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Por Dario H. Garayalde para El Heraldo - 23 de Noviembre de 2021 - Nota vista 1538 veces

La campaña al desierto del brigadier Juan Manuel de Rosas

La campaña militar conducida por don Juan Manuel de Rosas comenzó en 1833.

Los indios en general habían respetado el Parlamento del Guanaco. Los pampas de Cachul y Catriel eran los más pacíficos. Habitaban en la zona de las sierras y sus principales tolderías estaban en Tandil. Si bien con esta parcialidad india estaban en paz sin embargo la irrupción de los famosos hermanos Pincheira alterando esa paz que había durado bastante, gracias al cumplimiento del acuerdo por ambas partes. Los Pincheira eran desertores españoles y por lo tanto, vulgares bandoleros que habían reclutado indios chilenos para incursionar en las estancias robando y matando. A fines de 1831, el general chileno Bulnes, que combatió a los Pincheira en la zona cordillerana, se internó en territorio argentino con 2.000 hombres y sorprendió a los Pincheira dándoles muerte, igual que a muchos indios pehuenches entre los ríos Atuel y Salado.

Este suceso se sumó a uno posterior que indios de lanza chilenos en número de 2.000, se establecieron en la isla de Choele-Choel al mando del cacique Chocory.

Pero este cacique no era en realidad un gülmen indio. No mandaba una parcialidad sino un grupo de indios saqueadores y asesinos. Tenía tratos con los caciques Rondeau y Yanquetruz a los que enviaba alcohol y fusiles a cambio de ganados robados.

El gobernador de Buenos Aires, don Juan Manuel de Rosas, gran conocedor del desierto y de la situación, tenía también conocimiento de una expedición del General Manuel Bulnes para acaban con Chocory. Preparó entonces un plan de ocupación militar de nuestros territorios como afirmación de la soberanía de la Confederación Argentina.

EL PLAN DE CAMPAÑA MILITAR DE ROSAS

A tal fin su idea era una marcha desde Bahía Blanca, llamada entonces Fortaleza Argentina. Era entonces perentoria la movilización, ya que los ranqueles, acuciados por Chocory realizaron grandes malones sobre las estancias del sur de Mendoza, San Luis y sur de Córdoba. Se solicitó al General Facundo Quiroga que interviniera con la División de la Andes contra los salvajes y tratara de rescatar a las cautivas blancas.

Por su parte Rosas había ideado una prolija planificación, como es su estilo. No dejar nada al azar, comenzando por reunir la caballada, el ganado vacuno, la información sobre las aguadas y pozos que encontrarán en la campaña, buenos rastreadores. Eso en cuanto a las cuestiones de orden militar; pero también tuvo un carácter científico ya que era parte de la expedición los ingenieros Chiclana y Descalzi que realizarían observaciones astronómicas, meteorológicas y geográficas. También marinos como Thorne para reconocer y balizar los ríos Colorado y Negro. Llevaba médicos, sacerdotes y baqueanos.

2.000 hombres de tropa y tres caballos para cada uno y cuatro para los oficiales. Una parte de la tropa fue por agua hasta Bahía Blanca, municiones y cinco pequeños cañones.

La División que avanzaría por la derecha, salió desde el Fortín San Carlos con 800 hombres a cargo del General José Félix Aldao. A partir de Llancanelo sobre el río Malargüe fueron encontrando dificultades por la falta de aguadas y la ausencia de información sobre la región a recorrer, que por cierto mostraba los estragos de la gran sequía. Fue así que no pudo llegar al río Colorado. Aldao buscó entonces tomar contacto con la División del Centro, ya que llevaba demasiado tiempo estacionado en un sitio sin agua y malos pastos, y porque la inclemencia del sitio no le permitió quedarse más. A fines de agosto, supo que la División del Centro a cargo del coronel Ruiz Huidobro se había replegado y solicitó a Quiroga lo autorice a hacer lo mismo. Lo que no sabía era que estaba en marcha una columna al mando del teniente coronel Delgado, mandada por Rosas en su auxilio. Aldao inició la retirada a principios de septiembre por las márgenes del Salado y el Atuel hasta las inmediaciones del Fuerte San Rafael.

