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Fecha de emisión de correo de lector: 25 de Junio de 2022

En este invierno, vengo a ofrecer mi corazón

Escrito por:
Pablo Sánchez

El frío de este invierno cala hondo en la vida de los que no tienen casi nada. De niños y de adultos pobres que se acurrucan en su cama, hecha de carencias, de olvidos.

Y del egoísmo de los que no vemos cómo se ensaña el invierno con ellos, porque al abrigo de cálidas viviendas y gruesas camperas, estamos bien, no nos castiga el viento ni las heladas.

Por eso hoy vengo a ofrecer mi corazón y el tuyo, porque como dice la canción:

“¿Quién dijo que todo está perdido?

Hoy vengo a ofrecer mi corazón”.

Cantá esta canción como una oración y un compromiso; ayudar a los más humildes.

No hay nada que los condene a andar sin mantas, como decía Horacio Guaraní, solo el egoísmo de una sociedad materialista, que se olvidó de esos hermanos, y de un grupo pequeño muy selecto de millonarios que por codicia han acaparado casi todo y lo siguen haciendo sin remordimiento.

 A veces, quizás por quedarnos con nuestra conciencia más tranquilos decimos; ellos tienen el “poncho de los pobres”, que con su calor los protege del frío. Olvidando que el sol no alumbra por las noches y el frío aumenta.

Es en ese momento que debe “asomar” con su calor el corazón solidario, generoso, de los que tenemos un lugar cálido donde dormir, mantas y ropas abrigadas para cubrirnos.

Es en estos días que debemos ofrecer nuestro corazón, abriendo roperos, placares y buscar en ellos esa ropa buena que ya no usamos, porque tenemos algo más nuevo o incluso dar algo que te gusta, aunque duela, como decía la Madre Teresa de Calcuta.

A los comerciantes, a los que venden y renuevan cada temporada sus vidrieras, o tienen arrumbadas en un galpón o en la piecita del fondo ropa que pasó de moda, que casi no se vende, pueden donarla generosamente, cuánto bien harían y aunque no ganen económicamente, recibirán como pago la felicidad de muchas familias que pasan frío porque no pueden comprarla.

Saquen esas vestimentas que quizás estén ocupando un lugar nada mas, y entreguémoslo a quien lo necesita.

Si todos nos unimos, muchos niños y abuelos especialmente, ya no temblarán de frío, podrán dormir mejor y vivir más tranquilos sabiendo que hay una sociedad que ha perdido algunos valores, pero conserva un corazón humano, fraterno y solidario.

Vos conocés esas instituciones serias que administran bien las donaciones, así que no esperes más, hoy mismo hace un paquete o meté en una caja toda esa ropa, leche u otros alimentos y sentirás en tu interior que Dios te bendice y con los ojos del alma lo podrás ver sonreír, en la sonrisa de muchos niños.

Desde ya gracias, porque sé que HOY OFRECERÁS TU CORAZÓN, con una respuesta muy generosa.