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Ser + Humanos - 2 de Noviembre de 2019 - Nota vista 1156 veces

COLABORAR EN LAS DIFERENCIAS

El mundo de Nadia (por Estefanía Esteban)

Nadia era una princesa y vivía en un palacio naranja. Todos sus juguetes eran naranjas. Su ropa, sus libros y hasta su cara era naranja. Escribía con un bolígrafo naranja y dormía en una cama naranja.

En ese país, as montañas no eran verdes, ni marrones. Ni el cielo azul. Ni las nubes blancas. ¿Adivinas de qué color era? ¡Sí! Todo en su mundo era… naranja. Pero Nadia ya no sonreía. Tampoco lo hacían sus amigos.

Un día Nadia descubrió algo diferente. Estaba paseando (por el bosque de árboles naranjas) cuando de pronto vio un bello pajarito, sí. Pero…. ¡no era naranja! No sabía por qué era diferente. Ni qué color era ese. Pero le gustó mucho.

– ¿Estás enfermo?- Le preguntó Nadia.

– ¿Yo?- respondió el pajarito asustado- No. ¿Por qué iba a estarlo?

– ¿Y por qué tienes un color tan raro?

– ¿Raro? No soy raro. Soy amarillo.

– A-ma-ri-llo- repitió despacito Nadia- ¿Y de dónde eres?

– He venido de muy lejos. ¿Nunca habías visto un pájaro amarillo?

– No.

– En mi país hay pájaros amarillos, árboles verdes y un cielo azul muy hermoso- le explicó a Nadia, el pajarito.

Nadia no sabía muy bien qué colores eran esos. Pero le entró una tremenda curiosidad por averiguarlo.

– ¿De verdad? ¿Y cómo se va hasta allí?– le preguntó intrigada.

– ¿Quieres que te lleve? Mañana iremos juntos.

Nadia apenas pudo dormir esa noche. ¡Estaba realmente muy entusiasmada!

Al día siguiente Nadia llenó su cantimplora naranja, fue en busca del pajarito amarillo y comenzó a andar. Pasaron los días y empezó a llover; cuando ya estaba a punto de desistir de su aventura, Nadia vio en el cielo algo parecido a un puente de colores. Se quedó totalmente paralizada.

– Se llama arco iris- le dijo el pájaro al ver su cara de asombro.

– Ar-co-i-ris- volvió a repetir Nadia muy despacito- Jamás había visto nada así. ¡Es muy bonito!

Nadia se puso de puntillas y gritó hacia el cielo:

– ¡Arco iiiriiiiiiiiiiis!!- Y el arco iris se asustó un poco.

– ¡Ey! ¿Quién me llama? ¿Qué quieres?- contestó el arco iris con voz muy ronca.

– Te necesito. Ven conmigo.

-¿A dónde?

- Mi mundo no tiene colores. Todo es naranja. Necesito tu ayuda. Me gustaría que ayudes a iluminarlo.

- Al Arco Iris se le estremeció el corazón y decidió seguir a la princesa. Cuando llegaron a su país… pudo comprender lo que Nadia decía, y su tristeza.

Y el arco iris se dejó caer sobre el río, las casas, los árboles, las montañas y sobre todos los habitantes naranjas. Y de repente todo se inundó de colores.

LA SOLIDARIDAD

Cuando Nadia descubre un mundo nuevo, lleno de colores, siente compartir esta belleza con su pueblo. La solidaridad implica tomar consciencia de las necesidades de los demás, con el firme propósito de contribuir o colaborar para su satisfacción. Es abrirse, salir de uno mismo para aportar a las vidas de otros y mejorarlas. La solidaridad es un valor, ligado al amor, al respeto, a la tolerancia que se aprende desde niños y que mantiene a las personas unidas, fundamentalmente, en momentos difíciles.

EL ALTRUISMO

Y el Arco Iris lo hizo posible. El altruismo es una actitud voluntaria de servicio, que puede convertirse en un estilo de vida, y que implica ayuda desinteresada al otro. Es lo contrario a egoísmo; es salir de uno mismo para conectar con el otro y contribuir en su bienestar sin esperar nada a cambio; no es caridad, ni lastima, ni beneficencia, ni asistencialismo; es una forma de dignificarnos unos a otros.

LA GENEROSIDAD

Y también, el Arco Iris nos enseña este valor ligado a la solidaridad y al altruismo, cuando decide compartir su don con los demás, en forma desinteresada, con el fin de alegrar y enriquecer sus vidas. La generosidad nace del corazón humano cuando decidimos entregar parte de lo nuestro, sea material o espiritual (un don, nuestro tiempo, un abrazo o hasta una palabra) para aportar valor a la vida de otros.

COLABORAR EN LAS DIFERENCIAS

Nadia vivía en un mundo donde todos eran iguales, sin grandes alegrías; cuando encuentra un nuevo lugar, donde las diferencias conviven en paz y se enriquecen mutuamente, decide compartir esta experiencia con su gente, en colaboración con el Arco Iris. Y así, juntos, pudieron transformar todo un Reino.

Todos tenemos un don, algo único para compartir con los demás, aportando valor a la comunidad a fin de crecer juntos. Las diferencias nos enriquecen, no nos separan. La solidaridad, el altruismo, la generosidad trascienden las grietas políticas, las fronteras religiosas y barreras culturales.

Como país, estamos comenzando una nueva etapa; y depende de nosotros focalizarnos en las diferencias que separan y destruyen; o en los dones que cada uno tiene para aportar, a fin de engrandecernos todos. Podemos vivir en un país donde prioricemos una sola tonalidad; o crear y convivir en una Nación multicolor, trascendie.


Coach María Inés Francisconi

Liderazgo y Vida Consciente

info@inefrancisconi.com

www.inefrancisconi.com    

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