APPS de El Heraldo

Servicios

Actualidad

Secciones

Educación

2 de Agosto de 2018 - Nota vista 1791 veces

¿De qué se trata la educación sexual en la infancia?

¿Cuándo es conveniente empezar con la educación sexual de nuestros hijos? ¿Cómo hablamos de ello cuando son pequeños? La sexualidad y su abordaje, es un tema que suele generar dudas, y a veces pudor y hasta vergüenza en los padres, pero una buena educación sexual es fundamental para el desarrollo de nuestros hijos, desde el principio.

Es creencia común que la sexualidad no existe hasta entrada la adolescencia, pero no es así: los seres humanos somos seres sexuados desde que nacemos, no es algo que aparezca a una edad determinada. Cualquier padre con hijos pequeños podrá observar que hacen preguntas, que se tocan (los niños tienen erecciones desde muy pequeños, por ejemplo) que tienen curiosidad al respecto, de ahí la importancia de hablar con ellos del tema, de estar ahí y acompañarlos en su desarrollo desde el principio.

En la edad preescolar los niños y las niñas aprenden mucho sobre su cuerpo: las partes, sus nombres, qué sensaciones les transmiten. No hay diferencias de género, todos hacen y todos quieren explorar.

Entre los 18 meses y 3 años toman conciencia de su cuerpo, de las diferencias anatómicas entre niños y niñas, y pueden empezar a tocarse los genitales con curiosidad y disfrute. No debemos preocuparnos, es normal, no es indicativo de nada malo. Las connotaciones sensuales de la sexualidad es algo de adultos, ellos no las tienen, es más básico que todo eso: “siento cosas que me gustan, estoy explorando y descubriendo, y de la misma manera que me toco las piernas, me toco los genitales”. Conviene enseñarles el nombre de todas las partes de su cuerpo, no quedarnos sólo en cabeza, manos, pies. Tienen genitales, y los genitales tienen nombre. Si se tocan debemos respetarlos, no censurarles ni transmitirles la idea de que se trata de algo vergonzante: están descubriendo su cuerpo, es parte de su desarrollo.

Entre los 3 y los 5 años su curiosidad va en aumento y aparte de tocarse ellos mismos pueden mostrar interés en los genitales de otros niños y en tocarlos, en saber cómo se fabrican los bebés, etc. Si se tocan en espacios públicos o se desnudan, por ejemplo, podemos indicarles que hacer eso no está mal, pero sí en público. De esta manera no estamos censurando su conducta ni diciendo que sea negativa, sólo le indicamos que en espacios públicos no es conveniente.

Los niños se tocan entre ellos, y también es esperable, insistimos en que los componentes de sensualidad, deseo, excitación, etc. pertenecen al mundo adulto, no al de los niños: para ellos no es más que un juego, fruto de su curiosidad y deseo de saber. Es importante tener esto en cuenta a la hora de valorar ciertas conductas que veamos en los niños, que no hay que pensar desde el prisma de la sexualidad adulta, si no desde la perspectiva de niños en pleno desarrollo. Eso sí, hablamos de una conducta llevada a cabo por niños de edad similar, ya que cuando hay años de diferencia entre los participantes entramos en otro terreno.

Hablamos de educación

afectivo-sexual

Los afectos, las emociones y el desarrollo sexual van de la mano, son aspectos inseparables en estas edades tempranas. De hecho su aprendizaje al respecto se inicia desde el nacimiento, cuando de bebés los abrazamos, los besamos y les expresamos afecto, y ellos a nosotros. Esto es lo que se denomina educación incidental (o no intencionada), y aunque no seamos conscientes de ello ya la hemos puesto en práctica. Los adultos actuamos de modelo y guía en el aprendizaje de los niños, nuestra conducta y nuestras verbalizaciones, tanto las dirigidas hacia ellos como las que expresamos con otros adultos en su presencia, es información que ellos reciben y procesan como aprendizaje.

En base al modelo que haya en la familia los niños construirán su idea de qué es aceptable y qué no, qué es positivo o negativo, qué es y cómo se expresa el afecto y cómo nos relacionamos los seres humanos, tanto a nivel físico como emocional. De ahí que se contemple como educación afectivo-sexual, incluyendo los dos aspectos.

Educamos todos los días, no con una conversación puntual

La educación sexual ha de producirse de manera natural en el día a día, con cotidianidad, una aproximación muy alejada del clásico “tener la charla”. No, no hace falta hacer un acto especial ni montar un evento de esto, aprovechemos las oportunidades que nuestros propios hijos nos ofrecen para hablar de ello cuando preguntan, cuando al bañarse se tocan, cuando ven a una pareja besándose, etc.

También a través del juego podemos abordar ciertos aspectos ya que supone una vía estupenda por la que los chicos adquieren información. Por ejemplo, podemos tomar un muñeco cada uno y representar una escena con ellos relacionada con el tema que queramos tratar. A través del muñeco nuestro hijo expresará lo que realmente siente y piensa al respecto, y estará receptivo y atento a qué dice el otro muñeco, el que manejamos nosotros, en esta escena concreta.

Ocultar la sexualidad de los niños o reprimirla no es el mejor camino. Puede derivar en grandes problemáticas para ellos en su vida adulta. Es necesario afrontar la sexualidad de una manera natural, no hay que negar pero tampoco conviene adelantarse a la edad del niño anticipándole cuestiones que no puede entender. No es necesario hacerles crecer antes de tiempo, aunque es cierto que los niños de hoy están más expuestos a más información de tipo sexual y por tanto preguntan más. Necesitan saber, pero siempre en función de su edad. Hablar de sexo con nuestros hijos, aunque nos parezcan muy pequeños, no es negativo, nunca lo es. Una normalización de la sexualidad, y una buena información al respecto, favorece una mejor autoestima en el niño y una actitud positiva hacia su sexualidad, lo que implica seguridad, sentirse bien consigo mismo, disfrutar de sus emociones y sensaciones.


Escrito y confeccionado por el Psicólogo Gastón Fernández Montani, de la LINEA 102 “Teléfono del Niño”, del Centro de Fortalecimiento Social de la Municipalidad de Concordia.

Contenido Relacionado