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por Darío H. Garayalde para El Heraldo - 29 de Mayo de 2018 - Nota vista 1379 veces

LA DESTRUCCIÓN DEL PATRIMONIO ARQUITECTÓNICO

¿Qué justificación medianamente razonable puede haber existido como para prescindir de un bien arquitectónico de considerable valor material, turístico y paisajístico que justifique desprendernos de él de una manera irreversible como no sea la incompetencia, la ignorancia y la carencia de simple sentido común?

El Hotel de Turismo de Paso de los Libres, porque de él se trata, hace algunos años que no existe más.

Ese hotel era una verdadera muestra de un perfecto diseño y también un orgullo para Paso de los Libres, para la Provincia de Corrientes y para el Patrimonio Nacional como puerta de entrada a los turistas del país vecino. Era la primera impresión del país que iban a visitar, por su belleza, por su atención y por su comodidad. Emplazado en un parque de 100 hectáreas donde albergaba una laguna natural a la que denominaban “Brava”, dos piscinas, especies arbóreas naturales de nuestra región, sumaban su atractivo a este hotel (de acuerdo a lo que estaba consignado en letras en relieve en la oficina de recepción, fue diseñado por el Ing. Militar Juan Pistarini) en un estilo colonial californiano que predominaba en ese tiempo en el diseño de hoteles nacionales y también en los barrios militares.

De su diseño también surgieron los Complejos Turísticos de Embalse Río Tercero y Chapadmalal y también los hoteles de turismo de San Luis, Ushuaia y Bariloche junto al de Paso de los Libres en su inconfundible estilo.

Este era un “Hotel Nacional de Turismo” con capacidad para 90 a 120 pasajeros. Dentro de las comodidades que ofrecía se contaba un comedor para un centenar de comensales con un muy buen y multifacético buffet froid, platos calientes de nivel internacional y mesa de postres. Esta amplia cocina tenía su propia lavandería con máquinas de secado y planchado. Agua caliente para las habitaciones las 24 horas, calefacción central, la conocí a leña pero posteriormente se incorporó el gasoil. Poseía un mirador vidriado de unos 10 metros de frente con una magnífica vista al parque y a la vecina ciudad de Uruguayana. Era también sala de lectura y cafetería. Tenía un personal de más de medio centenar de empleados

En 1970 fue transferido a la provincia de Corrientes, pasando entonces a formar parte de la Dirección de Hoteles de la Provincia de Corrientes. Sería entonces sin embargo allí cuando comienza la irremediable decadencia del Hotel de Turismo de Paso de los Libres. Algún tiempo después se eliminará el comedor y la cocina en una muy mala reforma instalándose un Casino dependiente de la “Lotería Correntina”.

Su inevitable final estaba cantado. Como el Casino no rindió lo que de él se esperaba, su mantenimiento cesó y fue cerrado y así permaneció varios años. Así también se fueron deteriorando los pisos de hermosa madera lustrada, la humedad propia de un local cerrado deterioró las paredes y aberturas sumado a las malas reformas que se hicieron, a juicio de los administradores se hacía imposible su mantenimiento ni su continuidad lo que determinó su demolición.

La primera vez que me hospedé allí, fui a la noche a cenar con unos colegas a ese comedor que describí al principio, y puedo decir sin ningún temor a equivocarme que en ese tiempo en nuestra Provincia de Entre Ríos, no había un hotel de esas características y ese confort. A esta sorpresa debo agregar que mientras cenábamos actuó para nosotros el conjunto paraguayo “Los Tres Sudamericanos” con Alma María y Johnny Torales, más un ejecutante de arpa paraguaya de excelencia que posteriormente triunfaría en Europa y actualmente viven en España

Es cierto que esa tal vez fue una de las mejores épocas del hotel, bajo la administración del Sr. Patterlini (Zaro) que le dio su impronta personal a la administración de ese tiempo Deberían pasar varios años en nuestra provincia, a la que por razones de trabajo conozco en su totalidad, hasta en su último rincón, para que se construyera algún hotel de una categoría semejante, como el Hotel Mayorazgo en Paraná o El Quirinale de Colón, más conocidos por su monumentalidad que por sus características arquitectónicas armónicas.

Aunque nos cueste convencernos, este hermoso sitio es ya solo un lejano recuerdo víctima de la desidia y la ineptitud. No existe más. ¡Qué le vamos a hacer! Es difícil luchar contra los que carecen de una mínima visión de preservar un patrimonio semejante para deleite de quienes sepan apreciarlo y, naturalmente, disfrutarlo.


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