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Consejos para tener energía y buen humor - 4 de Octubre de 2017 - Nota vista 480 veces

Aplicar la dieta lógica y disfrutar de la alimentación emocional, algunas de las claves

Introducir mejoras en nuestra alimentación beneficiará nuestra salud, vitalidad y estado de ánimo. La doctora en Nutrición Laura Isabel Arranz, impulsora de la Dieta Lógica, explica cómo lograrlo en cinco consejos:

1. Que nada boicotee nuestra energía. Dormir las horas necesarias, practicar ejercicio a diario, desconectar de las obligaciones y, sobre todo, eliminar de la dieta los azúcares añadidos es fundamental. El azúcar que el organismo requiere debe provenir de forma natural de frutas, verduras y otros alimentos como cereales integrales o frutos secos.

Todo lo que sea un aporte «extra» es perjudicial, disminuirá nuestro tono vital y aumentará el riesgo de enfermedades como la diabetes o la obesidad. El dulce es el primer sabor que probamos al nacer y por ello sentimos por él una afinidad especial, pero debemos educar a nuestro paladar. Si hacemos la prueba y reducimos azúcares, lo notaremos.  

2. Preparar el sistema inmunitario con alimentos que potencien la vitalidad. Para no exponernos a un resfriado, es muy importante incluir en nuestra Dieta Lógica una buena proporción de alimentos frescos: hay que procurar tomar 2 o 3 piezas de fruta al día y 2 o 3 raciones de verdura, alguna de ellas en crudo. 

Ampliar nuestras opciones e incorporar a nuestros platos frutas y verduras que no hayamos probado todavía o que no acostumbremos a tomar es un buen hábito. Así, añadimos a la cesta brócoli, kale, espinacas o col.

3. En el equilibrio está la virtud y también el sentido común. Para que la dieta aporte todo lo que precisamos combinaremos alimentos de todos los grupos. Las verduras y las frutas son la base diaria; después, los cereales integrales, los frutos secos y las semillas, y a partir de ahí, legumbres, pescado, lácteos, huevos y carne blanca algún día a la semana. Nuestro aceite de oliva virgen extra debe ser el aderezo principal ya que sus antioxidantes nos ayudarán a mantener una buena salud cardiovascular.

Las cantidades también son importantes: de las cinco tomas diarias, procurar una ingesta energética menor en la cena que en el resto de comidas principales. Los alimentos que solo aportan calorías, grasas y azúcares, es mejor evitarlos a excepción de algún día de celebración especial.

4. Creatividad en la cocina para estimular los sentidos. La dieta debe ser nutricionalmente adecuada pero también placentera y estimulante para los sentidos. Disfrutemos comiendo sano, preparando platos ligeros y equilibrados, pero también atractivos y sabrosos. Las redes sociales con sus mil y una recetas nos ayudan a preparar desayunos, comidas vistosas y ricas. La relación entre las emociones y el hecho de comer es compleja y debe tenerse en cuenta.

Desterremos la idea de que para cuidarse hay que dejar de disfrutar con la comida, ¡ni mucho menos! No olvidemos que tan importante como la Dieta Lógica es la Alimentación Emocional.

5. Lo que es bueno para los adultos es bueno para los niños. Alejemos ideas tan tremendamente equivocadas como que los niños deben comer diferente que los adultos. A partir de los dos años de edad, cuando los pequeños ya han pasado toda la etapa de introducción de alimentos, los niños pueden comer de todo.

 Por tanto, los cuatro consejos anteriores pueden aplicarse también a ellos. Los azúcares añadidos les perjudican; los alimentos procesados dirigidos al público infantil y juvenil suelen ser nutricionalmente poco, o nada, adecuados.

No podemos enseñar a comer sano cuando ofrecemos a los niños de forma habitual platos calóricos, grasos y sin apenas fibra, vitaminas o minerales. (ABCes)


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