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Por Liz Cané - 24 de Abril de 2019 - Nota vista 2989 veces

Felipe Martínez, después de 50 años de trabajo en ATER, se jubila

Cincuenta años de compromiso laboral como empleado público, hombre destacado, reconocido y fundamentalmente humano. Su carisma lo ha convertido en un Jefe de Personal entrañable por la amistad que ha generado por años entre sus compañeros de trabajo.

Es importante hacer un alto, para reconocer el trabajo de un hombre especial, un ser de luz, lleno de energía y compromiso con el trabajo, la gente y sus amados contribuyentes. Así de sencillo y humano es Felipe Martínez, Jefe de División Trámites de ATER, un empleado público que supo hacer de su trabajo un ámbito de amabilidad y respeto.

Considerando que su tarea está cumplida, se jubila con 50 años de desempeño impecable en lo técnico, superando cualquier barrera para afianzarse como un amigo sincero, que supo ganarse el cariño de todos. Un ser humano especial, que siempre estuvo para todos como uno más; formador y parte activa de esta familia que es ATER, donde deja experiencia, conocimientos y un verdadero compromiso con su trabajo de la que enorgullece a todos los concordienses que de una u otra forma pasamos por su escritorio a realizar algún trámite.

Felipe Martínez, es parte de la historia viva de ATER, y de un sinnúmero de contribuyentes que extrañarán sus amenas conversaciones y su serenidad en la atención al público, resaltando sus valores humanos y solidarios. Hoy se jubila un hombre importante para esta repartición pública, se jubila un hombre que supo hacer de su trabajo, un ámbito de aprendizaje de valores humanos y fraternales.

Diario El Heraldo quiso estar presente y entrevistó al Licenciado en Sistemas Marcelo Benedetto Jefe del Área Territorial de ATER Concordia que emocionado nos manifestaba:

“Se nos jubila un compañero de trabajo ejemplar, un excelente técnico y un maravilloso ser humano, actualmente está cumpliendo con su función de Jefe División Trámites, además de manejar todo el personal, sumadas a las innumerables tareas que anexa a toda su función”.

“Como persona de trabajo, no tiene días, ni horarios, vos lo ves los sábados, domingos, feriados trabajando hasta altas horas, con un compromiso único, personalmente que concurro casi todos los días, incluyendo los fines de semana, nos encontramos los dos, compartiendo una palabra, una charla y nos dedicamos a trabajar. Debo destacar que Felipe tiene la camiseta puesta. Como ejemplo te puedo decir que: trabajó toda esta Semana Santa y se nos va este miércoles, 24 de Abril, estuvo trabajando para dejar las cosas ordenadas, dejarle un detalle de las cosas que tiene que hacer, al compañero de trabajo que lo va a suceder. Una persona verdaderamente responsable con su trabajo”.

“Felipe para nosotros es mucho más que un compañero de trabajo, lo consideramos un amigo, una persona con una capacidad superior, vos no le tenés que recordar de cosas, él te las hace recordar a vos. Un hombre comprometido con la función. Felipe ingresó a trabajar el 29 de julio de 1968, y desde que lo conozco siempre con la misma pasión, responsabilidad y compromiso desempeñó las distintas tareas de trabajo”.

“Reemplazarlo a Felipe es muy difícil, creo que si lo analizamos desde lo técnico, con el tiempo se pueden ir preparando personas; pero las personas somos un todo, y la actitud de Felipe es irreemplazable y es lo que vamos a extrañar mucho”.

“Felipe es de esas personas que llegan primero y se van últimas a su casa. No solo es un trabajador, sino que es un amigo, un compañero que puede ver más allá en nosotros, cuando uno se encuentra mal, él lo percibe y se preocupa, no solo de lo laboral, sino que también de lo personal, él está muy atento lo que pasa en tu familia, a tus hijos, qué sucede en tu vida personal. Personalmente, me ayudó muchísimo y fue muy importante, como persona, cuando nació mi hija discapacitada, me acompañó los primeros años, a su lado, yendo a mí casa y jamás le pedí nada, nace de él, el ayudar, el compartir, el brindarse a los demás desinteresadamente”.

“Todos los compañeros del trabajo tienen una relación personal con Felipe, desde distintos aspectos, algunos desde el plano filosófico, otro de lo personal, otro de lo deportivo, de la historia, otro por la música, pero el siempre encuentra un motivo para relacionarse con las personas”.

“Felipe es la primera persona que ves cuando ingresas al trabajo, te acompaña con un café, siempre con una palabra de aliento, realmente es un Jefe de Personal con todas las letras. Felipe no solo cubre la cuestión técnica sino la humana también”.

“Estamos organizando un almuerzo, con todos los compañeros, es una persona muy especial, no le gustan las fiestas, por eso elegimos un almuerzo donde estemos todos los compañeros y podamos agasajarlo por tanto que nos brindó a nosotros y a todos los contribuyentes”.

“Es muy difícil separar, lo laboral de la amistad que tenemos con Felipe. Mi primer trabajo que tuve fue aquí en ATER, ingresé como pasante y desde entonces que lo conocí a Felipe, es un formador, un educador, nos enseñaba cómo comportarnos, cómo manejarnos, nos anticipaba las jugadas, nos tranquilizaba. Es una persona que le da el verdadero peso a los problemas. Sabe separar las cosas”.

“Cuando digo que Felipe es un ser especial, es porque lo conozco y lo siento así, él vivió situaciones muy difíciles en la vida y las supo sobrellevar, supo adaptarse a las situaciones, nosotros sabíamos que estaba pasando por momentos difíciles y veíamos que entre todo esto, él se ocupaba de ayudar a otras personas. Realmente es una persona ejemplar en todos sus aspectos”.

