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17 de Junio de 2017 - Nota vista 885 veces

Sometimiento o Libertad…

Un día, estaba Diógenes comiendo un plato de lentejas sentado en el umbral de una casa. Alimentarse con lentejas en Atenas de aquella época, era considerado lo más pobre y significaba que pertenecías al eslabón más bajo de la sociedad.

Pasó un ministro del emperador y dijo:


- "¡Ay, Diógenes, si aprendieras a ser más sumiso y adular un poco al emperador, no tendrías que comer tantas lentejas!."


Diógenes dejó de comer, levantó la vista y mirando al acaudalado interlocutor, dijo:


- "¡Ay de ti, hermano. Si aprendieras a comer un poco de lentejas, no tendrías que ser sumiso y adular tanto al emperador!."


LA SUMISIÓN Y LA ADULACIÓN

La sumisión es sinónimo de sometimiento, de acatamiento indiscutido a la voluntad de otra persona, a sus deseos, placeres, planes o proyectos. El sumiso se esclaviza a las órdenes de otro dominante, sin cuestionamientos, sin discusiones; calla su voz, esconde sus pensamientos, ideas, sentimientos, y simplemente obedece.  

Por otro lado, adular es alabar exageradamente a otra persona con el propósito interno de obtener un beneficio, una ventaja o un supuesto favor de parte de ella. Es una alabanza interesada que se fundamenta en una "relación poco genuina" donde el adulador remarca solo las cualidades o aspectos positivos de la persona adulada (sin críticas) a fin de ser funcional a ella y obtener algo a cambio. 

En este punto vale una aclaración: adular es diferente a elogiar sinceramente las capacidades de otra persona; el reconocimiento, la admiración y el elogio constructivo fortalecen los vínculos e impulsan el crecimiento de las personas. 

El sometimiento y hasta el fanatismo (sea político, religioso, étnico… hasta familiar y social…  o de cualquier índole ) llevan a la persona sumisa y aduladora a perder su independencia, su facultad para pensar y tomar decisiones, en síntesis… su preciada libertad.


LA AUTONOMIA PERSONAL

La sumisión acompañada de la adulación crea dictadores, personas dominantes e incluso narcisistas que necesitan alimentar su ego y sus ideas con subordinados no pensantes y dependientes. Quien emplea la estrategia del sometimiento para perpetuarse en el poder o fortalecer su dominio, esclaviza a sus seguidores, anula sus facultades de pensar y tomar decisiones, destruyendo su autoestima e individualidad. 

Las decisiones son un movimiento de fuerza propio de la persona; es decir, cuantas más decisiones tomemos, más nos fortalecemos y acrecentamos la autonomía personal, en cambio cuando ya no tomamos decisiones nos vamos debilitando y dependiendo de los demás. Cada decisión que tomemos o dejemos de tomar determinará nuestro éxito o fracaso en la vida. 

El dejar que otro decida por nosotros es entregar nuestro poder, nuestra soberanía personal en manos de la voluntad ajena, es comenzar a depender y no asumir la responsabilidad -como personas adultas y maduras que somos- de los propios actos; porque cuando alguien nos dice que hacer o que no, cuando seguimos ciegamente una orden… creemos que el hecho que esté bien o mal ya no nos incumbe.  En el momento en que entregamos la responsabilidad en manos de otros, perdemos el alma, la identidad, nuestros derechos y sobretodo la libertad. 

Una persona independiente es aquella que toma las riendas de su vida, que tiene un alto nivel de autonomía personal en la toma de decisiones y no delega su realización personal en manos de terceros, asumiendo en forma consciente la responsabilidad de sus actos. Tal autodeterminación la muestra Diógenes en el relato de hoy. 


LA LIBERTAD

La obediencia, la sumisión, la adulación ciega e interesada son atentados contra la libertad humana, la individualidad y el desarrollo saludable de la persona. La obediencia entendida como "cumplir ciegamente la voluntad de quien manda" sin cuestionamientos, pone en evidencia la dependencia y la incapacidad propia para tomar decisiones y dirigir la propia vida. 

El pensamiento es una facultad inherente del ser humano que encuentra en la palabra una forma de plena expresión. Pensar y hablar libremente, ser reflexivos y creativos, manifestar abiertamente y con respeto nuestras opiniones y sentimientos son actos individuales, puramente humanos y plenos. Discernir, debatir, diferenciarnos, expresar lo que nos agrada y lo que no, lo que acordamos y lo que no, lo que nos hace bien y lo que no… son derechos propios del ser humano, que no se deberían cercenar ni truncar para lograr un total desarrollo. 

Para construir una sociedad plena y libre, para fundar cualquier partido político, una institución educativa, una empresa, para crear una familia, una asociación, un club… sea lo que fuera… necesitamos personas seguras de sí mismas, libre pensantes, firmes y creativas, capaces de manifestar sus ideas con claridad y solvencia, sin miedos, sin ataduras, necesitamos seres humanos responsables e idóneos, respetuosos de las diferencias y capaces de crear a partir de ellas, de ayudarse mutuamente y trascender los intereses individuales en pos del bienestar general.



María Inés Francisconi
Desarrollo Humano
Abogada Mediadora
Coach Ontológico
Contacto: ines.francisconi@gmail.com

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