Ruiz Huidobro con 1.000 hombres de la División de los Andes y tropas de Córdoba y La Rioja desde el Fortín San Lorenzo hasta el Río Quinto en San Luis. Tenía la intención de sorprender a Yanqueruz en la toldería de Leuvucó, pero no pudo ser porque el indio fue avisado. Yanquetruz con una fuerte partida de indios de lanza, buscó a Ruiz Huidobro y preparó la emboscada en Las Acollaradas. Finalmente el triunfo fue de la División del Centro o de los Andes en un combate durísimo donde estuvieron a punto de ceder.

El Combate: Las noticias eran cada vez más alarmantes que les eran proporcionadas por algunos cautivos blancos evadidos de las tolderías. También les informaron que Laulepe se encontraba cerca del sitio donde se encontraban en ese momento. Tanto el comandante Prudencio Torres con los puntanos y el coronel Francisco Reinafé con los cordobeses esperan órdenes, el General Ruiz Huidobro convoca por separado al coronel Reinafe y el comandante Torres para hacerles saber que el Brigadier Rosas le ha escrito que “los indios deben salir escarmentados”. Finalmente deciden convocar al Estado Mayor, el coronel Moreira y el comandante Romero, los dos de mayor jerarquía, luego del coronel Reinafé en el Regimiento de Dragones Voluntarios Confederados de Córdoba y del coronel Lorenzo Barcala. Durante la reunión el General Ruiz Huidobro escucha a todos sin prestarle atención a ninguno. Todos quedan con la certeza de que ya tiene tomada de antemano el curso de la acción.

Antes del amanecer, a las tres de la mañana del 16 de marzo se ponen en marcha para sorprender a los indios. Como a las seis de la mañana, el Jefe dispone que cinco “descubridores” de vanguardia lo mantengan informado. De pronto el General mandó hacer alto porque hay una partida como de 20 indios medio ocultos entre los pastizales.

Luego de un breve intervalo, ordenó a su vanguardia cargue contra los indios, los que rápidamente desaparecen entre la maleza sin sufrir bajas. Ordena entonces a los Jefes a sus órdenes que hagan cambiar los caballos y que se redoble el ritmo de marcha porque no quiere presentar combate en “Las Acollaradas” que es tierra ondulada con lomas y cuchillas que hace que no sea un sitio elegible para combatir. Confía en sobrepasarlo sin acciones militares. Sin embargo es este el sitio elegido por Yanquetruz que aparece de pronto con centenares de guerreros de lanza.

El General Ruiz Huidobro dispone que parte de las tropas cordobesas forme al frente de la línea, en cuadro, el Regimiento de Defensores del Honor Nacional, que manda el coronel Lorenzo Barcala. A 50 metros a la derecha de aquel están los Auxiliares de San Luis que manda el coronel Argañaraz. A la izquierda, también a 50 metros los Dragones Confederados que manda el coronel Reinafé, ambos alineados en columnas cerradas por escuadrones, “con orden de formar en cuadro en caso necesario, y de modo que aunque se les haga fuego por los cuatro costados, no puedan ofenderlos” tal como dice el parte del combate.

Quedan colocados sobre la retaguardia, en orden de batalla para actuar como reserva y proteger la hacienda, los Dragones de la Unión y el escuadrón que integra la Escolta.