“Para mí se va, se jubila un amigo, una persona que me ha enseñado a manejarme en la vida, dándole el verdadero valor que tienen las cosas y a tener profundidad en los pensamientos. Felipe nos enseñó a cómo sobrellevar algunas situaciones complicadas, hay gente que está enfadada, hay gente que viene mal, hay personas que quieren trasladar los problemas que tienen a uno y Felipe nos enseñó a manejar estas situaciones. Las enseñanzas de Felipe van más allá de lo laboral, nos enseñó cómo manejarnos en la vida, que esto es lo más importante”.

“A Felipe lo defino como un ser espiritual, un ser de luz, un compañero de trabajo, un amigo y una persona multifacética, que tiene paz y adaptabilidad, No va a envejecer nunca. Lo que me va a costar es pedirle la llave de la oficina, porque es como su casa”.

“A Felipe lo vamos a tener siempre presente, extrañarlo no, porque es un sentimiento muy pequeño para la hermosa persona que es él”. Concluyó.

Y como no sería de otra manera, Felipe Martínez, un trabajador de 73 años, a horas de jubilarse después de 50 años de función, nos manifestaba:

“Todos los plazos se vencen y todas las etapas se cierran, creo que es hora, después de 50 años de trabajar como empleado público, llegó el momento de jubilarme. Creo que todo se debe ver, desde el punto de vista personal y humano. Lo que aprendí dentro de todo, es aceptar, a las personas tal cual son, a los amados contribuyentes, porque los contribuyentes para mí, más que contribuyentes, son personas, seres humanos, cada uno con su personalidad, con sus problemas, sus diferentes situaciones de vida y cuando uno los acepta por completo, no como contribuyente, sino como un todo, eso es lo que nos enriquece y creo que humildemente, es lo que he logrado dentro de todo este tiempo de labor”.

“Trabajar con calidez humana es fundamental, aceptar a las personas tal cual son, es una de las cosas más importantes”.

“Cumplí un ciclo aquí, los años que vienen voy a seguir viviendo lo mismo que ahora, la única diferencia es que voy a tener más tiempo para mí, pero en general mis actividades seguirán vigentes”. “Para mis compañeros me gustaría que ellos vieran mi experiencia mirando en retro, que puedan ver que lo más importante es lograr en la oficina la amistad. Y justamente, la amistad entre compañeros de trabajo, hace que la oficina funcione bien y las personas estén en armonía, que se manejen con seguridad, tranquilidad y amabilidad”.

“No me refiero solo a la parte técnica de ATER sino en el aspecto humano, creo que se debe rescatar permanentemente el valor humano, eso es fundamental para continuar. Para seguir en esta senda, en este camino que es la vida”.

“Además creo que en algunas oficinas o reparticiones se ha perdido eso, algunos trabajadores públicos dicen: “Pasamos a ser un número” y allí es donde se pierde de vista la importancia de la persona, como tal. Tanto de los empleados, que trabajan en las oficinas, como de las personas que vienen a la oficina a realizar distintos trámites. Esto se está perdiendo, esta actitud no es saludable, debemos reconocer estas interacciones entre personas, porque de esto aprendemos. El trabajo del día a día ha sido siempre una fuente de aprendizaje”.

“Para los jóvenes les dejaría el mensaje que lo importante es que ellos se valoren a ellos mismos, que aprendan a tener un valor propio, de esta manera podrán brindarlo al lugar donde se está, donde se trabaja, o donde se desarrollen”.

“Lo que sucede es que hay muchos, que se pierden de vista, y quieren cosas que les puede dar el lugar de trabajo y es al revés; lo primero que deben desarrollar es la fortaleza personal, para poder brindársela al trabajo, no esperar que el trabajo te fortalezca. Este es uno de los conceptos erróneos de cómo se vive la vida actual”.

“Por este motivo muchas personas se deprimen porque esperan cosas, no esperan fortalecerse, esperan que desde afuera le venga el fortalecimiento y el proceso es interior”.

“A mi jefe le digo, que me gusta su sinceridad, porque muchas veces me ha manifestado “que él ha aprendido de mí, varias cosas y yo creo que eso es importante. Porque el hecho de que sea jefe no significa que sepa todo; además valora mi aspecto personal, mi forma de trabajar y manejarme con los demás y eso es fundamental, aprendió a manejarse en la función o está tratando de ver como lo veía yo; me siento honrado que esto suceda, porque esta es la forma de desempeñarnos en nuestras funciones, siempre de forma humana y solidaria, brindándose a la gente”.

“Para mí ha sido de una experiencia maravillosa trascurrir 50 años en la administración pública, en la misma repartió de ATER, sirviendo, ayudando, colaborando, trabajando para el contribuyente”.

“Entre tantos años de servicio con la gente creo que puedo definir que no existen cosas malas o buenas, creo que la experiencia es lo que enriquece y todas las experiencias que enriquecen siempre se valoran desde el punto de vista humano, humano para mí y para los demás. Si yo me brinde, creo que ellos también lo hicieron”.

“Solo me resta agradecer a todos. Lo más hermoso de estos 50 años que estuve trabajando con ustedes ha sido cosechar su amistad y su cariño, que llevo conmigo y en mi corazón”.

Su último día laboral es hoy miércoles, 24 de abril del 2019, despidiéndose con una simpática frase con relación al agasajo que sus compañeros organizaron:… “Si el miércoles vengo a trabajar”.

 

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