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31 de Octubre de 2018 - Nota vista 1225 veces

El Museo Judío abre sus puertas para un nuevo encuentro cultural

En conmemoración a los 11 años de vida del Museo Judío de Entre Ríos, ubicado Entre Ríos 476 de la ciudad de Concordia y a los 110 años de la fundación de una colonia agrícola de inmigrantes judíos, Santa Isabel, la institución se prepara para recibir una nueva “Noche de los Museos”, este domingo 4 de noviembre, a partir de las 18.30 horas.

Además de la tradicional recorrida por las instalaciones, el Museo Judío agasajará a sus visitantes con el Ballet de Tango Municipal, de la profesora Ivana Piñol, el Ballet folclórico, de Sergio Lugo y una muestra de cuadros del pintor Martín Rojas, todos artistas de nuestra ciudad.

Adolfo Gorskin, director del lugar, explica que Museo Judío de Entre Ríos no es de la colectividad judía, “es un emprendimiento privado de la familia Oppel; el doctor Víctor Oppel, sobreviviente del Holocausto, quiso dejar un legado cultural; por eso, compró esta vieja casona, la recicló y fundó este museo que no es teológico, rescata puntualmente la migración de judíos rusos que vinieron a nuestro país a trabajar la tierra en calidad de colonos y fueron los que dieron en llamarse los gauchos judíos.

“La historia de esos judíos, se inicia en el año 70 después de Cristo (Siglo I) cuando los ejércitos romanos invaden Palestina, toman posesión de toda la región, expulsan a los judíos de su patria, Judea y de su capital, Jerusalén y esos judíos migran y son único grupo étnicos que llega al Siglo XX como está, en el camino quedaron grandes imperios, como el babilónico y el austrohúngaro”, continúa el relato de Gorskin.

El director del museo enriquece su descripción contando que “a estas personas, no les fue una novedad trabajar la tierra sino que ellos vinieron principalmente de la región de Ucrania, perseguidos y acosados por el zar Alejandro II de aquellos años; pero hubo una persona, de enorme fortuna, el barón Maurice de Hirsch que puso gran parte de esa fortuna para salvar y buscarle una patria a esos judíos.

‘‘De donde ellos vinieron, ellos sabían cultivar la tierra, eran agricultores, todos los que fueron traídos a Entre Ríos, allá cultivaban en pesebres y bajo cubierta porque tenían 40 grados bajo 0, 10 meses al año, un metro de nieve en las puertas de sus casas, la rueda ni la conocían, se manejaban con trineos.

‘‘Acá, encontraron un clima subtropical, ellos conocían cómo se trabajaban las plantas de guía y los tubérculos y con un clima más benignos siguieron con la misma tarea, así que no fueron improvisados.

‘‘Así fue como se encontraron con un elemento humano, al que nosotros llamamos criollos; sin entrar en detalles el criollo es el producto de la cruza entre el indio y el español, pero en esos años, Entre Ríos era una gran isla, sin salidas al exterior, hoy, hay cinco puentes y un túnel.

‘‘Los criollos no se preocupaban mucho porque la fauna era tan abundante que con dos perros galgos que cazaban, comían todo tipo de animales, hasta que llegaron esos inmigrantes judíos, esos judíos fueron asentados en campos alambrados, y esos criollos no los rechazaron porque no se sintieron invadidos; lentamente fueron trabajando la tierra, en una simbiosis muy particular, o sea que esos inmigrantes judíos fueron en cierta manera los precursores de la agricultura entrerriana.

‘‘En el año 1900, 15 colonos judíos que producían y no tenían dónde vender sus productos, se concentraron en una colonia cerca de Basavilbaso y fundaron una cooperativa agrícola, esa cooperativa fue la primera cooperativa agrícola de Sudamérica por eso Entre Ríos está nominada capital nacional de cooperativismo, por ley, después surgieron otras cooperativas, pero ese fue uno de los grandes aportes de esos inmigrante que vinieron a nuestro país, y eso es lo que nosotros destacamos acá”.

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