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Fecha de emisión de correo de lector: 4 de Julio de 2022

José Artigas - Congreso de Oriente - Independencia: Una discusión estéril

Escrito por:
Bernardo I. Salduna

Como es sabido, el Movimiento que se inicia en el Río de la Plata el 25 de Mayo de 1810, no fue precisamente una Revolución “independentista”.

La Primera Junta gobernaba en nombre del Rey Fernando VII, a quien se apodaba “El Deseado”.

Las Juntas que se formaron por entonces -en Buenos Aires, en México, en Caracas- no eran sino un reflejo de las Juntas Populares que se constituyeron en España -en Sevilla, en Cádiz- para resistir la invasión de las tropas de Napoleón.

Se trataba en realidad de un proceso democrático, no separatista: buscaba crear una especie de monarquía constitucional, como en Inglaterra, con un gobierno y parlamento igualitario entre España y América, limitando los privilegios del clero y la nobleza, estableciendo un régimen de libertades en el orden político y económico.

Cuando estas ilusiones se frustraron en razón de las derrotas napoleónicas y de los ideales de la Revolución Francesa, y la restauración de la monarquía absoluta en España, la única medida de autodefensa que quedaba a los revolucionarios americanos fue la declaración de Independencia.

En el Río de la Plata uno de los primeros en advertir este nuevo rumbo de los acontecimientos -ahí radica su mérito en la Historia grande- fue el jefe oriental don José Gervasio Artigas.

De ahí que los diputados orientales a la famosa “Asamblea del Año 13”, convocada por la Junta porteña, llevasen como una de sus principales “Instrucciones” “pedirá la diputación oriental la declaración de independencia absoluta de estas colonias ….de toda obligación de fidelidad a la Corona de España y familia de los Borbones y toda conexión política entre ellas y el estado de España es y debe ser totalmente disuelta”.

A su vez el gobierno administrativo de Canelones, en la Banda Oriental, bajo influencia artiguista contemplaba el juramento obligatorio: “que esta provincia oriental, por derecho propio debe ser un estado libre, soberano e independiente, reprobada toda adhesión o sujeción y obediencia al Rey, reina o príncipe, princesa emperador y gobierno español y “a todo otro poder extranjero”.

Los diputados orientales fueron rechazados en la Asamblea del Año 13.

Como es conocido, los dirigentes porteños estaban empeñados en negociar con algún monarca europeo, español o de otra nacionalidad que quisiera y se animara a venir a calzarse la corona de estas tierras.

La influencia de Artigas, nominado “Protector de los Pueblos Libres” se extendió por todo el Litoral, llegando incluso a Córdoba.

Su ideal “independentista” adoptado por los pueblos de Entre Ríos, Corrientes, Santa Fe.

Quienes, en sucesivos documentos, proclamaron su independencia no solo de la Corona española o “cualquier otro poder extranjero”, sino incluso de Buenos Aires que pretendía suplantar el sistema del Virreinato español nombrando intendentes y gobernadores y ahogando las economías del interior con el manejo exclusivo y excluyente del puerto y la Aduana y sus jugosas rentas, que no repartía.

En ese contexto es que José Artigas convoca el llamado “Congreso de Oriente” o de los “Pueblos Libres”, se se reúne en Arroyo de la China (hoy Concepción del Uruguay) el 29 de junio de 1815.

Concurren diputados de la Banda Oriental, de Entre Ríos, Santa Fe, Corrientes, Córdoba y hasta de los pueblos guaraníes de las Misiones.

Todos ellos traen la impronta de las “Instrucciones del Año 13”, plasmadas en principios de Independencia, autonomía de los teritorios (federalismo) y republicanismo.

La delegación de Santa Fe (diputado Diez de Andino), trae instrucciones explícitas “…fijar de una vez el sistema proclamado en esta América de su libertad e independencia y la de cada uno de los pueblos unidos”..

Supletoriamente las “Instrucciones del año 1813”, cuyo punto primero es la declaración de independencia.

Al inicio del Congreso los diputados izaron y juraron la bandera de tres colores (la de Belgrano, cruzada por la banda roja) “por la sangre derramada para sostener nuestra libertad e independencia”.

Se discute si el Congreso declaró o no nuestra independencia: en carta que don José Artigas envía al Director don Juan Martín de Pueyrredón poco después del Congreso de Tucumán, le dice: “Ha más de un año que la Banda Oriental enarboló su estandarte tricolor y juró su independencia absoluta y respectiva”.

La carta tiene fecha 24 de julio de 1816, poco después del 9 de julio. La referencia “a más de un año” nos remite a junio de 1815.

Las actas completas del Congreso no se han hallado, no podemos conocer si existió o no una declaración formal de Independencia.

Prestigiosos historiadores (Pablo Camogli; Norberto Galasso; Washington Reyes Abadie; Omar López Mato; entre otros) lo dan por cierto.

Otros sostienen que quizá no existió una declaración formal plasmada en acta, pero sí creen que en la sesión inaugural ocurrió una “expresión general” sobre la necesidad de declarar la independencia de España y de todo otro poder extranjero”.

Bartolomé Mitre sostiene que la declaración de independencia de Tucumán el 9 de Julio de 1816 no importaba sino “la declaración de un hecho consumado” “lo único que los pueblos estaban dispuestos a obedecer”.

Lo mismo dice en sus Memorias, el general José María Paz.

Esto es: los diputados del Congreso de Oriente bajo la influencia de Artigas daban como un valor entendido, un “hecho consumado” la Independencia de España, y quizá por esto no consideraban necesario ratificarla.

En suma: el Congreso de Oriente o de los Pueblos Libres del 29 de junio de 1815, es un hecho trascendente y de suma importancia, injustamente relegado en nuestra Historia.Un paso de afirmación Independentista, Republicana y Federal de nuestros pueblos.

Más allá que no se hubiera plasmado en un acta de papel sellados en dos ejemplares “de un mismo tenor y a un solo efecto”.