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Rusia 2018 - 25 de Junio de 2018 - Nota vista 464 veces

El racismo asoma en Rusia

Una diputada rusa aconsejó a sus compatriotas no tener sexo con los turistas. Le preocupa el futuro de los niños mestizos de aquellos affaires.

Tamara Pletnyova, blanca como la leche, ojos turquesas, no es un accidente. Aunque su discurso plantea una preocupación por la natalidad, lo cierto es que se trata de uno de los tantos antifaces que se coloca el racismo.

Pletnyova, diputada del Partido Comunista, reelegida en varias oportunidades desde 1993, le recomendó hace unos días a las 78 millones de mujeres que habitan Rusia que eviten tener relaciones sexuales con turistas que no sean blancos.

Está bien. No exageremos. No se dirigió a tantas. Solo a aquellas que viven en las once sedes del costado europeo de Rusia, donde se está disputando la Copa del Mundo. "Una cosa es si son de la misma raza pero otra muy distinta si son una raza diferente. No soy una nacionalista, pero sin embargo sé que los niños sufren", dijo.

Su lógica procede de un antecedente: los llamados 'Niños de los Juegos Olímpicos', término que engloba a los hijos de madres rusas con padres africanos, latinos o asiáticos que fueron concebidos en 1980, año en el que Moscú acogió la máxima competencia de la humanidad.

Su pensamiento es un batido de racismo, machismo y xenofobia, lacras similares, que ya se advertían antes de que Robin Williams lanzara un fuck you, el último jueves en el estadio Luzhkini, inaugurando la Copa del Mundo 2018.

"Por supuesto que hay riesgos, reconoció hace poco Gianni Infantino, el presidente de la FIFA.

Tan riesgoso que ha privado a Rose, un defensor inglés, de llevar a su familia por miedo a que inadaptados lo agredan en las tribunas haciendo el sonido gutural de un primate.

La sanción de 25 mil euros por cánticos racistas contra Paul Pogba y Ousmane Dembelé, en un amistoso entre Rusia y Francia, fue tibia, como cuando a un niño lo castigas quitándole el Play Station pero le dejas el celular.

Hace unos días, previo a su debut ante Croacia, el seleccionador de Nigeria, el alemán Gernot Rohr intentó apagar el fuego con optimismo. "No habrá ningún problema para los jugadores nigerianos en el Mundial". Rohr cree que el hecho de que John Obi Mikel, una de sus estrellas, tenga una novia rusa, puede generar simpatías.

El propio Hulk (exseleccionado brasileño), quien sufrió el horror durante su estancia en el Zenit de San Petersburgo, entre el 2012 y el 2015, enfatizó que aquello es cosa del pasado. "Soy una persona sin rencores", confesó poniendo la otra mejilla.

¿Habrán sido presionados? Dejando de lado las conspiraciones, investigadores de Fútbol en Contra del Racismo en Europa (Fare por sus siglas en inglés) y del centro de información y análisis SOVA, de Rusia, han reportado 89 casos de discriminación en el fútbol entre junio de 2016 y mayo de 2017, en comparación con 101 en la temporada 2015-2016 y 92 en la campaña anterior.

Ahora bien, las palabras de Tamara Pletnyova reflejan el otro rostro del atraso: el machismo salvaje y delictivo. De acuerdo a cifras de la revista digital Sudor -en el marco de una campaña que impulsa un Mundial de igualdad entre hombres y mujeres- en Rusia se producen 1,400 femenicidios por año, y 12, 987 violaciones.

Un país invivible como el nuestro, donde la libertad sexual aún es un concepto difícil de asimilar. Por eso sorprendió tanto la respuesta de Dmitri Peskov, portavoz del gobierno ruso, quien a contracorriente dijo: "Nuestras mujeres gestionarán sus propios asuntos. Son las mejores del mundo".

No al turismo sexual

En los últimos meses, la expectativa por Rusia 2018 trascendió, naturalmente, los confines de las canchas de fútbol. Como sucedió hace cuatro años en Brasil 2014, los futuros visitantes se inquietaron con el turismo sexual.

Incluso, aparecieron otras opciones, inusuales por decir lo menos, como The Dolls Hotel, el primer burdel con mujeres robot en Moscú. "Luchamos contra la explotación de mujeres", aseguró su dueño Dmitry Alexandrov sobre sus chicas de silicona.

Sin embargo, se conoce que el gobierno ruso ha implantado una fuerte campaña para alejar a los prostíbulos de las once sedes del Mundial. Es una cuestión de imagen, sostienen. Mucho por discutir. (La República)

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