Los indios frente a esas demostraciones de poder y la tranquilidad con que efectúan las maniobras, se lanzan a la carga para tratar de desorganizarlos. El ataque de Yanquetruz es tan violento en medio de una infernal gritería, que obliga a las tropas regulares a desmontar de sus caballos para formar en cuadro. Los expedicionarios abren fuego sobre los atacantes y comienzan a diezmarlos sin lograr contenerlos. Los cuadros son desorganizados por las cargas de la caballería india. Logran en medio del combate rearmarlos. La esperanza es que resistan los cuadros, especialmente del Regimiento de Auxiliares de los Andes, sobre el que los indios orientan su ataque. En algún momento, también los Auxiliares comienzan a ceder, a tal punto que Ruiz Huidobro en persona acude a colaborar en su ordenamiento. El cuadro vuelve a cobrar la firmeza necesaria. Ahora el ataque se centra en el ala izquierda, donde el coronel Reinafé se ve obligado a mandar sus Dragones Confederados forman en cuadro, para resistir sin retroceder.

Los indios se concentran como si hubieran resuelto iniciar la retirada. Pero no es así. No son solamente los 800 que se vieran al principio, antes de la llegada de Carragüé – Payné – Eglans –Pichún y Calquín más los de Yanquetruz. Se advierte que los indios están cambiando los caballos y vuelven a la carga, y es precisamente la ocasión que Ruiz Huidobro esperaba desde el comienzo del combate. Ve a la gente de Yanquetruz que se retira para tomar impulso y le ordena al coronel Argañaraz que cuando aquellos vuelvan, los cargue a la cabeza de sus tropas de reserva.

Al cabo de este choque sangriento se produjo la derrota de la izquierda del enemigo y también cede el centro, aunque esto no basta para aliviar a los Dragones Confederados, totalmente rodeados por los indios. Ruiz Huidobro al ver esto dispone que los Auxiliares de los Andes inician una maniobra de flanqueo contra el ala derecha de la indiada. La situación cambia completamente al quedar los salvajes encerrados entre dos fuegos.

Eso los obliga a retirarse en plena dispersión hacia el desierto. Luego de seis horas casi en el mismo sitio. Dura derrota, pues ellos esperaban obtener una ruidosa victoria, dejando sobre el campo de batalla 150 muertos entre ellos el cacique Pichún y tres hijos de Yanquetruz. Las tropas regulares tuvieron 15 muertos y 33 heridos. La División al mando del coronel Reinafé es el que tiene 3 muertos y 11 heridos. El Regimiento de Auxiliares de los Andes es el que tiene más bajas con 12 muertos y 22 heridos. Los puntanos son los que tienen menos bajas sin heridos.

Con esta acción militar va finalizando la participación de la División del Centro, ya que la División de la derecha (Aldao) ya se había replegado

La División de la Izquierda, Rosas inicia su avance el 22 de marzo, y ya el 1º de mayo llegó a la Fortaleza Protectora (Bahía Blanca) donde se enteró del regreso de la División Centro. Tampoco tenía noticias de la División de Aldao. También allí se enteró que Chocory estaba informado de la presencia militar. Destacó entonces al coronel Ángel Pacheco para que se adelante antes de que Chocory fugara de la isla de Choele Choel.

Con 600 hombres de caballería Pacheco tomó por el sur hasta el río Negro, quedando al norte “el Camino de los Chilenos” que los indios tenía vigilado. En las cercanías de Carmen de Patagones, tomó por las márgenes del río Negro. El 3 de julio Rosas seguirá tras las señales de Pacheco y el día 10 estaba en Médano Redondo. Junto al río Colorado, casi a diario enviaba informes por medio de las postas hasta Monte.

Pese al fracaso de las Divisiones de la Derecha y del Centro, el objetivo de la campaña se había logrado. Chocory huyó de la zona hacia el “país de las manzanas” (donde reinaría después su hijo Sayhueque, en paz con el gobierno). Se consiguieron tratados con los tehuelches del Valcheta y se ocupó el “CAMINO DE LOS CHILENOS”. Se dejó establecido un fortín en Médano Redondo- que se llamó Fuerte Colorado y guarniciones en Choele Choel y otros puntos del río Negro. Se reforzó con 300 hombres la dotación de Bahía Blanca y aumentado a 200 hombres la dotación de Carmen de Patagones, por lo que la zona quedó estabilizada.

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