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Fecha de emisión de correo de lector: 24 de Junio de 2022

- Entre Páginas y Pantallas - Herzog y la sombra

Escrito por:
Por Gustavo Labriola

La sombra del gallo, el último film del cineasta Nicolás Herzog, bien podría leerse como la sombra de una sociedad atravesada por el dolor, la muerte y el misterio de sus personajes. Es una película notable, que coloca al director como uno de los realizadores de mejor proyección.




Nicolás Herzog nació en Santa Fe en 1979. Por razones laborales su familia se trasladó a Concordia, donde residió su infancia y adolescencia. Se formó en la carrera de Ciencias de la Comunicación de la UBA, y comenzó su carrera cinematográfica, dirigiendo tres documentales.

Uno de ellos, realizado en 2009, “Orquesta roja” 1, sobre la escaramuza que en el año 2000, “Chelo” Lima, Carlos Sánchez y Patricia Rivero encararon en el Parque San Carlos y sus aledaños con una gran difusión mediática y a la que se acerca el director con una mirada condescendiente y abarcadora, más allá de lo estéticamente bizarro de la anécdota relatada. No oculta una mirada severa y cuestionadora en la que incurrieron algunos medios de comunicación y la utilización aviesa de la realidad en búsqueda de un efecto muchas veces, diverso y exageradamente distante respecto de esa misma realidad. Luego de acercarse a cinco generaciones de la comunidad gitana con la película “Vergüenza y respeto” (2015), Herzog narra la relación de Antoine de Saint Exupery con las “princesitas” Edda y Suzanne Fuchs Valon, supuestas protagonistas del cuento “Oasis” del libro “Tierra de Hombres” en “Vuelo Nocurno” (2016)2. El film, también documental, hace referencia a una serie de notas grabadas que el autor de “El Principito” había dejado para una película (nunca concretada) de Jean Renoir. Este nuevo acercamiento a Concordia y su historia, muestra el compromiso y la vinculación que Herzog profesa con la ciudad de su infancia. Ya el recordado Danilo Lavigne había abordado en 1994, “Oasis”, un video documental ficcionado, sobre el capítulo 5 de “Tierra de hombres”, en una realización que fue elogiada y que también abordaba la relación entre Saint – Exupery y la familia Fuchs Valon.

Volviendo a Nicolás Herzog, en la tercera edición del FICER (Festival Internacional de Cine de Entre Ríos) llevado a cabo en Paraná, a fines del año pasado, se proyectó su última y extraordinaria producción. Es el primer acercamiento del director a la ficción lisa y llana. Un thriller intenso con un suspenso inquietante, basado en un guion suscripto por Nicolás Herzog y Gabriel Bobillo, que extrema su clima atrapante, asfixiante y sinuoso, apela a la inteligencia del espectador disponiéndole una participación que no puede eludir. “La sombra del gallo” obtuvo el Premio del Público en la categoría Cine Entrerriano y fue rodada casi íntegramente en Concordia. El film había tenido la mala fortuna de estrenarse en los cines el 12 de marzo de 2020, inmediatamente antes de decretarse las medidas de aislamiento producto del covid-19, y por eso no tuvo la repercusión que merece. Este año fue exhibido en algunos cines y su importancia temática radica en que aborda el femicidio de una manera brutal pero sin caer en escenas truculentas ni sórdidas, manteniendo en todo momento un suspenso inquietante, que a veces se torna insoportable. Los escenarios son de una Concordia reconocible, marginal, nocturna. La fotografía de Fernando Lorenzale perfecciona el sentido de esos ámbitos y se complementan con el tormento del personaje principal. La actuación protagónica de Lautaro Delgado Tymruk en un papel tortuoso, paranoico y en parte desquiciado es uno de los elementos destacados del film, como un ex policía con una salida transitoria a efecto de resolver cuestiones vinculadas con una propiedad que era de su padre. El elenco, se completa con notables actuaciones como la enorme (en todo sentido) de Claudio Rissi en un policía cercano, indolente e infecto, afecto a la palmada en el hombro, mientras no lo comprometa; Rita Pauls como la pareja del protagonista que, una vez muerta, le aparece para interpelar y cuestionarlo y Alian Devetac, en un papel muy comprometido y que conforma con notable talento. El final, abierto, tiñe de más oscuridad a la compleja confabulación tácita que en las calles silenciosas de la ciudad (que puede ser cualquier ciudad) atravesada por una transversal ceguera. Todo acrecienta la sensación de repudiable complicidad taciturna. La música de Matías Sorokin, incidente y pertinente, no hace más que realzar el nivel del film que, como se ha dicho, cuenta con una fotografía cuidada y encuadres ajustados que colaboran a incrementar la densidad de una atmósfera que se va tornando irrespirable.


1.- Nombre que recuerda a la red de espionaje soviética en la Segunda Guerra Mundial

2.- Nicolás Herzog junto con Lina Vargas, publicó el libro “Las principitas”