñado Alejandro Almada, quienes manejaron la mayor cantidad de contratos truchos de la Legislatura entrerriana, en especial a partir de 2011, en que tomaron el control absoluto del mecanismo, que alguna vez idearon allegados directos del senador nacional Pedro Guastavino (PJ), que empezó con 90 contratos. Pero los allegados directos de Urribarri lo llevaron a más de 600 en poco tiempo.

Más allá de relaciones políticas con quienes ocuparon lugares de preponderancia, en especial en el Senado, Sergio Urribarri era el verdadero jefe de la banda recaudadora de los contratos. No fue casualidad que su cuñado Aguilera lograra el control absoluto de ese grupo, que tenía contratos en la Legislatura entrerriana, como así también en el Senado de la Nación, en los alrededores de Guastavino.

Aguilera solamente responde a Urribarri. Se hizo rico invocando su nombre en cada contrato millonario con el Estado que realizó desde la imprenta personal que armó con fondos públicos y a la que transformó en un lugar más poderoso que la propia Imprenta Oficial, a los pocos meses del inicio del primer gobierno urribarrista.

Si Mena empieza a hablar, los primeros que quedarán al descubierto serán Aguilera y Almada. A ellos había que entregarle el dinero final recaudado, después de su tránsito por el contador Gustavo Pérez y su lugarteniente Alfredo Bilbao. Ellos conformaban la banda que más dinero público robó al Estado entrerriano en los últimos diez años.

Es verdad que hay otros contratados políticos, beneficiados por legisladores de ambos partidos mayoritarios y otros referentes del peronismo. Pero ahora estamos hablando de esta banda de los contratos, ellos fueron los que desviaron más de 2.000 millones de pesos. Lo otro es parte de otra instancia judicial. Si se quiere confundir para aliviarle la carga a la banda de Urribarri, es otro cantar.

Informe:  Análisis Digital

Contenido Relacionado