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Autora: Prof. María Marta Castro Martín.1* - 30 de Agosto de 2017 - Nota vista 670 veces

Educación para la salud sexual en personas con discapacidad intelectual y/o neurológica

Continuación

Las personas con discapacidad, de acuerdo con su situación, son titulares de los derechos de recibir información referida a salud reproductiva y procreación responsable. El artículo 23, pto. 2 establece una limitación: “Los Estados Partes garantizarán los derechos y obligaciones de las personas con discapacidad en lo que respecta a la custodia, la tutela, la guarda, la adopción de niños o instituciones similares, cuando esos conceptos se recojan en la legislación nacional”. (3)

Contando con un marco legal tan amplio, hace que podamos sentirnos libres y seguros a la hora de brindar espacios para la educación de una vida sexual saludable. Entendiendo que todas las personas somos sujetos de derecho y que debemos hacer saber a las personas con discapacidad y a sus familiares de sus posibilidades de acceder a información y al ejercicio de una sexualidad plena de derechos y libre de discriminaciones.

De una sexualidad asistida y medicalizada a una sexualidad socializada y plena de derechos

Las personas con discapacidad están inmersas, con frecuencia, en una cultura de exclusión y segregación que les niega oportunidades de integración a la sociedad y, en cuestiones de sexualidad, muchas veces se siente y se piensa que son seres asexuados.

El negar las posibilidades de una vida sexual plena y saludable ha llevado que durante mucho tiempo las familias y los profesionales recién reconocían las capacidades sexuales de la persona con discapacidad al llegar la adolescencia, donde la biología se imponía y los cambios corporales aparecían; y las manifestaciones sexuales se visibilizaban, como ejemplo, en una conducta masturbatoria, y en ese momento dudas , miedos y desconocimiento, llevaban a tomar decisiones que iban desde realizar una ligadura de trompas, pasando por medicar para “tranquilizar” y disminuir así masturbaciones y en algunos casos atar manos, mantener encerrada a la persona y “desmentir una posible vida sexual” en pos de una supuesta protección y prevención de posibles abusos sexuales.

En éste punto es relevante aclarar que una persona discapacitada sin información sobre sexualidad está mucho más propensa a un abuso y maltrato sexual.

Si bien en la actualidad esas prácticas aún prevalecen en algunos sectores y familias, estamos asistiendo a un proceso de cambio de valores y de reconocimiento de la necesidad de brindar información y de hacer valer los derechos de las personas con discapacidad.

El conocimiento de nuestra sexualidad nos ayuda a crecer como personas. El tener acceso a una educación de la sexualidad favorece el desarrollo pleno de cualquier persona, dando respuesta a las necesidades de aprendizaje. La educación sexual debe estar basada en aspectos biológicos, corporales, afectivos, cognitivos y relacionales. Y en el caso de personas con discapacidad, deberemos de tener en cuenta especificidades de síndromes y patologías genéticas que repercuten en sus posibilidades de tener descendencia o ejercer sus derechos a formar una familia y gozar de una vida independiente. Por lo que debemos de informarnos de peculiaridades para poder ejercer una sexología educativa que apoye las posibilidades individuales de cada persona de acuerdo a sus necesidades y posibilidades.

Muchos cambios han ocurrido en tan solo treinta años en lo referido a poder hablar de sexualidad y discapacidad.

En el comportamiento sexual del ser humano tienen gran influencia factores de carácter socio-cultural, dado que la nuestra es una conducta social y como tal es interpretada y regulada por la sociedad. Por ello se hace imprescindible que niños, adolescentes y adultos con discapacidad también reciban información sobre el tema y orientación para poder manifestar su sexualidad, social y culturalmente, de manera adecuada.

Las personas con discapacidad, al igual que cualquier otra persona, suelen aprenden hechos, actitudes y conductas sexuales de las personas que les rodean, tengan éstas o no conciencia de ello; incluso cuando lo que predomina es el silencio o la reserva, puesto que no hablar de estas cuestiones es ya un modo de comunicar mensajes.

Hay que recordar que la gran mayoría de los aprendizajes se dan por imitación. Los modelos que ven, perciben e intuyen tienen, por tanto, mucha trascendencia.

Tomar conciencia de estos hechos es el primer paso para empezar a hacer positivo este aprendizaje y ayudar a que los mensajes insanos, represivos o negativos no formen parte del pensamiento de las personas con discapacidad, a las que de por sí, en especial cuando hay un déficit cognitivo y/o sensorial, les resulta dificultoso elaborar y decodificar información. Por ello que hay que ser claros con los mensajes verbales y corporales, ya que a través del cuerpo expresamos diversos sentimientos como el cariño, el temor, la rabia o el placer.

