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2 de Agosto de 2017 - Nota vista 238 veces

¿Un mes o una semana? La ciencia develó cómo son las vacaciones ideales

Los grandes debates que se plantean al planificar el descanso tienen una respuesta científica: existe evidencia empírica acerca de cómo deberían ser las vacaciones para prolongar sus efectos positivos en la salud. Cómo combatir la depresión de la vuelta

Muchas son las preguntas que se plantean al momento de pensar unas vacaciones. Elegir el destino, decidir la cantidad de días, planificar las actividades que se realizarán, hacer las valijas son cuestiones que estresan a más de uno. Sumado al hecho de que, generalmente, a los días de descanso se llega agotado. En este contexto, suele escucharse que hay personas que vuelven de sus vacaciones más cansados de lo que se fueron.

¿Pero por qué? Algo falla en un eslabón de la cadena que hace que no se disfrute del todo o resulte imposible «desconectarse». Ahora, la ciencia vino a ofrecer algunos datos contundentes que ayudan a planificar unas vacaciones exitosas.

«Existen evidencias empíricas de que las vacaciones favorecen la salud y de que, tras un tiempo prolongado sin darnos un respiro, somos más vulnerables a las enfermedades cardiovasculares y aumenta el riesgo de muerte prematura», explicó la investigadora Jessica de Bloom, quien junto con su equipo de la Universidad de Tampere (Finlandia) demostró que, a partir del segundo día de descanso, la salud mejora y aumentan los niveles de energía.

Según sus investigaciones, el pico de bienestar máximo se alcanza el octavo día de vacaciones y a partir de ahí, que se sume más tiempo de ocio poco cambia el panorama.

«Las pruebas reunidas hasta ahora indican que el efecto saludable de las vacaciones es idéntico si duran ocho días que si duran quince», aclaró De Bloom, cuyas investigaciones indican que es más lógico acortar las vacaciones y optar por varios períodos cortos a lo largo del año. Una vez escogidas las fechas y la duración, planificar el descanso también tiene sus secretos: a la hora de elegir entre relajarse en una playa o mantenerse activos, es preferible la segunda opción.

Sobre todo si implica contacto social y entretenimiento pasivo, dos ingredientes que fomentan el bienestar durante y después. Si en vez de descansar cerca de casa se opta por salir del país, los jefes se lo agradecerán. Sobre todo porque al regreso surgirán mejores ideas. Varios estudios indican que los viajes internacionales catapultan la flexibilidad cognitiva, un componente clave de la creatividad. Es más: cuanto más tiempo pasa una persona fuera de su país, más capacidad de innovación desarrolla.

Poco influye la duración

del tiempo de descanso

Sobre gustos y preferencias acerca de destinos no hay nada escrito, pero sobre cómo afectan estas opciones a la salud sí. De acuerdo con una investigación de la Universidad de Edimburgo, las vacaciones al sol aumentan los niveles de vitamina D, una molécula que reduce la presión arterial, disminuye las cardiopatías y aumenta las posibilidades de sobrevivir en caso de padecer cáncer. Aunque cada vez hay más pruebas que vinculan un tiempo en las montañas con pérdida de peso y tener el corazón más sano.

Una táctica infalible es dejar lo mejor para el final: la regla del peak end. Según el premio Nobel de Economía Daniel Kahneman, no falla porque se basa en el funcionamiento básico de nuestra memoria. Resulta que el cerebro humano no suma el disfrute de los distintos momentos y hace la media, sino que está configurada de manera que lo que ocurre al final de un período se recuerda mejor. Por lo que siempre será buena idea visitar la ciudad más deseada o la playa más preciada cuando el viaje se acerque a su fin.


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