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Ellas viajan solas: - 25 de Enero de 2018 - Nota vista 224 veces

Cada vez más mujeres vencen prejuicios y tabúes y emprenden sus vacaciones en soledad

La alternativa es la primera que surge ante la falta de amigas o pareja para lanzarse a la odisea. “Más allá de que las mujeres se sienten más seguras y confiadas en sí mismas que en otras épocas, salir de vacaciones solas implica hacer frente a muchas creencias que aún impiden la libertad femenina”, analizó un especialista
Foto: Infobae

Luego de que su novio terminara con la relación y de que su compañera de viaje decidiera finalmente viajar con su flamante pareja, una joven parisina llamada Delphine se ve invadida por la soledad. En un momento en el que la ciudad de París se empieza a quedar vacía, la joven, sola y triste, decide viajar aunque sea por su cuenta.

La descripción del cuadro corresponde a la película El rayo verde, de Eric Rohmer, protagonizada por Marie Rivière. En el film, la joven decide aventurarse sola, haciendo esfuerzos enormes para demostrar ante los otros que lo suyo era una decisión de “mujer superada”. Sufría más por fingir estar a gusto con su soledad que por el hecho mismo de estar veraneando sola. Al final, el amor de un joven que conoce en la playa redime tanto sufrimiento.

Las jóvenes de hoy sienten que deben aprovechar lo que la vida les brinda, sin más razón que ser coherentes consigo mismas

“Tomar la decisión de irse sola de vacaciones, sigue siendo un problema para muchas mujeres. No todas pueden tener la suerte del personaje de Marie Rivière y salir fortalecida al final del verano, con un novio bajo el brazo -comenzó a analizar el médico psiquiatra Walter Ghedin-. Las jóvenes que recién empiezan a gozar de la libertad que significa salir del seno familiar, resuelven mejor la situación que sus pares adultas: si no hay amigas o amigos, el destino será el encargado de proveerlos”.

Para él, las mujeres de hoy “están más abiertas a la experiencia de ‘lo que venga’ que las damas de más de treinta, sobre todo si aprenden a transgredir ciertas normativas que la sociedad impone como necesarias”.

“Las jovencitas sienten que deben aprovechar lo que la vida les brinda, sin más razón que ser coherentes consigo mismas. Dar rienda suelta a sus deseos, concretar las fantasías de independencia, pero por sobre todo, tomar contacto con el mundo propio, son formas exquisitas de superación”, destacó Ghedin, para quien “el problema deviene después, cuando se toma conciencia de las responsabilidades que impone la vida adulta”.


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