La salud sexual de la persona con discapacidad muchas veces se ve afectada desde su nacimiento.

En los distintos momentos evolutivos, tenemos oportunidad de educar en sexualidad; la misma comienza en el período prenatal mediante las actitudes positivas de los padres ante la sexualidad y la adecuada información para una paternidad y maternidad responsable. Ahora bien, con los avances médicos, ya en la gestación muchas veces es posible saber si nacerá un bebé con discapacidad. Y comienzan a surgir miedos, dudas, cambian las expectativas hacia ese hijo que va a nacer. Se buscan posibles tratamientos. Y en líneas generales se opera más en busca de diferentes referentes profesionales a fin de obtener una excelencia en rehabilitación y se deja de pensar por completo en su posible vida sexual. Si en algún momento hubo un bebé imaginado “machito como el padre”, “sensible como la madre”, “locuaz como su tía”, “deportista como el abuelo”,”cariñosa como la prima”, todas éstas fantasías desaparecen. Quiero aclarar que menciono pensamientos que todavía rigen en nuestra cultura y que suelen ser de índole “activos y permisivos para los varones” y “pasivos, sensibles y no permisivos sexualmente para las mujeres”

Es sabido que el contacto corporal y las actitudes de los adultos respecto del mismo influyen en el aprendizaje de los niños acerca de su cuerpo y el cuidado del mismo.

Si la actitud hacia el cuerpo es clara, segura y afectuosa desde el nacimiento, se aprenderá y se imitará dicha manera de vincularse con el cuerpo. Cuando, por el contrario se percibe frialdad, distancia o rechazo, se aprende a rechazar el cuerpo y sus manifestaciones amorosas

1* Prof. María Marta Castro Martín

Profesora de Psicología. Estimuladora temprana. Especialista en Violencia Familiar. Posgrado en Educación Sexual en Discapacidad.

Directora de “Estímulos Adecuados”, organización dedicada a la capacitación de docentes y profesionales.

Directora de “Educar en Sexualidad”, organización dedicada a la capacitación de docentes y profesionales.

Acreditada por FESEA (Federación Sexológica Argentina) como Sexóloga Educativa.

Miembro de AASES (Asociación Argentina de Sexología y Educación Sexual) - Filial Buenos Aires. Área de capacitación y difusión. Durante los años 2011 al 2015.

Miembro Honorario de SPESH (Sociedad Paraguaya de Estudios sobre Sexualidad Humana).

Coordinadora y profesora de talleres, cursos, jornadas y conferencias a nivel nacional e internacional sobre sexualidad y discapacidad.

Colaboradora del periódico “El Cisne”, dedicado a la discapacidad.

Columnista de sexualidad y discapacidad del Programa. “Somos lo que hacemos”

Colaboradora de la revista digital “Crecer con mamá”

Referencias Bibliográficas:

(1)”Es parte de la vida. Material de apoyo sobre educación sexual integral y discapacidad para compartir en familia.”/ Sergio Meresman con colaboración de Valeria Ramos y Diego Rossi - 1ª ed. Buenos Aires - Ministerio de Educación de la Nación, 2013

(2)(3) Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad y Protocolo Facultativo- Naciones Unidas. Nueva York, 2006-

(4)Bobrow M, Barby T, Hajianpour A, Maxwell D, Yau SC. Fertility in a male with trisomy 21. J Med Genet 1992; 29:141.

Bibliografía

“Lineamientos Curriculares para la Educación Sexual Integral” - Programa Nacional de Educación Sexual Integral - Ley Nacional Nº- 26.150 - 16 marzo 2010 - Edición digital- Bs. As. Argentina

American Association of Intellectual and Developmental Disabilities; Verdugo Alonso, Miguel Ángel (trad.); Publicación: Madrid: Alianza, 2011 Serie: Alianza ensayo; 433 ISBN / ISSN: 978-84-206-5262-7

“Últimos avances en el enfoque y concepción de las personas con discapacidad intelectual”

Verdugo Alonso, Miguel Ángel; Schalock, Robert L.; Revista: Siglo Cero Año: 2010

Volumen: 41 (4) Número: 236ISSN: 0210-1696

Doman RJ, Spitz ER, Zucman E, Delacato CH, Doman G. “Children with severe brain injuries: neurological organization in terms of mobility”. JAMA. 1960; 174:257-262 

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