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17 de Julio de 2021 - Nota vista 756 veces

La dimensión social de la fe

La persona humana.

La Iglesia ve en el hombre, en cada hombre, la imagen viva de Dios mismo, que encuentra y está llamada a descubrir cada vez más profundamente su plena razón de ser en el misterio de Cristo, Imagen perfecta de Dios, Revelador de Dios al hombre y del hombre a sí mismo. HOMBRE QUE HA RECIBIDO DE DIOS MISMO UNA INCOMPARABE E INALIENABLE DIGNIDAD. Es a quien la Iglesia se dirige y le presta el servicio más alto y singular recordándole constantemente su altísima vocación para que sea cada vez más consciente y digno de ella.

Cristo, Hijo de Dios, “con su encarnación se ha unido, en cierto modo, con todo hombre”. Por ello, la Iglesia reconoce como su tarea principal hacer que esta unión pueda actuarse y renovarse continuamente. En Cristo Señor, la Iglesia señala y desea recorrer ella misma el camino del hombre e invita a reconocer en todos, cercanos o lejanos, conocidos o desconocidos, y sobre todo en el pobre y en el que sufre, un hermano “por quien murió Cristo”.

Toda la vida social es expresión de su inconfundible protagonista: la persona humana. De esta conciencia, la Iglesia ha sabido hacerse intérprete autorizada en múltiples ocasiones y de diversas maneras, reconociendo y afirmando la centralidad de la persona humana en todos los ámbitos y manifestaciones de la sociabilidad.

“El hombre es esencialmente un ser social; con mayor razón, se puede decir que es un ser familiar”

           (Papa Juan Pablo II)

PEREGRINOS DE POMPEYA

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